Ese tierno y abrazable animal de cuatro patas que tenemos en casa como animal doméstico para nuestros hijos o incluso como compañia para nosotros mismos, resulta que además de su tranquilidad, elegancia independencia es el mayor depredador del planeta.
El mayor depredador del planeta tiene cuatro patas y vive en nuestra casa: extinguen aves
El gato es uno de los animales más queridos y elegidos como compañia por su independencia y elegancia. Sin embargo, es un animal con instinto depredador
Cuando decimos depredador pensamos rápidamente en animales extremadamente temibles y peligrosos como el tigre, el león, el lobo, el oso, las orcas o incluso un tiburón blanco. Pero no es necesario irse al mar para encontrarlo ni mucho menos a la selva, en realidad, lo tenemos en casa, en un parque, en los techos o en un jardín.
Pues uno de los animales que se lleva el título de mayor depredador del mundo es uno con el que compartimos el día sin considerarlo una amenaza, es decir el gato doméstico.
El mayor depredador del planeta tiene cuatro patas y vive en nuestra casa
El gato doméstico, ese que tenemos en casa como un animal de compañía es uno de los más populares del mundo, aunque también su figura se posiciona entre los depredadores con mayor impacto sobre la biodiversidad.
Cierto es que a medida que la sociedad se sensibiliza cada vez más con el bienestar animal, también crece la conciencia sobre el impacto que las mascotas pueden tener en el ecosistema. Es por eso que más allá de lo que vemos como un tierno animal, en realidad es primero una fiera con instinto cazador.
De acuerdo con diversos análisis, los gatos cazan miles de millones de aves, pequeños mamíferos y reptiles cada año siendo el responsable de aproximadamente el 25 % de su desaparición. En Estados Unidos, por ejemplo, se estima que son responsables de la muerte de entre 1.300 y 4.000 millones de aves anualmente, lo que los convierte en uno de los principales culpables de la extinción de estas especies.
Esto ocurre porque el gato antes de ser domesticado, era silvestre. Pero eso no quiere decir que no sigan conservando un fuerte instinto cazador y, en la mayoría de ocasiones, una extrema independencia de los seres humanos para sobrevivir en estado salvaje.
Sin embargo, el impacto no se debe solo al comportamiento natural del animal, sino a la expansión global impulsada por la actividad humana. La tenencia irresponsable, el abandono y la proliferación de especies domésticas aumentan la presión sobre la fauna silvestre y dificultan el control del problema.
Además, la mayoría de las personas ignoran que aún existen gatos asilvestrados, es decir, que han revertido su forma de vida al estado salvaje, comportándose como cualquier especie silvestre, con total independencia de los cuidados humanos.






