La radiografía actual de la salud pública preocupa y ocupa a cada uno de los actores de la medicina en Mendoza: Ministerio de Salud, profesionales, directores médicos y académicos.
Especialistas en terapia: oferta poco atractiva, cambio de mentalidad y guardias en dólares en el exterior
Médicos no escasean. Lo que sí falta es una oferta atractiva para que los que se reciben -que en 2021 fueron 136 y año tras año son más- se decidan por una especialización; y para que aquellos que ya la tienen, decidan apostar por la Provincia.
La salud mendocina tiene que lidiar no solo con el fenómeno mundial que marca que los jóvenes buscan un cambio de estilo de vida -menos horas para trabajar y más para disfrutar-, sino también con la situación económica que está en terapia intensiva.
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Hoy, parece imposible de sostener un sistema en el que después de 6 años de carrera y otros 4 (como mínimo) de especialización, se sale al mercado laboral a cobrar $30.000 por guardia cuando a 400 kilómetros, por la misma tarea, se pagan 1.000 dólares.
Los especialistas, la figurita difícil de la medicina actual
No lo vieron venir. Los históricos 10 o 15 años de estudio que necesita un médico para ejercer una especialidad hoy chocan con la búsqueda de libertad y disfrute de los más jóvenes.
El fenómeno es mundial. Tanto, que en España se está volviendo a fortalecer el perfil del tradicional médico orientador o generalista y en Estados Unidos pronostican drásticamente -y con un poco de picante como para hacer la cuestión más rimbombante- que para 2034 habrá un déficit de 124.000, "lo cual podría costar hasta 7.000 vidas al año".
Pero la situación se encrudece en Argentina, y puntualmente en Mendoza que es nuestro objeto de estudio, porque la situación económica apremia tanto al médico como al Estado que le paga.
Así, aquella necesidad de los profesionales de tener más tiempo para "vivir" se estrella, por un lado contra la necesidad de salir a trabajar lo más rápido posible para tener unos pesos en el bolsillo, por otro contra los bajos salarios que ofrece el sector público en Mendoza.
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La situación es conocida y reconocida por todos y es por ello que, dentro de lo que está hoy al alcance de la mano, desde el ámbito académico se han encontrado algunos "salvavidas".
"El fenómeno constante, históricamente, era que los médicos se formaban con un posgrado en el exterior y volvían para ejercer aquí. Ahora, tenemos cada vez más revalidaciones de títulos", reconoce Roberto Miatello, decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo.
"Formamos profesionales de calidad y se nos van a países que no pusieron un peso en su formación", lamenta.
Esta realidad es corroborada por los directores de los hospitales más importantes de la Provincia. Jorge Pérez, director del hospital pediátrico Notti, cabecera no solo de Mendoza sino de toda la región oeste del país, cuenta que son dos las particularidades que se dan hoy en día: la competencia con Chile, que necesita especialistas y ofrece buenos montos por guardia en dólares para conquistarlos, y el éxodo a Europa: "Se piden un año sin goce de haberes y al término, la mayoría no vuelve".
Sobre estos viajes al exterior, Miatello cuenta que las condiciones laborales no difieren demasiado con las de la Argentina pero el tipo de cambio resulta ser clave para la elección, fundamentalmente, de los médicos especialistas más jóvenes.
Estas tentaciones atentan así contra la necesidad de especialistas que hay en el sector público mendocino y particularmente con la de dar con médicos que hagan guardias. Por $30.000 las 24 horas, muchos prefieren no tomarlas...
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"En pediatría tenemos dificultades para conseguir especialidad en neurología, neonatología, terapistas", reconoce Pérez. De hecho, si hablamos puntualmente de neurología infantil, ya hubo una baja por licencia* (nota al pie) y a fin de año se suma una segunda, lo que deja al hospital con la mitad de los profesionales.
Y esa realidad se repite en todo el sistema: se necesitan neurólogos, pediatras, clínicos, endocrinólogos, terapistas, oftalmólogos, traumatólogos, dermatólogos. Todas ellas son especializaciones consideradas críticas hoy por hoy.
A principios de mes, la Sociedad Argentina de Pediatría manifestó "su preocupación por la cantidad de vacantes que han quedado sin adjudicar en las residencias de Clínica Pediátrica, Neonatología y Terapia Intensiva Pediátrica de todo el país".
"El futuro de la pediatría y de la atención de los niños, niñas y adolescentes en nuestro país requiere de una pronta solución que asegure una formación adecuadamente remunerada, digna y de calidad científico-técnica", señalaron en un comunicado que refleja que la crisis es nacional.
Aquí, en Mendoza año tras año quedan vacantes en muchas de las residencias que ofrece el Ministerio de Salud. Según datos gremiales, de las últimas 40 vacantes en pediatría, solo se tomaron 16, por ejemplo.
Diferentes actores que dialogaron con Diario UNO catalogaron esta situación como "alarmante y preocupante" no solo por el presente, sino por el futuro. Y no solo de Mendoza, sino del país. En el Garraham, por ejemplo, para 24 cargos, solo se presentaron 4 postulantes.
"No se puede estudiar 15 años para empezar a trabajar y cobrar salarios tan bajos", dice un médico con experiencia.
