La decisión de Irrigación de suspender nuevas conexiones cloacales en cuatro comunas del Gran Mendoza encendió la alarma entre vecinos, propietarios y desarrolladores inmobiliarios que tienen obras en marcha o proyectos por iniciar. Pero el titular de Agua y Saneamiento Mendoza (AYSAM), Humberto Mingorance, aclaró durante una entrevista con radio Nihuil que la restricción no alcanza a quienes ya contaban con la factibilidad otorgada.
AYSAM aclaró qué pasará con quienes quieran conectarse al sistema cloacal en los departamentos más afectados
Humberto Mingorance, titular de AYSAM, explicó que la suspensión de nuevas conexiones cloacales no afectará a quienes ya tenían la factibilidad otorgada
Es decir que la medida rige para nuevas factibilidades cloacales en sectores de Guaymallén, Maipú, Luján de Cuyo y parte del este de Godoy Cruz, en el marco de la crisis por los desbordes de líquidos cloacales en la zona de Los Corralitos y la saturación del sistema que deriva hacia Paramillos.
AYSAM y el servicio para más de un millón de habitantes
Mingorance explicó que el Gran Mendoza está dividido en dos grandes cuencas colectoras: una que deriva hacia Campo Espejo y otra hacia Paramillos. La restricción dispuesta por Irrigación recae sobre esta última, la cuenca máxima noreste, que es la que hoy presenta los mayores problemas.
“Hay dos grandes cuencas colectoras, una que va a Campo Espejo y otra que va a Paramillos. Más o menos hay 1.200.000 o 1.150.000 habitantes, que se dividen en partes más o menos iguales en cada una de esas plantas”, detalló el funcionario en diálogo con el equipo del programa "No tenés cara".
Según explicó, la resolución de Irrigación no impide la conexión de viviendas, edificios o barrios que ya tenían una factibilidad aprobada. El freno apunta a nuevos pedidos, es decir, a desarrollos que todavía no tenían el visto bueno técnico para conectarse al sistema cloacal.
“Una es la factibilidad que tienen que pedir los desarrolladores, así sean públicos o privados, para poder lograr justamente esa factibilidad de agua y cloacas. Sobre eso es donde ha regulado el Departamento General de Irrigación, y no sobre las factibilidades ya otorgadas”, marcó Mingorance.
Y agregó una definición clave para los propietarios que ya estaban en la etapa final de sus viviendas: “Si ya está la factibilidad, obviamente ya tienen un derecho y hay que conectarlos”.
Qué pasa con los barrios y desarrollos que todavía no tenían factibilidad
La situación más compleja aparece para los emprendimientos inmobiliarios que estaban en carpeta, se vendían en pozo o estaban próximos a iniciar obras, pero todavía no habían obtenido la factibilidad cloacal.
En esos casos, Mingorance sostuvo que los municipios deberán intervenir si los desarrolladores buscan alternativas como pozos sépticos, biodigestores o plantas compactas de tratamiento.
“Ahí intervienen los municipios, porque el municipio es el que aprueba o no si puede hacer un biodigestor, aprueba o no si puede hacer un pozo séptico”, explicó.
El titular de AYSAM advirtió que algunas soluciones alternativas pueden ser costosas, pero planteó que deberán empezar a evaluarse en algunas zonas donde el crecimiento urbano ya no puede depender solamente de la red troncal existente.
“Algunos desarrolladores van a tener que empezar a pensar, o algunos municipios, como puede ser Luján o Maipú, en lo que es tratamiento en plantas compactas, que es caro, pero en otras partes del mundo sucede”, señaló.
Mingorance describió esas plantas compactas como sistemas capaces de tratar los efluentes de una población determinada sin derivarlos a otra infraestructura saturada. Incluso mencionó que algunas tecnologías incorporan biodigestores que pueden generar gas para producir energía.
Una cloaca pensada para 180.000 habitantes que hoy recibe impacto de 580.000
Mingorance remarcó que la crisis no se explica solamente por las lluvias torrenciales que agravaron los desbordes, sino por un problema estructural que se viene acumulando desde hace décadas.
“La colectora máxima noreste fue calculada hace 50 años y construida hace 40 años, cuando la población calculada para esta colectora era de 180.000 habitantes, y ahora está afectada o impactada por 580.000 habitantes”, afirmó.
