Desolada, fría y silenciosa, la extensa propiedad de Gil Pereg frente al cementerio de Guaymallén permanece abandonada, pero con el recuerdo del crimen de dos mujeres. Los hermanos del doble homicida ya fallecido tienen esperanzas de venderla y sacarse de encima de una vez todo lo que tuvo que ver con él. Así está hoy el lugar donde vivía el hombre gato, y donde mató a su madre y a su tía en 2019.
En el terreno de Gil Pereg sólo queda mugre y silencio a seis años del doble crimen
La familia de Gil Pereg busca vender la propiedad de Guaymallén donde el israelí mató a dos mujeres en 2019. Mientras, el terreno está abandonado y fue saqueado

Así está por dentro el terreno en el que vivió Gil Pereg en Guaymallén, y donde mató y enterró a su madre y a su tía en 2019.
Pasaron seis años y medio desde que Gil Pereg denunció en la Justicia que su madre y su tía habían llegado a Mendoza desde Israel y desaparecieron luego de visitarlo. Y con ese discurso salió en todos los medios de comunicación para reclamar que fueran encontradas con vida.
El lugar donde vivía Gil Pereg, ubicado en calle Julio A. Roca al 6.079 -frente al cementerio de Guaymallén-, se llenó de policías y periodistas. Los vecinos también se acercaron y comenzaron a conocerse muchas historias extrañas sobre las costumbres y hábitos del israelí.
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El predio en el que vivía fue lo primero que despertó las alarmas en los investigadores, ya que no podían creer cómo una persona podía estar en esas condiciones. Era un inmenso terreno en el que prácticamente no había nada. Sólo unas canchas de pádel que jamás se usaron.
Tenía más de 20 gatos y algunos perros sin la menor condición de higiene necesaria. Estaba rodeado de mugre, basura, packs de alimentos para sus mascotas y suplementos como proteínas en polvo para él. Armas de fuego, miras telescópicas, un bolso lleno de dólares y otros elementos de menos valor.
Días después Gil Pereg quedó detenido y encontraron a su madre Phirya Saroussy y a su tía Lily Pereg enterradas en el fondo, en otra construcción sin terminar. Su madre había muerto por estrangulamiento, mientras que su tía fue ejecutada de un disparo.
Así está hoy el terreno de Gil Pereg
Muchos mitos giran en torno al tenebroso predio, que se mantiene en completa oscuridad durante las noches, ya que desde que Gil Pereg fue detenido y el lugar dejó de ser custodiado por la Policía, delincuentes robaron los más de 50 postes y reflectores que había.
Hubo varios intentos de usurpación, pero el más fuerte fue en julio del año pasado, justo después de la muerte del israelí de 43 años. Varias familias se habían instalado y los vecinos denunciaron lo que pasaba.
Transcurrieron varias horas de tensión hasta que la Policía desalojó a todas las personas. Esto provocó la reacción de la familia de Gil Pereg, cuyos miembros buscaron desde Israel evitar que el lugar fuera ocupado de forma ilegal.
Actualmente, los vecinos aseguraron que está todo tranquilo, aunque también detallaron que delincuentes ya robaron todo lo que había quedado en el interior del predio. Postes, luminarias, caños y demás elementos. El lugar quedó vacío.
Otros vecinos indicaron que suele meterse gente para drogarse, o incluso para esconderse luego de cometer algún robo, pero en general no hay nadie y no pasa nada.
Además, todos coinciden en el deseo que ese inmenso predio sea vendido u ocupado por la Municipalidad de Guaymallén, para más seguridad, además de movimiento y más vida en la zona.
Qué pasará con el predio donde vivió Gil Pereg
El lugar está abandonado por completo y no queda nada de valor. Sólo algunas paredes, tierra y yuyos. Está ubicado en una zona poco comercial, pero siempre viene bien un emprendimiento inmobiliario para levantar y reactivar cualquier lugar.
De todas formas, el predio tiene deudas y un embargo por honorarios de un juicio por daños y perjuicios que Gil Pereg perdió cuando vivía, y que los beneficiarios todavía esperan cobrar.
Sumado a esto, los familiares de Gil Pereg pretenden venderlo entre 50.000 y 60.000 dólares, pero hasta donde se sabe no hubo ningún interesado ni tampoco oferta que alcance sus pretensiones.
Con tantas idas y vueltas, y por tratarse de un tema que ellos quieren dejar atrás, surgió la posibilidad de cederlo de alguna forma al municipio de Guaymallén, pero no hay avances al respecto.
Por su parte, el municipio confirmó que no trabaja en ningún tipo de acuerdo para quedarse con ese terreno, por lo que está lejos de resolverse el problema que arrastran los familiares de quien fue conocido en Mendoza como el hombre gato, ya que maullaba en las audiencias y aseguraba que era un felino.
El recuerdo de Gil Pereg que no se va
Quienes viven cerca del terreno que poseía el israelí que mató a su madre y a su tía en enero del 2019 tienen todo tipo de anécdotas sobre él.
Una mujer que tiene un comercio a pocos metros sostuvo que siempre iba a comprar jabón blanco: "No sé para qué porque no se bañaba nunca, pero siempre venía a comprar nada más que eso".
A pesar de su rareza, aseguró que Gil Pereg siempre fue muy correcto y nunca tuvo problemas con él. Los demás vecinos tampoco. Además, cuando salía "caminaba por el medio de la calle, así que nadie se lo cruzaba directamente".
Otro vecino recordó que mientras Gil Pereg vivía allí el predio estaba completamente iluminado, pero desde que fue detenido se robaron todo. También detalló que tuvo problemas con un vecino del fondo, colindante al lugar donde mató y enterró a Phirya Sarousy y Lily Pereg.
El problema fue mucho antes del doble crimen. Gil Pereg quería hacer derribar una medianera y poner un portón hacia una calle que terminaba en ese lugar, pero los vecinos de al lado no querían, por lo que hicieron su propia medianera.
El hombre también recordó: "Un día unos chicos tiraron piedras para el predio, y Gil Pereg salió enojado. Agarró de la remera a un nene de 8 años, lo levantó y con un palo lo golpeó en sus piernas". Dijo que hubo problemas por ese episodio, pero todos sabían que tenía armas de fuego y le tenían algo de miedo.
El antes y el hoy en fotos
Entre bolsas, materia fecal y orina de gatos por todos lados, basura, pornografía, elementos de armas de fuego, botellas vacías, restos de comida: era la manera en la que vivía Gil Pereg en su predio de calle Julio A. Roca 6.079, de Guaymallén.
Ese mismo lugar hoy está sin techo y sin nada de lo que antes había allí.
En una construcción que estaba adelante del predio, pegado al portón de ingreso, Gil Pereg también tenía todo tipo de cosas como caniles nuevos, medicamentos para animales, bolsas, cajas, cartones y más basura. Todo como suele encontrarse en la casa de un acumulador.
Ya pasó un año de la muerte de Gil Pereg y, por el momento, no hay interesados en comprar el terreno en el cual estranguló a su madre, le disparó a su tía, y las enterró.