La decisión del Departamento General de Irrigación de suspender durante dos años las nuevas factibilidades cloacales en la cuenca de El Paramillo encendió alarmas entre desarrolladores inmobiliarios y particulares que planean construir en zonas de Luján de Cuyo, Maipú, Guaymallén y parte de Godoy Cruz. Sin embargo, un especialista sostiene que existen alternativas técnicas que permiten avanzar con proyectos sin necesidad de conectarse a la red cloacal.
Imposibilidad de conectarse a las cloacas: Luján de Cuyo presentó alternativas para seguir construyendo
Proponen desde biodigestores hasta plantas compactas para barrios privados. En el municipio aseguran que esos sistemas no encarecen la obra
Nicolás Bonanno, secretario de Aguas de Luján de Cuyo, explicó que actualmente hay tres sistemas aprobados para el tratamiento de efluentes: cámaras sépticas, biodigestores y plantas compactas de tratamiento. Según indicó, son tecnologías probadas, de uso extendido y con costos que representan una porción reducida de la inversión total de una vivienda o desarrollo inmobiliario.
Tres alternativas para tratar efluentes cloacales sin conectarse a la red
Bonanno explicó que el sistema tradicional de tratamiento individual es la combinación de cámara séptica y pozo absorbente. Allí los líquidos cloacales son tratados dentro del propio terreno mediante procesos biológicos naturales que degradan la materia orgánica antes de que el efluente pase por un proceso de filtrado en el suelo.
La segunda opción es el biodigestor, una evolución tecnológica de la cámara séptica que actualmente es la alternativa más recomendada por los municipios cuando no existe posibilidad de conexión a la red cloacal.
Estos equipos vienen prefabricados, se instalan enterrados dentro del terreno y cuentan con sistemas internos de filtrado que aumentan la eficiencia del tratamiento. Además, pueden ser purgados periódicamente para prolongar su vida útil.
"Ya no pedimos cámaras sépticas tradicionales. Exigimos biodigestores porque son una versión mejorada y están disponibles en el mercado", señaló Bonanno.
Para emprendimientos de mayor escala, como barrios privados, loteos o centros comerciales, existe una tercera alternativa: las plantas compactas de tratamiento.
Se trata de pequeñas plantas que reciben los efluentes cloacales de todo un desarrollo inmobiliario, los tratan mediante procesos biológicos y permiten reutilizar posteriormente el agua para riego de árboles de acuerdo con la normativa vigente.
Costo de instalar sistemas alternativos
Según estimaciones aportadas por Bonanno, en una casa tipo de 100 m2 -valuada en 130 millones de pesos- la instalación completa de un biodigestor, incluyendo excavación, mano de obra y conexiones, representa entre el 2% y el 4% de la inversión total de la obra, es decir, unos 2,6 millones de pesos.
El equipo en sí mismo equivale aproximadamente al 1% del costo de construcción de una vivienda.
"Es una tecnología confiable, disponible en el mercado y con una incidencia baja dentro del costo total de una casa", afirmó.
En el caso de desarrollos inmobiliarios, el funcionario indicó que una planta compacta capaz de atender unas 500 conexiones ronda los 300.000 dólares, un monto que consideró relativamente bajo si se distribuye entre todos los lotes de un emprendimiento.
Los municipios pedirán previsibilidad al Departamento de Irrigación
Más allá de las alternativas disponibles, Bonanno señaló que la principal preocupación de los municipios pasa por la incertidumbre respecto de los plazos necesarios para resolver el colapso del sistema cloacal aguas abajo.
Por ese motivo, la próxima semana habrá una reunión entre Irrigación y los municipios alcanzados por la medida.
El objetivo será obtener precisiones sobre los tiempos de ejecución de las obras necesarias para recuperar capacidad en el sistema.
"Lo que necesitamos es previsibilidad. Si el plazo es de dos años, que sean dos años. Si son tres o cinco, que se diga claramente para que los vecinos y desarrolladores puedan planificar sus inversiones", sostuvo.


