En el mapa de América Latina existen pueblos con nombres sorprendentes, pero uno de los más curiosos es "Cristiano Muerto", una pequeña localidad ubicada en Argentina. Su denominación llama la atención de quienes escuchan hablar de este lugar por primera vez porque habla explícitamente de una muerte.
Cuando se trata de recorrer América ya sea físicamente o de vista, muchas cosas suelen llamar la atención. No solo va en su historia, en su origen ni en sus pueblos, sino también en el nombre que identifica a ciertos lugares, algunos graciosos, otros llamativos por lo que en realidad tuvo que pasar para que cargue con esa denominación.
En este caso, hoy te traemos una curiosidad única cuyo protagonista es un pequeño poblado rural sobre la Ruta Provincial 72 en Buenos Aires. Aunque no es una ciudad grande ni un destino turístico famoso, su nombre lo convirtió en una curiosidad única en el continente que suele mencionarse cuando se habla de pueblos con nombres extraños en Argentina.
"Cristiano Muerto": a qué se debe el nombre de este pueblo en Argentina
Cristiano Muerto es un pueblo que tiene muy pocos habitantes, por eso se la considera una “localidad rural dispersa” y está en la Provincia de Buenos Aires. Se encuentra ubicado sobre la ruta Provincial 72, a unos 17 km de la localidad de Orense. Cristiano Muerto contaba con una estación ferroviaria que al nacionalizarse los ferrocarriles y reorganizarse los servicios en 1948, pasó a integrar la red del Ferrocarril General Roca. Pero luego fueron levantadas, clausuradas y vendidas a particulares y está a 35 kilómetros de San Cayetano.
este lugar se inauguró el 7 de diciembre de 1910 y funcionó hasta 1961, cuando se clausuró en su totalidad, sin embargo, su particular nombre aún llama la atención de turistas. Se cree que su denominación se debe a que en el lugar se encontró el cadáver de un “cristiano” que había sido asesinado por “los indígenas” en el siglo XIX.
Hoy en día, donde en algún momento hubo estación de tren y vías, solo queda su cartel que llama la atención a aquellos que pasan por la ruta sin ver mucho más que algunas casas y un almacén.




