La montaña y sus protagonistas

El vecino más antiguo de Penitentes y la increíble casualidad que destapó una hazaña del pasado

Segundo Madrid (77) es un montañés de alma. Este diario lo entrevistó en mayo, pero hace pocos días el azar le añadió a su historia un nuevo capítulo que parece salido de una novela de aventuras

Los vecinos ya habían advertido que Don Segundo no es un hombre jactancioso. En la nota de mayo, de hecho, Madrid repasó su vida entre recuerdos y alegrías, pero sin aspavientos, como puede verse en este video:

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Una casualidad increíble

Este año Don Segundo pasó otro invierno en las montañas, junto a su compañera Gabriela Deolinda Guerra. Y el periodista que le había hecho la entrevista siguió trabajando, más cerca de las pantallas que de los vientos andinos.

Por absoluta casualidad, el 30 de noviembre pasado, el cronista de UNO atravesó las calles del centro mendocino por donde la gente pasaba festejando la victoria de la Selección contra Polonia y se metió en la Biblioteca Pública General San Martín. En un estante se ofrecían, de regalo, viejos ejemplares de la revista Primera Plana.

Aquella publicación legendaria y muy porteña -que, entre otros hitos, tuvo a Tomás Eloy Martínez como jefe de redacción y publicó las viñetas inaugurales de Mafalda- mostraba en la portada un título catástrofe en amarillo y negro: "La tragedia de Los Andes".

El ejemplar correspondía a la semana del 24 al 30 de agosto de 1965. "Debe ser una nota sobre los rugbiers uruguayos que subsistieron tantos meses allá arriba", pensó el periodista. Sin embargo eso era imposible, porque aquel accidente aéreo se produjo en 1972 y la revista era de 1965.

¿Qué mostrarían entonces esas páginas? ¿Un inquietante bucle del tiempo? ¿Y qué pensar si aparecían los uruguayos? ¿Era posible?

Ahí adentro estaba la nota. Un título simple, mapas y fotos. De los rugbiers uruguayos, nada.

La noche de la avalancha

Pero en uno de los rincones de la hoja aparecía en cambio un rostro que sí era conocido. El de Don Segundo Madrid, el vecino más antiguo de Penitentes...¡a sus 19 años!

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Segundo Madrid (izquierda) a sus 19 años y con la mano vendada. Algunos lectores bromean remarcando que el sujeto de la derecha se parece a Lionel Scaloni.

Segundo Madrid (izquierda) a sus 19 años y con la mano vendada. Algunos lectores bromean remarcando que el sujeto de la derecha se parece a Lionel Scaloni.

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Entonces sonó entre los recovecos de la memoria una frase que Don Segundo había soltado como al pasar durante la entrevista de mayo con Diario UNO.

"A lo mejor porque soy poca cosa, o a lo mejor porque Dios se olvidó de mí, yo sobreviví a la avalancha de Las Cuevas de 1965", había comentado él en el inicio de la charla.

La crónica de Primera Plana era, efectivamente, sobre esas avalanchas que se produjeron en Las Cuevas y Puente del Inca el 15 de agosto de aquel año y que dejaron un saldo de más de 40 muertos.

"Hacía 25 grados bajo cero en Las Cuevas, un caserío empotrado en una hondonada" "Hacía 25 grados bajo cero en Las Cuevas, un caserío empotrado en una hondonada"

Fueron días duros. Al llegar al lugar de los hechos, Primera Plana lo contó así: "La noche del miércoles 18 hacía 25 grados bajo cero en Las Cuevas, un caserío empotrado en una hondonada, al pie del Cristo Redentor y a un kilómetro y medio de la frontera con Chile (...) La mitad de los edificios yacía bajo la espesa mortaja de nieve y el silencio se quebraba, a veces, por el acompasado siseo de las palas y el llanto de los sobrevivientes".

El infierno blanco -especificaba el texto- había llegado a Las Cuevas exactamente a las 22.40 del domingo 15, poco después de que algo similar ocurriera en Puente del Inca. A esa hora una mole nívea se había llevado todo.

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Algunos edificios de Las Cuevas y sus alrededores tuvieron que ser apuntalados para que no se cayeran después de la avalancha. Foto: https://mendozantigua.blogspot.com

Algunos edificios de Las Cuevas y sus alrededores tuvieron que ser apuntalados para que no se cayeran después de la avalancha. Foto: https://mendozantigua.blogspot.com

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Desnudo en la nieve

Y de pronto el texto de Primera Plana hablaba de Don Segundo Madrid, que en aquella época era un adolescente. La noche de la avalancha el chico estaba en el baño, desnudo: se abrió la puerta "y lo anegó una ola de nieve".

Segundo rompió el vidrio de la ventana con la mano y así como estaba salió a "una intemperie arrasada por el viento blanco".

"Es nuestro héroe", observó por aquellos lejanos tiempos un tal Gerardo Cirica, obrero de la zona, y contó que lo primero que hizo Segundo fue pedir que rescataran a sus padres. "Hubo que encerrarlo para que no ayudase en la tarea de rescate ¡Imagínese, desnudo!", agregó.

El escrito de Primera Plana seguía así: "El jueves, alrededor de sus churrascos, los hombres de Las Cuevas volvieron a reír cuando Segundo reveló su secreto: 'Ustedes me encerraron, pero yo pude escapar de nuevo, porque oí llorar a un chico. Lo fui a buscar y me lo traje a babuchas'".

Veinte rostros curtidos rieron a pesar de la tragedia de la que acababan de ser testigos. Con una mano vendada -la ventana del baño, el vidrio-, Madrid se esforzaba por cortar su churrasco y también sonreía.

En otro momento de la entrevista, el enviado de Primera Plana les preguntó a los sobrevivientes si pensaban seguir viviendo en esa zona. "Después de un cotejo de opiniones, Madrid era el único de los moradores que prefería quedarse. 'Yo nací aquí, ¿por qué habría de irme?''.

Y aquí viene uno de los costados más bonitos del asunto. Aquel muchacho, que habría de ser entrevistado por Diario UNO 57 años más tarde, anticipó que quería quedarse a vivir entre sus montañas. Y se quedó. Hoy, a sus 77, el viajero atento todavía puede pasar a saludarlo si anda por Penitentes.

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Don Segundo leyendo esta nota en su casa de Penitentes.

Don Segundo leyendo esta nota en su casa de Penitentes.

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