Entrevista exclusiva

Habló la novia de Gil Pereg: cómo comenzó el amor, el hijo que no fue y su día más feliz en el cine viendo El Rey León

En los últimos 5 años, Verónica fue pareja del israelí condenado por matar a su madre y su tía. Cómo fue la relación y por qué el "hombre gato" le pidió un hijo

Verónica fue la única persona cercana a Gil Pereg desde su detención hasta su muerte. Luego de soñar con él, lo contactó mediante una carta que le envió a la cárcel. Desde allí fueron pareja y la relación duró hasta la muerte del israelí, quien estaba condenado a perpetua por asesinar a su madre y a su tía en su casa de Guaymallén en 2019. La mujer contó a Diario UNO cómo empezó la relación, cómo eran las visitas, y cómo evaluaron la posibilidad de tener un hijo.

Verónica conoció a Gilad Pereg por las noticias tras el doble crimen de su madre y su tía en enero del 2019, cuando las mujeres llegaron a Mendoza para visitarlo. El caso generó conmoción en la provincia y en el mundo por lo cruento, pero también por las extrañas costumbres y la forma en la que vivía el acusado.

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Gilad Pereg vivía con decenas de gatos en un predio en calle Roca al 6.079, frente al Cementerio de Guaymallén, donde mató a su madre Phirya Saroussy y su tía Lily Pereg.

Gilad Pereg vivía con decenas de gatos en un predio en calle Roca al 6.079, frente al Cementerio de Guaymallén, donde mató a su madre Phirya Saroussy y su tía Lily Pereg.

"Le escribí una carta y la envié al penal San Felipe. Él me llamó por teléfono como respuesta y me dijo que lo fuera a visitar porque estaba muy solo", detalló Verónica. "Lo visité por primera vez el 19 de Julio del 2019, hace 5 años ya".

Allí comenzó la relación: "En San Felipe me preguntó si quería ser su novia".

La mujer de 43 años contó qué la llevó a acercarse al israelí: "Su amor por los gatos; que era solitario, poco sociable. Sentí que éramos parecidos. Tuve un sueño donde lo saludaba y lo conocía, y eso me inspiró a escribirle. Los dos somos extremistas y no entendemos muchas conductas de la humanidad en general. No vemos importantes las comodidades y lujos que la mayoría de la gente sí".

"En marzo del 2020 se cortaron las visitas por bastante tiempo debido a la pandemia, pero nos comunicábamos por celular y a veces iba a llevarle cosas. Después, en el 2021, volví a ir a verlo pero ya en (el hospital psiquiátrico) El Sauce", donde estuvo hasta que murió el domingo 7 de julio pasado a sus 43 años.

El hijo de Gil Pereg que no fue

Verónica iba a visitarlo todas las veces que podía y la relación avanzaba. "Desde que lo conocí siempre me pidió tener un hijo", aseguró la mujer que fue el último -y quizá único- amor de Gil Pereg.

El israelí le decía que tener un hijo lo iba a hacer tener ganas de levantarse por las mañanas. La entrevistada se explayó: Quería dejar algo de él en el mundo cuando no estuviera. Creía que a ese hijo, al ser humano, no lo iban a matar como hicieron con sus hijos gatos que tenía en el predio" de calle Roca 6.079, frente al cementerio de Guaymallén, donde vivía con decenas de felinos.

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Durante el 2020 no pudieron verse por la pandemia, y en el 2021 se reencontraron en el Hospital El Sauce, donde Verónica lo visitaba cada dos semanas.

Durante el 2020 no pudieron verse por la pandemia, y en el 2021 se reencontraron en el Hospital El Sauce, donde Verónica lo visitaba cada dos semanas.

La respuesta de Verónica a semejante pedido de Gilad Pereg fue difícil para ella: "Lo pensé mucho porque realmente yo lo amaba, pero a la vez no me siento capacitada para semejante responsabilidad de tener un hijo. Lloré mucho y sufrí muchísimo tener que decirle que no podía".

Contó que desde que fue trasladado al Hospital El Sauce, en el 2019, las cosas habían cambiado un poco debido a que no podían tener intimidad: "No fue lo mismo después de que estuvo en El Sauce, un poco por su tratamiento, pero también porque no había intimidad para tener visitas. Él las pidió, pero no se lo permitieron".

Pero esto no fue una limitación para ella, que iba a todas las visitas que tenía permitidas: "Iba cada 14 días, los martes, más seguido no se podía. Cuatro horas duraba la visita, de 10 a 14".

De todas formas, este cambio fue mejor para él. "Ahí se sentía mejor que en el penal. Cuando estaba en San Felipe me llamaba llorando y decía que ya no podía estar ni un minuto más ahí, que quería ir a un hospital de salud mental o se iba a suicidar, decía".