"Hay mucho enojo. Tienen muchos pacientes a cargo y si se toman licencia, no hay quien los reemplace", refieren a su vez desde el gremio AMPROS que nuclea a los profesionales de la Salud.
¿Y afuera del Gran Mendoza? Ahí la realidad es aún más complicada. El doctor Mauro Acuña, director del hospital Scaravelli de Tunuyán, que recibe la atención de todo el Valle de Uco, señala la dificultad que tienen los nosocomios del interior de la Provincia para conseguir médicos.
En Mendoza, rige una grilla con los valores de las guardias y es la misma para toda la Provincia, es decir que no se abona desde el Estado una compensación por distancia, como sí sucede con la zona que cobran los docentes, por ejemplo.
Este reclamo, del pago de un extra opr distancia de más de 30 kilómetros, se manifestó en la paritaria anterior pero no se ha hecho efectivo aún por lo que es tema sensible en la mesa de negociaciones que continuará este martes.
"No podemos satisfacer todas las demanas de turnos pero los servicios se están prestando. Hay demoras en ginecología y clínica médica porque la demanda que tenemos es muy alta", contó Acuña en diálogo con radio Nihuil.
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"Siempre hacen falta más médicos. El mayor déficit aparece en especialidades como traumatología, ginecología, neurología y cardiología. Tenemos muy poca oferta privada en el Valle de Uco, sobre todo en la noche y los fines de semana", dice el director y eso comprime la atención en el hospital regional.
Sucede lo mismo en el hospial Ítalo Perrupato, referencia en el Este mendocino. Según ha advertido el director Omar Dengra en más de una ocasión, la distancia es un problema para la presencia de especialistas.
Lo que más se demanda, al menos en el Este, es neurología -una constante en toda la Provincia-, psiquiatría, neonatología, pediatría y ginecología.
Cambio de rumbo: ¿se trabaja para encontrarle la vuelta al fenómeno?
La respuesta es sí. En el sector académico son conscientes de la realidad y de las necesidades de los nuevos médicos y en base a ello se cambiaron algunos estándares en la carrera de Ciencias Médicas.
Ya se presentó ante el Ministerio de Educación de la Nación el nuevo plan de estudio con las particularidades que se estuvieron trabajando durante el año entre todos los decanos del país, tanto de facultades públicas como privadas.
En conjunto se elaboró un borrador y ese mismo se aprobó en la UNCuyo.
No nos vamos a encontrar con una carrera más corta (seis años de estudio) porque el título que expide es habilitante, refiere el decano Roberto Miatello. Pero sí "hemos tratado de reducir la cantidad de horas de cursado y cambiar el perfil de los médicos para que los que egresen sean más humanos".
En el nuevo plan de estudios se fortalecen además dos puntos clave que tienen que ver con estas nuevas demandas: Atención primaria y Emergentología.
"El mundo está virando hacia el fortalecimiento del médico orientador o generalista", decía Jorge Pérez, del Notti. Y esto también lo ven en el Ministerio de Salud de la Provincia y en la Facultad de Ciencias Médicas.
"En el 70% de los casos, la patología se puede resolver en el centro de salud. El médico generalista es el que puede resolver las patologías prevalentes y, si se requieren más estudios o especialización, derivar al hospital", indica Miatello.
Coincidiendo, la ministra de Salud, Ana María Nadal, asegura que es menos costoso y más eficiente que la patología se resuelva con un criterio general en la atención primaria, antes de que el paciente sea atendido de manera directa por un especialista.
A esto apunta el Ministerio de Salud y se intenta fortalecer desde las universidades.
Hoy, en la práctica, según dijeron a Diario UNO directores de centros de salud, no se dá porque los centros "no funcionan bien y la infraestructura es un punto bajo".
Por lo pronto, desde el año que viene, la UNCuyo contará con un Centro universitario de salud familiar y comunitario, un sector de la facultad en la que los estudiantes podrán hacer sus prácticas de Atención primaria que funcionará donde actualmente está el vacunatorio.
Y el otro punto que se ve profundizado es el de Emergentología. Hoy los egresados de la universidad son médicos generalistas y para tener una especialización, necesitan hacer una residencia. La mayoría de ellas son de cuatro años, en las que tienen que cumplir 8 horas diarias más guardias semanales.
Pero qué pasa en la práctica: médicos encuentran otro trabajo de manera inmediata en el que se les paga mucho más y entonces no hacen el posgrado. Dentro de esos labores, el de más rápida salida es el de la ambulancia, para lo que no se necesita hacer una residencia.
El nuevo plan de estudio contiene una práctica en simulación en Emergentología para que los médicos recién egresados tengan más armas a la hora de salir a la calle.
En tanto que respecto de esta nueva "necesidad" de estudiar menos años, Miatello adelantó a Diario UNO que "se está estudiando articular el último año de la carrera con el primero de la residencia".
Si esto se diera, podría ser un gran paso para fidelizar a los estudiantes en una especialización antes de que salgan de la facultad y así se vean atraídos a completar los años siguientes.
* Parte del texto fue suprimido y otra parte reemplazado por ser erróneo. Donde rezaba "renuncia", vale "licencia". Se aclara que la profesional que está de baja no emigró a España; sino que viajó y ya se encuentra de regreso en la Provincia.






