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Descubrimiento impactante: el "cerdo de mar" y otras especies extrañas bajo el hielo antártico

Un rompehielos australiano llegó al descubrimiento de una sorprendentes nueva especie en las profundidades del océano polar

Editado por Francisco Pérez Osán
perez.francisco@diariouno.com.ar

Un mundo desconocido emergió de las aguas heladas del océano Antártico tras la exploración del buque RSV Nuyina. El descubrimiento realizado sorprendió a todos: criaturas bulbosas con forma de cerdos, arañas gigantes de mar y delicados caracoles voladores que se asemejan a mariposas transparentes.

La expedición australiana dejó boquiabiertos a quienes participaron en el rastreo del fondo marino durante su travesía hacia el glaciar Denman, y hallaron muchas nuevas especies bajo el hielo de la Antártida.

El viaje, que durará 60 días en total, persigue objetivos más allá de la biodiversidad. Busca comprender mejor cómo afecta el calentamiento global a las masas heladas antárticas. El océano circundante actúa como termómetro natural que registra cambios ambientales y alberga criaturas adaptadas a condiciones extremas.

Habitantes de otro planeta

"Parece que hemos desembarcado en otro mundo", comentó el líder de la exploración marina al observar los primeros especímenes. Entre ellos destacan los apodados "cerdos marinos", criaturas rosadas de aspecto globoso que habitan a miles de metros bajo la superficie. Estos animales, que en realidad son pepinos de mar, rondan entre los 4 y 15 centímetros de longitud.

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El cerdo de mar, un descubrimiento sorprendente.

Con sus cuerpos rechonchos y pequeñas patas, esta nueva especie abisal se alimenta del material orgánico que cae desde arriba, conocido como "nieve marina". Viven completamente a oscuras en un hábitat que pocos equipos científicos han logrado estudiar debido a las extremas dificultades técnicas para acceder a tales profundidades.

"Nunca habíamos visto tantas especies diferentes en una sola exploración", afirmó Jan Strugnell, bióloga marina de la Universidad James Cook. "Seguramente algunas son completamente desconocidas para la ciencia", añadió al referirse a la diversidad encontrada en el lecho marino antártico.

Las arañas marinas capturadas maravillaron a los científicos por su tamaño comparable al de una mano humana. Pertenecen a un grupo de artrópodos distinto a las arañas terrestres y poseen patas larguísimas con cuerpos minúsculos. Los ejemplares más grandes pueden alcanzar envergaduras de más de 50 centímetros.

Revolucionario descubrimiento

El equipo del RSV Nuyina implementó tecnología especial para preservar los organismos más delicados. Un sistema denominado "pozo húmedo" permitió mantener con vida a las criaturas más frágiles durante su estudio, algo imposible con métodos tradicionales de captura. Los científicos aprovecharon al máximo este avance para documentar comportamientos nunca antes registrados.

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Estas arañas pueden alcanzar hasta 51 centímetros de tamaño.

El momento cumbre llegó cuando una "mariposa marina" comenzó a desovar en cautiverio. Los científicos bautizaron al espécimen como "Clio" y documentaron por primera vez en la historia el desarrollo embrionario de esta especie de caracol nadador, que parece volar a través del agua con movimientos elegantes.

"Observamos maravillados cómo se desarrollaban los huevos. Ninguna publicación científica había registrado este proceso antes", explicó Laura Herraiz Borreguero, oceanógrafa del proyecto. "Cada día que pasa revela secretos evolutivos guardados en las profundidades durante millones de años", agregó entusiasmada por estos hallazgos de especies marinas sin precedentes.

La expedición no se limitó a recolectar especies marinas. A lo largo del trayecto hacia el glaciar Denman —que ha retrocedido más de 5 kilómetros en apenas dos décadas—, los científicos analizaron muestras de agua para entender las corrientes oceánicas profundas y su impacto en el derretimiento glaciar.

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"El océano antártico nos cuenta la historia del cambio climático", explicó Herraiz Borreguero mientras examinaba datos de temperatura y salinidad. "Necesitamos descifrar ese mensaje cuanto antes para comprender hacia dónde se dirige nuestro planeta".

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