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Neurociencia

El pesimismo u optimismo en una persona está definida por su historia de vida y no solo por su cerebro

En la vida hay dos caminos viables, el pesimismo o el optimismo. En ambos casos, se relaciona con cómo es la vida de la persona y no por los genes o el cerebro

Editado por Martina Baiardi
baiardi.martina@diariouno.com.ar

Ante una mala noticia, algunas personas se paralizan y creen imposible un cambio mejor. Otras, en cambio, respiran hondo y piensan: “algo bueno puede salir de esto”. ¿Qué hace que ciertas personas mantengan la esperanza o la desesperanza? Para la neurociencia, la respuesta está en el cerebro. Aunque también se define por la historia de vida del individuo.

Se cree que el optimismo o el pesimismo no dependen exclusivamente del cerebro ni de los genes, sino de la historia de vida de cada persona. Es decir, muchas veces son el resultado de una construcción personal. La forma en que cada individuo interpreta su historia y enfrenta los desafíos cotidianos termina moldeando la manera en que su cerebro ve el mundo, que es diferente.

El pesimismo u optimismo en una persona está definida por su historia de vida

hombre pesimista vs hombre optimista

Lo que pasa realmente es que existen cuerpos optimistas o pesimistas, que se perciben capaces de enfrentar los retos o de detenerse ante ellos.

Un investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, explicó que es un error pensar que el optimismo está determinado únicamente por la biología. Por el contrario, los patrones cerebrales observados en personas optimistas son el resultado de su trayectoria personal y sus experiencias acumuladas refieriendo a que comparten patrones de actividad neuronal y distinguen con mayor claridad entre eventos positivos y negativos

Esto significa que la manera en que una persona interpreta sus vivencias, ya sean éxitos, fracasos, aprendizajes influye directamente en su forma de pensar y reaccionar ante el futuro. Según lo investigado, existen diferencias claras en la forma de actuar frente a los desafíos.

Las personas optimistas formulan opciones, toman decisiones, la ejecutan y tienden a buscar soluciones, adaptarse a los cambios y ver los errores como oportunidades de aprendizaje cuando algo no funciona como lo planeado.

cerebro de mujer

El cerebro está ubicado dentro de un cuerpo que fue educado de cierta manera, por lo que depende de la historia de vida y de las respuestas del cuerpo que habita antes de dicha historia.

En cambio, las pesimistas suelen interpretar los obstáculos como fracasos definitivos, lo que puede llevar a la inacción o al abandono de objetivos.

Además, los optimistas muestran mayor flexibilidad cognitiva, una habilidad clave para tomar decisiones y enfrentar situaciones complejas. Sin embargo, estas formas de pensar se construyen desde los primeros años de vida. La crianza, el entorno familiar y las experiencias tempranas tienen un impacto profundo.

Por ejemplo, una infancia en la que se refuerzan los logros y se aceptan los errores como parte del aprendizaje favorece el desarrollo de una actitud optimista. En cambio, entornos marcados por el miedo o la crítica constante pueden fomentar a que una persona sea pesimista.

Básicamente, somos producto de nuestra historia de vida, no sólo de un instante. La forma de nuestros cuerpos, las patologías que sufrimos y la función cerebral tienen una historia más allá de como puede funcionar un cerebro entre lo bueno y lo malo.

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