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Coronavirus: cómo es pasar la cuarentena con cuatrillizos en la casa

Editado por Enrique Pfaab
pfaab.enrique@grupoamerica.com.ar

Cuando los niños dejen de serlo, recordarán aquellas semanas donde estudiaban en casa. Y sus madres y padres recordarán como sobrevivieron a la pandemia de coronavirus y al stress por tener que involucrarse irremediablemente en la escolarización de su descendencia.

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Pero en la casa de la familia Tonón / Martín, en Carrodilla, quedará un recuerdo grato, más allá de todo. “Para nosotros este es sólo otro obstáculo que vamos a superar. Algo que nos va a dejar un aprendizaje”, dice Celeste Martín (41).

Ella es madre de cuatrillizos, que ahora tienen 7 años, además de otro muchachito, de 16.

Micaela, Julieta, Leandro y Delfina fueron noticia cuando nacieron. “Nunca he querido exponerlos mucho a ellos. Me llamó mucho la prensa, cuando nacieron y ahora, pensé bastante en si debía contar esto. Lo consulté con ellos y me dijeron que sí, que querían compartirlo. Y pensé que es algo bueno, algo distinto, que pueda ayudar para que las madres se relajen un poco”, dice Celeste.

Es que, cumpliendo con el aislamiento social obligatorio y con las tareas que envía la DGE, Celeste no solo comparte el momento escolar/ hogareño del día con sus hijos, sino que también y a pedido de los niños, izan la bandera y cantan Aurora al comienzo de la “clase”.

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“La maestra nos pidió que le mandemos los trabajos que hacemos en el día y filmé un video con lo que hacíamos al iniciar la clase, para mandárselo a la seño. Después se lo pasé a una amiga y a ella le pareció que era bueno compartirlo, porque le pareció muy positivo”, explica la mamá.

La familia ha pasado otros momentos difíciles y Celeste dice que este también pasará. “los cuatrillizos nacieron prematuros y estuvieron complicados. Hasta me dijeron que quizás alguno de ellos no lo superarían. Y aquí están, sanos y felices”, cuenta.

Y también cuenta que “hace muy poco superé un cáncer de mama, tuve que hacer un tratamiento muy largo, 16 quimios, 28 de rayos, un montón de cirugías, y uno ve la vida diferente después de eso. Uno superar estos obstáculos y este, que con nuestra experiencia nos parece uno más, también lo vamos a superar”.

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Los cuatrillizos son alumnos de la escuela Sarmiento, un establecimiento público de la 5ta Sección.

Cuando se suspendieron las clases “transformé una parte de la cochera, en escuela y acordamos con los chicos que, cuando volviera de trabajar, todavía cuando no estaba resuelto el aislamiento, me transformaría en seño y nos pondríamos a hacer las tareas. A ellos les gustó la idea y hasta me pusieron un nombre: “seño Ceci”.

Los cuatrillizos se entusiasmaron tanto, que pidieron aún más. “Me dijeron: entonces vamos a formar e izar la bandera antes de empezar. Entonces ahora se van turnando y así comienzan el día. Ya se ha hecho un hábito”.

Cuenta que no solo hacen las tareas enviadas por la DGE sino que, también, realizan otras, de arte, educación física y demás.

Cuando se resolvió el aislamiento, Celeste dejó de ir a la bodega, donde trabaja en administración, y trasladó su oficina a la casa. Fabián Tonón (49), el padre de los cuatrillizos y que trabaja en una financiera, también quedó en casa.

“Los chicos están contentos. Disfrutan que estemos juntos, cosa que no ocurre mucho cuando estamos trabajando y no nos ven todo el tiempo que necesitan”, dice la mamá.

Finalmente, cierra la charla con una frase que es un consejo y casi una sentencia: “Espero que esto que hacemos en casa anime a otras madres. Yo también me vuelvo loca, con el trabajo y los chicos, pero trato de ponerle onda. Ellos, los niños, no tienen por qué tener miedo y sentir angustia. Los grandes le pasamos los miedos a los chicos y tenemos que evitar hacer eso y darles algo, para que esta sea una experiencia de la que puedan sacar algo positivo”.

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