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El pueblo de 60 habitantes para unas vacaciones donde el mar se mezcla con el cielo

Se trata de un pueblo totalmente tranquilo pero que tiene grandes playas para disfrutar

Editado por Virginia López
lopez.virginia@grupoamerica.com.ar

Argentina es un paraíso para quienes anhelan vacaciones tranquilas, lejos del ajetreo de la rutina. Mientras los balnearios más concurridos de Buenos Aires se llenan de turistas, los pueblos pequeños regalan paz y una conexión genuina con el entorno. Hay uno con solo 60 habitantes permanentes, es un rincón perfecto para quienes buscan playas extensas, pesca artesanal y la calma del mar. Este tranquilo poblado en la costa atlántica es ideal para desconectar y disfrutar de la simplicidad del litoral bonaerense.

Se trata de un pueblo que es un refugio costero íntimo en Buenos Aires. Sus playas interminables, pesca relajada y comunidad acogedora lo convierten en un destino ideal para una escapada sin prisas, donde el sonido del mar y la brisa salada crean recuerdos de pura tranquilidad.

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El pueblo costero tiene apenas 60 habitantes.

El pueblo con playas tranquilas

Situado en el partido de Tres Arroyos, a unos 80 kilómetros al sur de Tres Arroyos ciudad, el pueblo de Reta se extiende a orillas del Atlántico, con una playa de 42 kilómetros de arena suave. Su mayor atractivo son las amplias costas bordeadas por médanos bajos y el ambiente apacible que invita a largas caminatas junto al oleaje. No compite con destinos turísticos masivos; las pocas cabañas de madera y caminos de conchilla reflejan la vida austera de pescadores desde los años 50. El clima costero, con veranos cálidos y brisas frescas, hace que de diciembre a febrero sea la mejor época para visitarlo.

El encanto principal de Reta radica en su playa, donde se puede descansar bajo sombrillas o recolectar conchas al amanecer. Los lugareños ofrecen salidas cortas de pesca en bote, ideales para capturar corvinas o lenguados, con redes tradicionales que respetan el ecosistema marino. A 2 kilómetros del centro, un pequeño faro de madera sirve como mirador para ver delfines en días despejados, y las visitas están organizadas para no alterar los nidos de aves playeras que habitan los médanos.

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El pueblo es visitado por turistas que buscan playas tranquilas en el verano.

Para los que prefieren algo de actividad, Reta tiene senderos costeros de 1 hora que llevan a acantilados con vistas del océano. Los paseos en bicicleta por la playa son fáciles, con alquileres disponibles en el pueblo, y en verano se puede probar sandboard en los médanos suaves. Los atardeceres invitan a caminatas tranquilas hacia el arroyo Quequén Salado, a 3 km, donde se ven cangrejos y aves. Todas las actividades priorizan la conservación, evitando basura y respetando la fauna local.

La gastronomía en Reta es sencilla y deliciosa, centrada en el mar: pescados frescos a la parrilla, como pejerrey o chernia, y rabas crujientes servidas con limón. En los comedores al aire libre, hay guisos de mariscos y postres caseros como torta de manzana. Las familias del pueblo que alojan ofrecen desayunos con scones, manteca artesanal y dulce de membrillo, mientras comparten relatos sobre tormentas marinas o la vida en la costa. Es una cocina que celebra los frutos del océano y la hospitalidad.

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