La Vall de Boí, un emblemático paraje situado en el Pirineo de Lleida, Catalunya, se resiste a perder su vitalidad. Con una población que apenas supera los 1.100 habitantes repartidos en núcleos como Taüll y Barruera, el gobierno local lanzó una búsqueda activa de personas con espíritu emprendedor. El objetivo es claro: garantizar en el pueblo el relevo generacional y cubrir servicios básicos que hoy corren riesgo de desaparecer.
Aunque la zona es un polo turístico indiscutido gracias a su cercanía al Parque Nacional de Aigüestortes y su patrimonio histórico, la vida cotidiana de sus vecinos se ve afectada por el cierre de comercios de proximidad, como supermercados y restaurantes. Para revertir esta tendencia, el municipio no solo ofrece un paisaje privilegiado, sino también una infraestructura moderna que incluye conectividad 5G, fibra óptica y transporte público eficiente.
La demanda de trabajadores y emprendedores es variada. El ayuntamiento señala que existe una necesidad urgente de cubrir oficios tradicionales como albañilería, fontanería y electricidad. Además, buscan interesados en gestionar la concesión del bar de las piscinas municipales o en abrir nuevos servicios de salud y educación, tales como consultorios de fisioterapia, podología o escuelas de idiomas.
Trabajo, vivienda barata y un paisaje único en este pueblo que busca gente
Para facilitar el desembarco de los nuevos residentes, el municipio cuenta con el respaldo de Holapueblo, un proyecto impulsado por AlmaNatura, Redeia e IKEA. Esta plataforma actúa como puente entre los pueblos que necesitan habitantes y los emprendedores, brindando asesoramiento personalizado y seguimiento de los proyectos.
Entre los beneficios para quienes decidan mudarse, se destacan:
- Asesoramiento laboral y espacios de coworking.
- Alquiler accesible para facilitar el acceso a la vivienda.
- Servicios básicos garantizados, con centros de salud cercanos y opciones educativas para familias.
Desde el municipio aclaran que la propuesta requiere compromiso. Los postulantes deben contar con una idea de negocio sólida y recursos propios para iniciar su actividad.
"Queremos que la gente se quede y se lo ponemos fácil", explicó Cristian Mora, técnico de reto demográfico, remarcando que el valle está listo para recibir a quienes busquen una vida lejos del ruido urbano sin renunciar a la tecnología y los servicios.