En esa línea, vinculó la crisis cloacal con la falta de planificación territorial y con el crecimiento urbano por encima de la capacidad real de los servicios.
“Para esto también es el ordenamiento territorial, para saber dónde se puede construir o no, qué factibilidades hay de desarrollo en determinadas zonas y cuáles no, no tan solo por el tema del impacto en lo rural, sino por los servicios básicos”, sostuvo.
Luego completó: “Siempre el Estado iba como atrás de las cosas, y esto es lo que ha pasado en este caso”.
Las obras que AYSAM promete para aliviar el sistema
El titular de AYSAM aseguró que la empresa ya venía trabajando desde hace dos años en proyectos para ampliar la capacidad del sistema cloacal. Entre ellos, mencionó una obra en ejecución por 15 millones de dólares y otras tres obras que suman unos 102 millones de dólares.
También se refirió al financiamiento del BID por más de 100 millones de dólares, que espera aprobación el 17 de junio en Washington, y que incluye trabajos para Campo Espejo y para la colectora máxima noreste.
“Nosotros hace dos años ya venimos trabajando en los proyectos que tienen que ver con darle mayor capacidad a todo el sistema, fundamentalmente a la colectora máxima noreste”, indicó.
Entre las obras mencionadas figura la limpieza de Campo Espejo, donde se proyecta retirar alrededor de un millón de metros cúbicos de lodos acumulados para recuperar capacidad operativa. También habló de las etapas denominadas Colonia Segovia 1, 2 y 3.
“Con este financiamiento del BID, ya están los proyectos. Nosotros vamos a licitar en este segundo semestre todos estos proyectos para avanzar y darle solución a todo este sector”, aseguró.
Las obras de corto plazo no liberarán nuevas factibilidades
Mingorance diferenció las obras de fondo de las medidas de corto plazo que AYSAM viene realizando para evitar nuevos desbordes en Los Corralitos. Entre ellas mencionó un aliviador, un bypass y la limpieza del tramo del colector ubicado en Castillo y 2 de Mayo.
Sin embargo, aclaró que esos trabajos no implican que puedan liberarse nuevas factibilidades cloacales antes del plazo estimado por Irrigación.
“Estas obras que estamos haciendo de corto plazo son para compensar el sistema y tratar de que no haya más desbordes”, analizó.
Según dijo, la expectativa es que esas intervenciones permitan reducir la afectación en la zona, aunque se mantengan bombeos hasta que estén listas las obras más grandes.
Además, anticipó una obra intermedia: un colector paralelo unos 1.000 metros al sur de calle 2 de Mayo, sobre terrenos privados, para lo cual Irrigación avanza con expropiaciones o servidumbres a pedido de AYSAM.
“Vamos a tener dos colectores, uno con mejor pendiente, porque el problema del 2 de Mayo es que no tiene pendiente. Va a trabajar por gravedad y vamos a tener dos colectores alternativos. Cuando uno colapse, se podrá ocupar el otro”, explicó.
Ese colector paralelo demandaría entre 6 y 8 meses desde el inicio de las obras y será financiado por AYSAM con recursos propios de la boleta.
“La idea es que durante los próximos 2 o 3 años se terminen las obras de mayor escala, no tengamos este tipo de inconveniente y ya no tengamos que tener más bombeos”, indicó.
Mingorance fue más cauto que Marinelli: habló de entre 2 y 3 años
El titular de Irrigación, Sergio Marinelli, había confirmado que la suspensión preventiva de nuevas conexiones cloacales se mantendría por al menos 2 años, hasta que AYSAM termine las obras necesarias para descomprimir el sistema.
Consultado sobre ese plazo, Mingorance coincidió en términos generales, pero fue algo más cauto.
“En principio, son obras muy complejas. La zona de Colonia Segovia y de Los Corralitos es una zona donde las napas están muy altas. Ustedes imaginen que se hace un pozo con una pala y a un metro se llena de agua ese pozo”, describió.
El funcionario explicó que construir colectoras de gran tamaño en esa zona requiere hacer zanjas de 4 o 5 metros de profundidad y bombear agua de las napas para poder colocar los caños.
“No es zangear y poner caño nada más, sino que hay que hacer un gran trabajo de extracción de agua”, remarcó.
Por eso, cerró con una estimación prudente: “Para ser cauto, entre 2 y 3 años, seguro”.








