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Enfermedades cardiovasculares: identifican una proteína que mejora el control de obesidad

Un grupo científico de Barcelona desarrolló un estudio que permitió identificar una proteína que ayuda a controlar la obesidad y prevenir enfermedades cardiovasculares

La obesidad es un trastorno caracterizado por niveles excesivos de grasa corporal que aumentan el riesgo de tener enfermedades que pongan en riesgo de salud. La obesidad suele ser el resultado de ingerir más calorías de las que se queman durante el ejercicio y las actividades diarias normales.

La obesidad se caracteriza por un índice de masa corporal igual o superior a treinta, y el síntoma principal es la grasa corporal excesiva, que aumenta el riesgo de padecer problemas de salud graves, como las enfermedades cardiovasculares.

En la búsqueda de mejorar la situación de las personas afectadas, la Universidad de Barcelona (UB) desarrolló un estudio que permite identificar una proteína, la ACBP, la cual ayuda a mejorar el control de la obesidad, así como también prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Este trabajo fue publicado en la revista "Molecular Metabolism", dirigido por el catedrático Francesc Villarroya, de la Facultad de Biología y del Instituto de Biomedicina de la UB, con sede en el Parque Científico de Barcelona (PCB).

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De esta compleja investigación también participaron el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) y el área de Fisiopatología de la Obesidad del CIBER (CIBEROBN).

La obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares se han convertido en afecciones cada vez más frecuentes en la población. Frente a estos problemas de salud, el tejido adiposo marrón desempeña un papel protector, ya que contribuye a la quema de calorías y genera calor corporal a partir de la grasa almacenada.

Pero a partir del envejecimiento de las personas, la actividad de este tejido disminuye progresivamente. Esta pérdida de funcionalidad, que también se observa comúnmente en personas con obesidad, aún no ha sido investigada en profundidad en la literatura científica.

En ese sentido, el equipo de investigación de la UB identificó por primera vez una molécula que actúa como inhibidora de la actividad del tejido adiposo marrón. Este importante hallazgo representa un avance significativo en la comprensión de los mecanismos que conducen a la desactivación de este tipo de tejido, esencial para la quema de grasas y la producción de calor corporal.

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Este notable descubrimiento abre nuevas posibilidades para investigar si esta inhibición puede revertirse, lo que permitiría diseñar estrategias terapéuticas innovadoras para tratar de combatir la obesidad y las enfermedades cardiometabólicas.

La molécula represora del tejido adiposo marrón

En el organismo existen dos tipos principales de tejido adiposo: el tejido adiposo blanco, que actúa como depósito energético almacenando lípidos y el tejido adiposo marrón, cuya función principal es la generación de calor mediante el proceso de termogénesis.

De acuerdo a las afirmaciones de Francesc Vilarroya, "el problema es saber qué hace disminuir la actividad de la grasa marrón", y hasta ahora "de forma general se asumía que la baja actividad de la grasa marrón en el envejecimiento y la obesidad podría explicarse porque sus activadores no funcionan correctamente".

Esta investigación que fue realizada en modelos animales, ha identificado a la proteína ACBP como un factor clave en la inhibición de la actividad del tejido adiposo marrón. En este caso, la proteína ACBP actúa como un regulador negativo, suprimiendo la función de esta grasa especializada.

En situaciones fisiológicas normales, como en ambientes con temperaturas elevadas donde no se requiere la generación de calor, la proteína ACBP cumple un papel adaptativo al reducir la actividad del tejido marrón. No obstante, los investigadores han observado que esta misma proteína podría participar en procesos vinculados al envejecimiento y en la desactivación patológica de la grasa marrón, un fenómeno que contribuye al desarrollo de la obesidad.

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Asimismo, la actividad de control de la proteína ACBP evidencia otras implicaciones biomédicas en la lucha contra enfermedades, tales como el cáncer.

Vilarroya indicó que "en algunos tipos de cáncer el tejido adiposo marrón se sobreactiva de forma patológica y causa un gasto incontrolado de energía metabólica que propicia la caquexia, que es una extrema desnutrición y atrofia muscular", según europapress.es.

Según explica el investigador, la capacidad de la proteína ACBP para inhibir la actividad del tejido adiposo marrón podría aprovecharse con fines terapéuticos en determinados contextos clínicos, como en pacientes con cáncer, donde su acción reguladora podría resultar beneficiosa.

¿El cambio climático influiría en la obesidad?

Dentro de un panorama completamente distinto, se ha observado que el aumento global de las temperaturas a partir del cambio climático podría estar contribuyendo al incremento de la obesidad. Esto quiere decir que en ambientes más cálidos, la necesidad de activar el tejido adiposo marrón disminuye, lo que reduce su actividad termogénica y favorece la acumulación de grasa corporal.

"Un exceso de acción de la proteína ACBP que bloquea la actividad de la grasa marrón sería la base molecular de este fenómeno", precisa Vilarroya.

Y agregó que una vez identificado este factor, "podemos diseñar herramientas de intervención para potenciar un estilo de vida más saludable".

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