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Tema de la semana

El macabro rompecabezas del ataque a balazos a la niña de 11 años y la máquina de matar

A la nena baleada le dispararon en la puerta de su casa hace una semana. En el Notti le salvaron la vida y una pierna. La vida carcelaria es eje de la investigación de la Fiscalía

Editado por José Luis Verderico
verderico.joseluis@diariouno.com.ar

El sicario bajó del vehículo cuyo conductor lo esperaría con el motor encendido y caminó con paso firme. Sabía lo que tenía que hacer. Había comprendido la consigna -la orden- a la perfección. Golpeó la puerta una vez pero nadie abrió. Entonces, insistió. Y la puerta se abrió mientras disparaba una vez, dos veces. Tres detonaciones. Y ahí estaba Brunella, de 11 años, indefensa. Cuatro veces apretó el gatillo el encapuchado, que no se detuvo. Cinco. Seis. Siete. Ocho veces. Nueve disparos de arma de fuego se contabilizaron en total en la escena. Los vecinos gritaron por auxilio. La nena baleada gritó mientras el vehículo se perdía en la noche del sábado 21 de marzo. La madre la oyó desde adentro de la casa mientras manipulaba un calefón. Creyó que eran petardos. Pero no. Eran tiros. Y hubo más gritos. Desgarradores. Como aullidos. Era Brunella, su hija, en el piso, tirada, casi en la vereda. En un charco de sangre. Herida gravemente por cuatro disparos. En una pierna, cerca de la aorta y con riesgo de desangrarse. Y en una mano. El ataque anunciado y tan temido, finalmente, se había concretado.

Joana, la mamá de la nena baleada en Godoy Cruz

Joana, la madre de la nena baleada, en las afueras del Notti, donde la menor de edad se recupera de las heridas de arma de fuego.

La nena baleada: un ángel indefenso

Pasó poco más de una semana del despiadado ataque a balazos a Brunella en Godoy Cruz, caso que rápidamente se convirtió en noticia de alcance nacional. Hoy, la nena baleada se recupera en una cama del hospital Notti. Los profesionales le salvaron la vida y también la pierna, inicialmente muy comprometida y con alto riesgo de amputación, finalmente despejado por completo.

Hoy, Brunella come por sus propios medios y comienza a recuperar energía ya fuera de la terapia intensiva. La calma llegará con el tiempo. ¿Llegará? Quienes la asisten la describen como una niña dulce y angelical. Nadie entiende, mirándola, tan inofensiva como indefensa, que haya sido víctima de semejante brutalidad. Con alevosía. Con tanta premeditación.

El resto de la semana se fue entre las investigaciones a cargo de la Fiscalía de Homicidios y las declaraciones públicas de familiares de dos internos de la Penitenciaría Provincial que están cumpliendo condenas por asesinato y narcotráfico.

La familia de la niña baleada acusó a Pedro Morales Ascanio, sentenciado por homicidio y muy cercano a tramitar el beneficio de las salidas transitorias. A modo de ofensiva, su abogado, Francisco Machuca, pidió a la Fiscal de Homicidios que lo desvincule de semejante acusación lanzada por el padre de la niña, Marcelo Agüero Delclaux, a través de Joana, la ex esposa y madre de Brunella.

Morales Ascanio será interrogado esta semana en la Fiscalía de Homicidios. La esposa dijo a Radio Nihuil este viernes que nada tuvo que ver con el ataque y confirmó que su pareja y el padre de la niña se habían conocido en la prisión.

La nena baleada frente a una máquina de matar

Por estas horas, la fiscal Florencia Díaz Peralta tiene ante sí un rompecabezas de varias piezas pero todavía incompleto. El modelo terminado pondría ante sus ojos la respuesta a la pregunta del millón: ¿quién ordenó apretar el gatillo como si de una máquina de matar se tratara?

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La investigación por la nena baleada está a cargo de la fiscal Florencia Díaz Peralta, de Homicidios.

Las declaraciones públicas de familiares de los internos carcelarios Agüero Delclaux y Morales Ascanio, alias Piter, cayeron muy mal en la Fiscalía de Homicidios, en el Servicio Penitenciario y en el Ministerio de Seguridad. Generaron ruido, barro; ensuciaron la pesquisa, admiten.

Díaz Peralta centró la investigación por el ataque a balazos de la niña de 11 años en la siempre compleja vida carcelaria y en un entramado de crímenes, narcotráfico y utilización de celulares dentro de los pabellones penitenciarios. Pero también afuera, porque en los últimos días dos familiares de la nena baleada quedaron complicados por drogas.

La nena baleada y los celulares que hablan

Los celulares dicen mucho, saben los pesquisas; no sólo cuando funcionan, sino mucho más cuando son incautados en los operativos de requisa. Porque revelan vínculos, complicidades y enfrentamientos, traiciones, vendettas, amenazas, negociados de todo tipo, sociedades que pueden diluirse en un segundo y hechos de corrupción.

Sabe la fiscal que dar con el atacante que apretó nueve veces el gatillo en la puerta de la casa de Brunella hiriéndola de muerte es difícil, pero no imposible. Tentativa de asesinato o abuso de arma de fuego son delitos claramente imputables al sicario.

También sabe Díaz Peralta que desandar el camino que la conduzca hacia quien haya dado la orden de cometer semejante salvajada es delicado y pantanoso. Completar ese macabro rompecabezas tampoco es imposible.

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