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El único pueblo del planeta Tierra construido dentro de dos volcanes: solo se accede en helicóptero o barco

Este pueblo basa su identidad en una conexión única con los volcanes de la isla, más que obstáculo, es una fuente de energía

En medio del océano Pacífico se alza un pueblo que es sinónimo de resiliencia, fascina al planeta Tierra no solo por sus paisajes y geología única, sino porque también es la isla más alejada habitada por el hombre.

Este pueblo es una de las pocas comunidades humanas construidas dentro de la caldera de un volcán activo y un ejemplo claro de la adaptación humana. Te contamos la historia de esta isla y cómo viven los habitantes de este territorio perteneciente a Japón.

Aogashima

El único pueblo del planeta Tierra construido dentro de dos volcanes: solo se accede en helicóptero o barco

Se trata del pueblo de Aogashima. Aunque es una isla volcánica ubicada en el mar de Filipinas, aproximadamente a 350 kilómetros al sur de Tokio, forma parte administrativamente de Japón. Si bien pertenece a la prefectura más grande de Japón, la isla alberga apenas unos 160 o 170 habitantes y está dominada por una impresionante estructura volcánica de doble caldera.

Lo que hace única a esta isla es su formación geológica. Su territorio es el exterior de un gran volcán que sobresale del mar que está activo. En el centro del mismo se eleva otro volcán más pequeño llamado Maruyama. Alrededor de la caldera del volcán interno se encuentran campos, caminos y parte de la vida cotidiana de los habitantes de este pueblo.

Aogashima (2)

La vida pueblo que conecta con la energía de un volcán

Según destaca National Geographic: "Las casas se dispersan siguiendo las curvas del terreno. El verde es eléctrico sobre la piedra negra. De vez en cuando, el silbido de las fumarolas los hingya, los llaman perforan la superficie como respiraderos de un monstruo dormido"

La última gran erupción registrada ocurrió entre 1781 y 1785, un evento devastador que obligó a evacuar completamente la isla y causó numerosas víctimas. Cincuenta años después, los habitantes regresaron y reconstruyeron su comunidad, demostrando una fuerte relación cultural con su territorio.

Aogashima también destaca por su aislamiento. Solo se puede acceder mediante helicóptero o barco desde la isla cercana de Hachij-jima, y las condiciones meteorológicas pueden interrumpir el transporte durante días. Este aislamiento ha contribuido a preservar un estilo de vida tranquilo y comunitario. Gracias al pequeño volcán que emite gases, existen muchos lugares para disfrutar de aguas termales.

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