Análisis y opinión

Ricos, pobres y bobos

La política validó, otra vez, una de las grandes injusticias argentinas: que los magistrados sigan sin pagar Impuesto a las Ganancias. Al mismo tiempo, millones de pobres pernoctaron para recibir un aporte mínimo. Preguntas sin respuesta sobre privilegios intocables

Sin importar el lugar en el que estés -geográfico y social-, esta columna de opinión te habla a vos. Pero hace algo que va más allá de eso: cuestiona a algunos dirigentes mendocinos que estuvieron en la última sesión de Diputados, como Julio Cobos, Omar De Marchi, Álvaro Martínez, Pamela Verasay, Lisandro Nieri y Jimena Latorre.

Como sabrás -o tal vez no-, el miércoles a la madrugada volvieron a ganar esos políticos que no quieren que los jueces paguen Impuesto a las Ganancias, y estos referentes locales fueron parte de ese sector.

Es un fenómeno interesante para analizar. Pero sobre todo, para poner en contraste con otro que está ocurriendo al mismo tiempo frente a nuestros ojos: las filas interminables de la pobreza, que vienen montando guardias frente a oficinas de ANSES para pedir por los restos del sistema. Para solicitar, apenas, las migas del mantel de la República Argentina.

Si estás en ese grupo, ahora esta columna te habla a vos. Estás rogando calificar para lo mínimo, mostrándole al Estado tus credenciales de que, efectivamente, sos el último eslabón de este país. La persona más olvidada de la República Argentina sos vos.

Y como se señala al principio, simultáneamente a esas filas de pobreza, también asistimos a grandes tribunas de opulencia. Aquellas donde jueces intocables anuncian y defienden no querer pagar sus impuestos.

Los dos extremos del país se desplegaron ante la sociedad al mismo tiempo.

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Frazadas. Para no perder su chance, algunas de las miles de personas que esperan el bono decidieron

Frazadas. Para no perder su chance, algunas de las miles de personas que esperan el bono decidieron "acampar" frente a las oficinas de la seguridad social.

Si sos juez o magistrado, ahora esta columna te habla a vos: mientras hay gente durmiendo en una vereda con sus hijos para que les paguen un sueldo mínimo dividido en dos meses, vos –que cobrás 30 sueldos mínimos en un mes- no querés pagar lo mismo que el resto de nosotros sí abona.

Vos, que en teoría personificás lo justo, sos un garante de la injusticia.

Una injusticia que lleva 87 años viva en la Argentina (desde un fallo de la Corte en el año ‘36), y lo que pasa desde la política, incluidos estos seis diputados mendocinos que detallamos arriba, es una de las causas por las que se ha tornado un problema irresoluble para nosotros.

En primer lugar, por la incongruencia de nuestros dirigentes: Martín Tetaz –por ejemplo- una de las figuras consideradas como promisorias dentro la UCR, dijo durante el último debate: “Hay que acabar con los privilegios. Y que lo recaudado sirva para bajar impuestos”.

O sea, los impuestos están mal. Pero mientras tanto voy a votar para que los pague sólo la mayoría más pobre de la población, mientras eximo a los más ricos. O a algunos de los más ricos.

Sin mencionar que está hablando de acabar con privilegios, pero vota en contra de una ley que, rotunda y concretamente, apuntaba a eso mismo. Y lo apuntaba por simple principio de igualdad, no por revanchismo contra los jueces.

Jueces que, a propósito, también son inconsistentes con sus palabras: en los últimos 25 años -desde la Corte de los ‘90- han sido muy pocos los que dijeron que había que mantenerse sin pagar Ganancias:

- Horacio Rosatti en 2016: “Hay que hacerlo gradualmente, pero hay que hacerlo”.

- Carlos Rosenkrantz en 2016: “No hay razón para que los jueces se exceptúen de lo necesario para que el Estado pueda funcionar”.

- Ricardo Lorenzetti, 2013: “Estoy a favor de que paguemos el impuesto”.

Está claro: Ganancias es otra incongruencia más de la Argentina, sostenida por dos de sus corporaciones más grandes: la Justicia y la política.

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Magistrados

Magistrados "se abroquelaron" contra la ley que buscaba cobrarles el impuesto. Iban a reunirse con el Ejecutivo, pero finalmente desistieron al no aprobarse el proyecto.

Y hablando de política, hay otra lectura, y es que esta es una derrota más de Cristina:

La primera vez que fue al Congreso a combatir contra los jueces, para que perdieran el privilegio, fue en 2007; antes de su primer gobierno. Ahora, que se encamina a buscar su cuarta gestión (y la quinta del kirchnerismo), lo hará sin haber logrado jamás ese objetivo.

Y es, por carácter transitivo, también una derrota de los soldados que tiene la vicepresidenta en el ese mismo Congreso (entre los cuales hay mendocinos). En quince años, nunca pudieron tejer los lazos políticos con la oposición para desarmar algo que, en teoría, les parece injusto.

