Ubicado en la intersección del Bulevar Sarmiento y la avenida Uruguay, el reloj Cu cú es uno de los emblemas turísticos de la ciudad de Córdoba. Su historia combina ingeniería, tradición artesanal y atractivo turístico digno de conocer.
El Cu Cú: la historia detrás del reloj más famoso de Argentina
El reloj Cu cú es un emblema turístico de Villa Carlos Paz y pocos conocen realmente la historia detrás de él y su relación con los alemanes

Pese a que el entorno del monumento que lo sostiene fue renovado varias veces, incluso se le agregó un muro y una fuente de agua para que el reloj sea vistoso y se conozca más sobre su historia.
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El Cu Cú: la historia detrás del reloj más famoso de Argentina
El 25 de mayo del año 1958 fue inaugurado el reloj Cu Cú, uno de los más grandes hasta aquella época con 7,5 metros de altura. Por mucho tiempo Villa Carlos Paz era el destino soñado de los argentinos y las parejas que elegían estar entre sierras para disfrutar su luna de miel.
Su atractivo siempre fue único y hasta el día de hoy, a cada hora y media hora ocurre lo esperado: se abre la casilla del reloj para que el pájaro Cu cú pueda salir. Esto es posible gracias a un sistema de engranajes movidos por un motor eléctrico que activa la campana y el movimiento del ave. Pero, ¿conocías cuál es su historia realmente?
Todo comienza con un grupo de ingenieros y técnicos alemanes que vivían en Carlos Paz, luego de que uno de ellos, Carl Hans Plock, fundara una pequeña empresa dedicada a la fabricación de relojes cucú. La empresa fue creciendo de a poco hasta que alcanzó su esplendor. Plock construía relojes cucú en cantidad y también desarrollaba relojes electrónicos para automóviles.
Hacia el año 1975 el proyecto del reloj gigante empezó a tener forma. Un integrante del centro vecinal le propone al alemán construir un cucú monumental para que fuera el más grande del mundo. Plock aceptó y avanzó en el diseño de la estructura de más de 7 metros.
Para que un reloj de esas características funcionara, dependía de engranajes de alta precisión, imposibles de conseguir en Argentina por eso Plock obtuvo ayuda de amigos que vivián en otros lugares. El reloj además contaba con un esqueleto de hormigón armado, con ladrillos recubiertos por piedra laja. El tallado estuvo a cargo de un italiano y las estructuras del cuadrante fueron realizadas en un taller de carpintería de Inoccente Persello, mientras que para el sonido de las campanas se utilizó un riel y un martillo.
Tristemente, el reloj original construido por un alemán fue robado en 1990 y luego reemplazado por otro realizado por un artesano.