Chicago, la ciudad más grande de Estados Unidos, ubicada en el estad de Illinois no solo se destaca por su belleza conocida, sino también por tener uno de los ríos más misteriosos del mundo. Se trata de uno que fue rediseñado para que fluya al revés.
El Río Chicago: el río que fue obligado a fluir en dirección contraria para evitar que las personas bebieran agua contaminada
El río de Chicago es el único río en el mundo que fluye hacia arriba y al ser vital para el país fue alterado para proteger la ciudad

El Río Chicago: el río que fue obligado a fluir en dirección contraria para evitar que las personas bebieran agua contaminada
El mal paso ambiental que estamos atravesando, influye ferozmente en nuestra naturaleza y casi sin darnos cuenta hasta los ríos se han visto desfavorecidos ante la contaminación. Tal como el Río Chicago, que pasó de ser estar en una ciudad con el crecimiento más rápido del mundo y a desembocar en el Lago Michigan a ser parte de una de las obras de ingeniería más estudiadas de todos los tiempos.
El Río Chicago: el río que fue obligado a fluir en dirección contraria para evitar que las personas bebieran agua contaminada
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Chicago es la tercera ciudad más grande de Estados Unidos, situada en Illinois es conocida mundialmente por su paisaje moderno y la riqueza de sus espacios verdes. Sin embargo, uno de los elementos que forman parte de su ADN es el Río Chicago.
Se trata de un caudal de agua de más de 200 kilómetros que fluye en dirección suroeste hacia Misisipi, pero antes de que se pusiera en marcha una de las siete maravillas de la ingeniería estadounidense esto no siempre fue así. Pues hubo un tiempo en que el río desaguado en el Lago Michigan.
Lo cierto es que a mediados del siglo XIX Chicago era una ciudad con mucho crecimiento, pues pasó de ser un pequeño puesto comercial a una metrópoli con más de 1 millón de personas en solo 50 años. Ese crecimiento explosivo presionó todo al mismo tiempo: vivienda, fábricas, mataderos, drenaje y abastecimiento. Y además, estaba expuesta a enfermedades de cólera o fiebre tifoidea debido a sus propios desechos, poniendola en total riesgo porque esos residuos fluían desde el Río Chicago hasta Michigan, el lago fuente de agua potable de la ciudad.
Fue entonces cuando en 1985 después de una tormenta devastadora que tiró aguas residuales al lago e hizo morir a miles de personas, el ingeniero Sylvester Chesbrough sugiere que Chicago cambie el curso de las aguas de su río, alejándolas del lago y direccionándolas hacia el río Misisipi y así evitar que transformará el abastecimiento de agua potable en una trampas
La solución a la contaminación del río: el cambio de dirección
En 1889, la Asamblea General de Illinois creó el Distrito Sanitario de Chicago con el propósito de proteger la salud y la seguridad de los ciudadanos y de las vías fluviales y una de las ideas era cambiar definitivamente el flujo del Río Chicago hacía el oeste.
No se trataba solo de apostar por tuberías mejoradas, sino que se optó por una salida más agresiva, es decir, la ciudad no quiso limpiar el agua; quiso invertir la lógica del sistema. Así es como finalmente en el año 1900 el canal entró en operación fluyendo en dirección contraria, alejando la contaminación y resolviendo la emergencia sanitaria.