Algo les faltó.

Cuando vimos el resultado de la votación en Diputados, que era obvio para muchos, algunos nos preguntamos por qué no se puede romper con esto. Por qué los políticos no quieren acabar con estos privilegios.

La pensadora francesa Simone Weil, muerta durante la Segunda Guerra, señalaba que la concepción de “bien público” de los partidos políticos es ficcional, mentirosa. Porque –explicaba- como los partidos son máquinas de obtener y administrar poder, como ese es su objetivo de máxima, esa meta invalida casi todo lo que pueden hacer por el bienestar de la mayoría. Algo así como una necesidad intrínseca de estar más cerca de los poderosos que de aquel declamado “bien común”.

Probablemente sea la respuesta para algunos de los casos, aunque no para todos.

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¿Podemos permitirnos perder esa plata?

Volvamos a la gente que durmió en veredas desde el domingo. Si se multiplica por dos millones de personas la ayuda de 45 mil pesos que van a recibir (de todos modos, se estima que los beneficiarios podrían ser menos), el resultado total es que el Estado habrá destinado $90 mil millones para ayudar a aquellos que no tienen absolutamente nada. Por otro lado, lo que el fisco se perderá de recaudar durante el próximo año con estos jueces privilegiados - de acuerdo a cifras establecidas en el Congreso- es casi tres veces más: 237 mil millones de pesos, sólo en 2023.

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El monto que jueces y magistrados no abonarán excede al presupuesto de muchas dependencias nacionales.

El monto que jueces y magistrados no abonarán excede al presupuesto de muchas dependencias nacionales.

Si no te encontrás en el gráfico anterior, si no sos rico ni pobre, probablemente estés en el tercer sector que señala nuestro título. Vos sos el que financia a los otros dos .

Pero no es todo. Por efecto de la inflación, el ritmo al que ha ido creciendo el volumen de estas exenciones hace que sólo dos años atrás fuesen 55 mil millones de pesos; que haya escalado a $129 mil millones, y que finalmente se arribe a los números esperados para el año que viene.

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Como si eso fuera poco, para hacer un repaso final, las cifras pueden compararse con la reducción de déficit que se comprometió a hacer el país ante el Fondo Monetario Internacional durante 2023. Hay que reducir los números rojos un 0,6% del PBI. La cifra de estos privilegios es el equivalente al 0,16% de ese total, lo que implica más de una cuarta parte.

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Hay un componente constitucional en el medio, es cierto, que garantiza la intangibilidad del salario para los jueces. Pero esto también tiene muchos matices que no fueron abordados por la política:

Primero, que eso no significa que sí o sí sea inconstitucional cobrarles Ganancias -esto está dicho por reconocidos juristas-. Segundo, que en todo caso hay una contradicción fuerte con el artículo 16 de esa misma Constitución: el principio de que todos los argentinos somos iguales ante la ley, y que debemos ser tratados de la misma manera: o sea que si uno paga impuestos, todos deben hacerlo (sobre todo si cobrás dos millones de pesos al mes).

Si el fundamento es no apoyar una ley a la que se interpreta reñida con la Constitución, aunque sea injusta (fundamento que pueden esgrimir los diputados mendocinos y los otros 128 que votaron en contra), entonces hay que cambiar esa Constitución. En Mendoza, muchos dicen que la Carta Magna provincial debe modificarse porque es del año 1916. Bueno, lo que se discute en el Congreso es del año '36. No hay mucha diferencia.

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Papá, ¿qué hacemos durmiendo acá?

El Estado argentino está profundizando su injusticia y su bobera. Se queda con la plata de la clase media, se funde en políticas sociales que le generan déficit para ayudar a los que están mal (por que no es justo que se mueran de hambre), pero al mismo tiempo se permite no cobrarles impuestos a sus empleados que más dinero ganan.

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Así lucían las filas frente a ANSES para cobrar el bono en Mendoza. En el piso, un niño duerme mientras acompaña a sus padres.

Así lucían las filas frente a ANSES para cobrar el bono en Mendoza. En el piso, un niño duerme mientras acompaña a sus padres.

Esta semana la política le dijo que sí -una vez más- a esa incongruencia

Quizás en estos días te despertaste en una vereda de la ANSES, con tu hija de cinco o seis años durmiendo a un costado; tapada por alguna manta improvisada. Y quizás ella te miró y te preguntó: "Papá, ¿qué estamos haciendo acá? ¿Por qué estamos durmiendo en el medio de la calle con toda esta gente?".

Y entonces, por ahí vos mismo te preguntaste: "Estando tan mal, ¿soy ciudadano de la República Argentina, yo? ¿Me puedo considerar uno más de este país? ¿O qué soy?"

No te preocupes. Para algunos políticos, estos jueces que cobran un millón y medio de pesos por mes, tampoco son "uno más".

No son ciudadanos.

O, por lo menos, nadie les exige como tales.

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