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El jubilado de 73 años que armó un telescopio con una olla y observa los planetas desde una plaza de Monte Grande

Con una olla transformada en telescopio, un jubilado de 73 años explora los planetas desde una plaza de Monte Grande.

Editado por Valentina Araya
araya.valentina@diariouno.com.ar

Desde hace más de dos décadas, Jorge Muñoz se reúne con sus vecinos en una plaza de Monte Grande, en la provincia de Buenos Aires, para algo tan simple como extraordinario: mirar el cielo nocturno y aprender a leerlo. Ya jubilado y lejos de su vida laboral, transformó su tiempo en una forma de divulgación informal.

Su punto de encuentro es la plaza Mitre, donde instala un telescopio casero que él mismo construyó con piezas tan insólitas como ingeniosas: un caño, una olla, la mira de un tanque Sherman, tubos de gas de autos, ruedas esmeriladas y distintos elementos que fue encontrando y adaptando con el paso del tiempo.

El jubilado

El jubilado de 73 años armó un telescopio con una olla y observa los planetas desde una plaza de Monte Grande

Lo que comenzó como una necesidad de explorar el espacio terminó convirtiéndose en una pasión sostenida que lo acompaña día a día. Muñoz cuenta que desde niño observaba el cielo con admiración, pero fue recién en la adultez cuando esa curiosidad se volvió práctica. Recuerda con emoción su primera observación de Júpiter. Ese momento marcó un antes y un después en su vínculo con la astronomía aficionada.

El telescopio que utiliza en la plaza funciona a partir de un sistema óptico basado en la luz. Los rayos provenientes de objetos como Júpiter ingresan al tubo, impactan en un espejo primario y luego rebotan hasta llegar a una lente que convierte ese trayecto lumínico en imagen. Para facilitar la búsqueda de astros, también emplea un láser astronómico de luz verde que le permite orientar la mirada en el cielo, especialmente cuando observa desde el campo.

El jubilado (2)

Más allá de los fenomenos astronómicos

En la plaza, entre explicaciones, anécdotas y el silencio del cielo abierto, Jorge Muñoz convirtió su telescopio casero en una ventana colectiva hacia el universo, donde la ciencia popular y la imaginación conviven bajo la misma noche.

Además de la observación astronómica, Jorge dedica parte de su tiempo a estudiar fenómenos vinculados a objetos voladores no identificados. Incluso participó en programas de radio local donde compartía relatos y teorías sobre avistamientos. Entre sus convicciones más personales, sostiene la idea de que podrían existir seres que visitan la Tierra desde tiempos muy anteriores a civilizaciones como la de las pirámides de Egipto.

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