Pocos lo saben, pero hay un pueblo que se posiciona como la joya tucumana menos transitada para quienes buscan un turismo cultural inmersivo sin el gentío. Y además de todo eso, tiene un museo único dedicado particularamente a la Pachamama.
El museo de la Pachamama, un lugar único en el mundo dentro de un pueblo
Este pintoresco lugar es lo que más atrae las visitas turísticas en este pueblo.

El museo dedicado a la Pachamama es un éxito en este pueblo.
Se trata de Amaicha del Valle, en la provincia de Tucumán, con menos de 3.000 habitantes, que es la cabecera de la comuna homónima y uno de los pocos lugares en Argentina donde el 85% de la población participa en festivales indígenas anuales.
El pueblo dedicado a la Pachamama
Supo ser una reducción indígena bajo el nombre "Amaicha" (lengua quilmes para "río de la luna"). El pueblo creció con la llegada de misioneros jesuitas en 1650, pero su auge turístico se dio en 1967 con la excavación de las Ruinas Quilmes. La demografía destaca un 52% de mujeres, una edad mediana de 33 años y un 31% de población menor de 18 años, con el 40% autoidentificado como indígena diaguita.
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Ubicado a 160 kilómetros al noroeste de San Miguel de Tucumán, Amaicha del Valle se despliega en la Plaza Belgrano con la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, calles empedradas con murales quilmes y 1.100 viviendas censadas.
Sus dotes turísticos se centran en el Complejo Museístico Pachamama, inaugurado en 1990 y ampliado en 2022 con 15 salas temáticas que exhiben 2.500 artefactos diaguitas, desde quipus de 500 a.C. hasta cerámicas de la Pachamama. Este lugar recibe 25.000 turistas anuales y tiene el 60% en tours guiados por descendientes quilmes.
La conservación es impecable: el 70% del territorio municipal es zona protegida por la Ley de Bosques Nativos, con 300 especies de aves registradas en el Observatorio Astronómico de Amaicha. Sus 45.000 visitantes anuales, bodega ritual y festival de la Pachamama lo coronan como el pueblo para conectar con la tierra quilmes, regresando con ofrendas en el alma y el color del valle en los ojos.