Existe una gran variedad de frutos secos, almendras, pistachos, avellanas, castañas de cajú, nueces y más. Además de ser deliciosos, aportan grasas saludables, proteínas y una gran cantidad de nutrientes, por eso son ingredientes ideales para incorporar en la dieta. ¿Te gustaría tener un árbol que proporcione tus propias nueces en casa?
El árbol ideal para cultivar tus propios frutos secos en el jardín
Raíces profundas, mucha sombra y uno de los frutos secos más deliciosos del mercado. Este árbol se adapta al clima local

Cultiva tu propio nogal en el jardín de casa. Imagen: Pexels.
No solo ahorrarás dinero, sino que también puedes asegurarte de cosechar nueces de mejor calidad, además de aprovechar la sombra en verano. Eso sí... deberás tener paciencia, ya que es un árbol de crecimiento moderado, pero recién comienza a tener frutos a partir del quinto año.
El nogal, cuyo nombre científico es Juglans regia, es una planta que puede alcanzar entre 25 y 30 metros de altura. Tiene una corteza gris y agrietada, y una madera que se utiliza para crear muebles para el hogar.
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Es originario de Asia Central y Oriente, aunque ha llegado a todo el mundo debido a sus beneficios. Las nueces, aportan ácidos grasos que brindan minerales y grasas buenas que, a su vez, proveen de energía al cuerpo. Las hojas de este árbol poseen ácido elágico y gálico, que permiten aliviar malestares estomacales.
¿Puedo cultivar este árbol en el jardín?
Se puede cultivar un nogal en el jardín, de hecho Mendoza tiene condiciones bastante favorables para este árbol. El nogal necesita inviernos fríos, veranos secos y calurosos, y mucho sol.
Plantar un nogal es una apuesta a largo plazo. Durante los primeros años, el árbol invierte toda su energía en fortalecer sus raíces y formar una estructura sólida antes de mostrar su potencial.
Prefiere suelos profundos, fértiles y bien drenados. Lo ideal es cultivar el nogal en un sitio del jardín donde reciba al menos 6 horas de sol directo. Aunque soporta las temperaturas bajas, las heladas tardías en primavera pueden afectar su floración, por lo que conviene elegir terrenos protegidos.
El riego debe ser constante y moderado, ya que los encharcamientos pueden dañar sus raíces. Es importante proporcionar una fertilización en primavera para activar el crecimiento y fortalecer el árbol.