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Verónica junto a Peluche, un perro de´el Hospital  El Sauce. Aseguró que se enamoró de Gil Pereg por su amor por los gatos, lo solitario y lo poco social que era.

Verónica junto a Peluche, un perro de´el Hospital El Sauce. Aseguró que se enamoró de Gil Pereg por su amor por los gatos, lo solitario y lo poco social que era.

El condenado a perpetua por haber asesinado a su madre y a su tía en su predio de Guaymallén siempre dijo que no se sentía humano, sino que era un hombre gato.

"Él me decía que no había matado a nadie"

En el penal, en el hospital, en muchas audiencias e incluso en el comienzo del juicio maullaba sin parar. No podía bañarse porque le tenía fobia al agua, como un felino. No podía usar un inodoro por un temor que tenía desde chico y en El Sauce lograron que hiciera sus necesidades en un tacho con una bolsa.

A pesar de todo esto, Verónica aseguró: "Nunca le tuve miedo, por ahí cuándo no estaba con él pensaba y me daba miedo, pero siempre era más fuerte el amor que le tenía y lo iba a ver igual. Cuándo ya lo tenía cerca nunca sentí peligro de verdad". Además, "él me decía que él no había matado a nadie".

El día más feliz de Gil Pereg junto a su madre

En los momentos que el israelí compartía con su novia Verónica, le contó algunas cosas sobre su vida que ella respetuosamente jamás cuestionó por más extrañas que sonaran, especialmente en lo referente al vínculo con su madre Phyria Saroussy.

Le contó que "se la pasaba encerrado estudiando en su habitación. Alguna vez se sintió muy feliz yendo al cine con su madre a ver El Rey León y también fueron al Mont Saint-Michel, una isla en Francia. De sus hermanos no me habló, sólo decía que quería mucho a su abuelo materno y a su madre".

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Gil Pereg se sentía un hombre gato y maullaba en las audiencias judiciales.

Gil Pereg se sentía un hombre gato y maullaba en las audiencias judiciales.

Respecto a su llegada a Mendoza, le dijo que fue "escapando de tantas internaciones psiquiátricas que le hacían en Israel porque se comportaba como gato, andaba desnudo, orinando por ahí".

A pesar de lo raro que sonara, él lo contaba sin problemas: "Quiso que su madre también viviera así como gato y ella le dijo que no podía porque tenía otros hijos que cuidar. También quería engendrar un hijo con ella".

Pero esto tenía una lógica y explicación para él: "Me dijo que era porque quería que fuera genéticamente puro de ellos digamos, de la misma familia, no de otra sangre. Él decía que las otras criaturas no se fijan en si es familiar o no y se reproducen igual entre ellos", como los gatos.

Lo único que a Verónica le quedó de su novio Gilad son unas sandalias. "Me las dio hace un tiempo para que las guardara porque me dijo que ese era el único recuerdo que le quedaba de su madre y yo las guardé".

Sobre las pocas pertenencias que tenía el hombre en El Sauce, ella dijo que quisiera recuperar el celular que ella le regaló para que pudieran estar comunicados, para tenerlo como recuerdo. Además, expresó que le gustaría que su cuerpo fuera enterrado en Mendoza y no llevado a Israel como pueden pedir sus familiares.

Su salud y sus últimos días

Gil Pereg sufría de una insuficiencia venosa severa, tenía muchas varices en sus piernas y se le veían amarronadas. En sus últimas semanas había tenido dos episodios en los que se desvaneció repentinamente y tenía dolor en una de sus piernas.

"Él era reacio a hacerse estudios, no le gustaba que lo llevaran al Hospital Central por sus miedos infundados, por su trastorno obsesivo compulsivo de que no quería tocar nada ni sentarse en ningún lado", señaló Verónica.

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Gil Pereg fue condenado a perpetua en noviembre de 2021 por el doble crimen de su madre y su tía en enero del 2019.

Gil Pereg fue condenado a perpetua en noviembre de 2021 por el doble crimen de su madre y su tía en enero del 2019.

Detalló: "Él siempre me decía que estaba bien, que no tenía nada, que los médicos sólo querían molestar. El jueves cuándo fui a verlo por última vez me contó que se había caído porque se le adormecían las piernas, pero no parecía preocuparse demasiado. No se imaginó que era grave".

Verónica describió: "Era extremista, con ideas rígidas, tenía trastornos obsesivos. No podía tocar nada y anulaba para siempre cualquier cosa que se le caía al piso. No quería cortar su cabello jamás porque decía que él era como un vikingo. Le gustaba el heavy metal, y decía que había que respetar a todas las criaturas, que ellas tienen derecho a vivir incluso más que nosotros los humanos, que destruimos todos los días la naturaleza y no nos importa".