Jardinería

Ni jacarandá ni lapacho: el árbol que se llena de flores rosa y tiene una fragancia dulce

Este árbol es muy valorado por su extensa floración, que se da desde fines de invierno hasta entrado el otoño

Los árboles que tienes en el jardín pueden convertirse en una fuente constante de aromas que envuelven el ambiente de forma natural. Algunas especies tienen la particularidad de liberar fragancias intensas, ya sea a través de sus flores o de sus hojas.

Desde opciones ideales para espacios amplios hasta variedades que puedes cultivar en maceta, hay alternativas para todos los gustos y tamaños de jardín. A continuación, exploramos un árbol nativo de países como México, Costa Rica y Venezuela.

El árbol de palo rosa

El árbol de palo rosa o Tabebuia rosea es una especie arbórea de la familia Bignoniaceae, nativa de la región tropical mesoamericana. Puede alcanzar entre 15 1 30 metros, y hasta 90 cm de diámetro en el tallo.

Tabebuia rosea
Este árbol desarrolla una sombra amplia.

Este árbol desarrolla una sombra amplia.

Es conocido por nombres como árbol de palo rosa, apamate, tajibo o mocoque, y llena de colores ciudades enteras durante la primavera. De hecho, puede florecer desde finales del invierno hasta entrado el otoño. Además, sus flores desprenden un perfume dulce y fragante.

Otro dato de esta especie es que tiene una madera resistente y de caliad, que va desde las tonalidades rojizas al marrón oscuro.

Cuidados del árbol

Este árbol se puede adaptar a zonas cálidas y húmedas, aunque también es resistente a la sequía. Para que crezca sano, necesita un lugar con pleno sol, ya que la luz directa favorece tanto su desarrollo como la intensidad de sus flores. En espacios con sombra suele crecer más lento y florecer menos.

flores rosa
El Tabebuia rosea pertenece al mismo grupo botánico de varios árboles ornamentales de Latinoamérica, lo que explica por qué su floración recuerda tanto a la de las jacarandas.

El Tabebuia rosea pertenece al mismo grupo botánico de varios árboles ornamentales de Latinoamérica, lo que explica por qué su floración recuerda tanto a la de las jacarandas.

En lo que respecta al suelo, se adapta a distintos tipos, pero prefiere aquellos bien drenados y ligeramente fértiles. No tolera el encharcamiento, por lo que es importante evitar suelos compactos o con exceso de humedad. Lo ideal es aplicar un riego regular, sobre todo durante los primeros años, para que el árbol se establezca.

Se recomienda una poda ligera para darle forma y eliminar ramas secas o dañadas, preferentemente luego de la floración. Además, es útil aportar materia orgánica de forma ocasional para mejorar el suelo. En conclusión, el árbol de palo rosa resulta una especie de fácil mantenimiento.

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