Argentina protagonizó un avance científico que la ubicó entre los países más innovadores del mundo: logró clonar vacas. Pero detrás de esto no había solo ambición tecnológica o ganadera. El verdadero objetivo era mucho más profundo y beneficioso de lo que algunos creen.
El día que Argentina clonó vacas con un objetivo vital que pocos conocían
En Argentina la clonación de animales dejó de ser una problemática académica para pasar a ocupar un lugar en las agendas de investigación y desarrollo

El día que Argentina clonó vacas con un objetivo vital que pocos conocían
Así es como a principios de los años ‘90, tanto en la Argentina como en Brasil, en laboratorios empezaron los intentos de clonación de animales a partir de células embrionarias. Lo que se buscaba en un principio era clonar bovinos de alto valor genético y/o animales en peligro de extinción con fines reproductivos y en algunos casos para obtener proteínas recombinantes de uso farmacéutico.
El día que Argentina clonó vacas
Recomendadas
Los primeros intentos de clonación, por un grupo de expertos argentinos, se hicieron a partir de células de piel de un toro Aberdeen Angus. El 28 de enero de 2002, llegó a término la preñez que daría como resultado de origen al primer ternero clonado latinoamericano obtenido a partir de células de un animal adulto.
Desde ese momento se propusieron obtener clones utilizando fibroblastos fetales de hembras, pero de raza Jersey, lo que garantizaría la obtención de una buena productora de leche, originada en las células más jóvenes y vitales.
Luego de miles de investigaciones, la ciencia dio vida y el 6 de agosto de 2002 nació Pampa, la primera ternera clonada del país, marcando el ingreso de Argentina a un grupo muy reducido de naciones capaces de clonar bovinos.
El procedimiento consistía en copiar el material genético de un animal para obtener otro idéntico. Si bien esto parecía orientado a la producción agropecuaria con ejemplares de alto valor genético, después, las vacas clonadas comenzaron a ser modificadas genéticamente para producir proteínas humanas en su leche.
Así es como en 2002, nacieron terneras clonadas capaces de generar hormona de crecimiento humano, utilizada en tratamientos médicos clave.
Un avance con impacto global y un objetivo vital
Estos desarrollos no solo posicionaron a Argentina como referente en biotecnología, sino que también abrieron posibilidades para obtener medicamentos basados en proteínas recombinantes secretadas en leche de bovinos, con el objetivo de reducir los costos de producción y de que el producto estuviera al alcance de mucha más gente.
El proyecto se enfocó en su primera etapa en la obtención de animales productores de leche que contengan la proteína humana hGH u hormona de crecimiento, ya que desempeña un papel clave en el tratamiento del enanismo hipofisario, entre otras enfermedades.
Además, también se busca producir el factor activador tisular de plasminógeno humano o tPA, potente fibrinolítico de amplia utilización en el tratamiento del infarto agudo de miocardio.