Estudio

Descubrimiento sobre volcanes: científicos descubren el riesgo de una inminente catástrofe

El descubrimiento de un estudio sugiere que los gigantes dormidos acumulan magma en silencio, lo que eleva el riesgo de vivir una inmensa catástrofe

Un reciente descubrimiento en la geología plantea dudas importantes sobre las clasificaciones científicas tradicionales. Hasta el momento, los expertos consideraban apagados a aquellos montes que llevaban decenas de miles de años sin registrar ningún tipo de actividad.

Sin embargo, diversas investigaciones recientes demuestran que la tranquilidad aparente engaña a los especialistas.

El descubrimiento sobre gigantes dormidos

Un estudio enfocado en el monte Methana en Grecia demostró que la montaña permaneció inactiva por más de cien mil años antes de hacer erupción nuevamente. Los científicos determinaron, mediante el análisis exhaustivo de cristales en las rocas, que durante ese extenso período de silencio se acumulaba magma constantemente en su interior.

La situación genera mucha preocupación entre los vulcanólogos, ya que clasificar mal a un volcán deja a las poblaciones cercanas totalmente desprotegidas. Si un monte que la ciencia consideraba muerto despierta repentinamente, las consecuencias en la superficie resultarían en una verdadera catástrofe para las personas que habitan los alrededores.

Para qué sirve el estudio

volcán 2025
El descubrimiento se basa en casos muy recientes de volcanes dormidos que hicieron erupción de manera inesperada.

El descubrimiento se basa en casos muy recientes de volcanes dormidos que hicieron erupción de manera inesperada.

Casos similares ocurrieron en los últimos años en otras partes del mundo. El monte Taftan en Irán experimenta en la actualidad una elevación notable en su cumbre debido a la inmensa presión de los gases subterráneos. Asimismo, en Rumania se detectó magma muy activo bajo una montaña que llevaba treinta mil años completamente tranquila.

Frente a los datos alarmantes, los expertos recomiendan ampliar los monitoreos hacia zonas geográficas que actualmente parecen seguras. Mediante el uso de avanzada tecnología satelital o el análisis de campos electromagnéticos, resulta posible detectar el movimiento del magma subterráneo con bastante antelación, mucho antes de que alcance la corteza terrestre.

Los profesionales del área debaten ahora la urgencia de crear un nuevo sistema para clasificar los niveles de peligrosidad. El consenso general apunta a medir la actividad magmática real del momento en lugar de confiar ciegamente en el tiempo cronológico que transcurrió desde la última erupción conocida por la humanidad.