Un equipo internacional de científicos, con una destacada participación de investigadores del CONICET, ha logrado resolver un misterio paleontológico que databa de mediados del siglo XIX. Se trata de la descripción formal del Ocnotherium giganteum, una especie de perezoso gigante desconocida hasta ahora que habitó el actual territorio de Brasil a finales del Pleistoceno.
El fin a un enigma de 200 años: el coloso que convivió con los primeros humanos en América del Sur
Un misterio que ya llevaba 200 años llegó a su fin gracias a un grupo de investigadores entre los que destacan aquellos que pertenecen al CONICET

Investigadores del CONICET y de varios lugares del mundo le pusieron fin a un misterio de 200 años
El estudio, publicado en la prestigiosa revista Zoological Journal of the Linnean Society, fue coliderado por François Pujos (IANIGLA, CONICET) y Castor Cartelle (Museo de Historia Natural de la PUC, Minas Gerais), junto a la colaboración de Alberto Boscaini (IEGEBA, CONICET-UBA).
Recomendadas
Un hallazgo que completa el rompecabezas evolutivo
Aunque desde hace dos siglos existían registros preliminares —apenas tres dientes hallados en el siglo XIX—, la identidad de este animal permaneció en la sombra hasta hoy. Gracias al análisis de fósiles encontrados por Cartelle en las décadas de 1980 y 1990 en las regiones de Bahía y Minas Gerais, los investigadores lograron reconstruir cerca del 90% del esqueleto del animal.
"Nuestro conocimiento sigue siendo mucho más limitado en las regiones inter-tropicales, como el territorio que hoy corresponde a Brasil", comenta Pujos, destacando la importancia de este hallazgo para entender la megafauna fuera de la región pampeana.
Características del Ocnotherium giganteum: Un titán de dos toneladas
El Ocnotherium giganteum no era un perezoso común. Con una masa corporal estimada en dos toneladas, este milodóntido presentaba rasgos únicos que lo distinguen de otros gigantes como el Mylodon o el Megatherium:
- Capacidad Sensorial: Mediante técnicas tomográficas y modelos 3D, se descubrió que poseía bulbos olfatorios muy desarrollados, lo que sugiere un olfato altamente eficiente para detectar alimento y depredadores.
- Anatomía Robusta: Tenía un cráneo altamente neumatizado (con cavidades de aire) para reducir su peso y facilitar el movimiento del cuello. Contaba con unas 50 vértebras y extremidades posteriores extremadamente fuertes.
- Locomoción y Piel: Se desplazaba principalmente de forma cuadrúpeda, pero podía pararse sobre sus dos patas traseras. Además, su piel estaba protegida por miles de osteodermos (pequeños huesos internos), funcionando como una armadura natural.
Convivencia con los primeros humanos en América del Sur
Uno de los puntos más fascinantes del estudio es la evidencia de la interacción entre este gigante y los primeros pobladores de América. El análisis de un húmero de Ocnotherium reveló marcas de origen antrópico, lo que indica que el animal fue descuartizado por seres humanos.
Este hallazgo confirma que el perezoso gigante formó parte de la dieta de los primeros Homo sapiens en el continente, ya sea mediante la caza directa o el carroñeo, poco antes de su extinción hace aproximadamente 12.000 años.