Se cree que las manzanas se llevan cultivando desde antes del Paleolítico, lo que la convierte en una de las frutas que se consumen hace mucho, siendo una de las más completas a nivel nutritivo. Sin embargo, después de la banana, es una de las primeras en ponerse "marrón" luego de cortarla. Aunque para ello existe un truco único.
Si te ha pasado de querer comer una manzana a la mitad o cortar en gajos tu fruta favorita y que al comerla o dejarla se haya puesto marrón, te entendemos. Suele ocurrir con la mayoría de los casos, pero esto se debe a un gran inconveniente y en esta nota te contamos el porqué y el truco para que no te ocurra.
¿Por qué se oxidan las manzanas?
A pesar de que las manzanas tienen un alto contenido en minerales, antioxidantes y vitaminas. Tiene un gran inconveniente: la rapidez con la que se oxida una vez la hemos cortado. Pero, además de afearse con el cambio de color y alterar su sabor, pierden parte de su valor nutricional. Si la pregunta que te estás haciendo es, ¿por qué ocurre?, ahora te lo explicamos.
Lo que vemos como “oxidación” es pardeamiento enzimático: al cortar o golpear la fruta se rompen las células y se libera una enzima (polifenol oxidasa, PPO). Cuando esa enzima entra en contacto con oxígeno, transforma compuestos fenólicos en quinonas, que luego forman pigmentos marrones. No es peligroso, pero sí afecta color, aroma y textura.
En otras palabras, según el blog Freshis, "sucede por efecto de los fenoles, encargados de proteger las manzanas contra hongos y baterías. Al cortarse y quedar expuestas al aire, las enzimas desencadenan una reacción química que junto con el oxígeno hacen que la pulpa se vuelva marrón oscura".
De esta forma, se nos presentan dos factores, uno que acelera este proceso y otro que lo corta. En el primer caso, el oxígeno (superficies expuestas, recipientes abiertos) acelera la pigmentación marrón, al igual que el pH neutro o alcalino, la temperatura templada/alta o la presencia de metales reactivos como cuchillos viejos de hierro/cobre. Sin embargo, el ácido, los antioxidantes, el frío, el agua o el papel film retrasan o detienen este proceso.
El truco sencillo y efectivo para que la manzana no se oxide
Este truco es barato, rápido y no deja gusto extraño si lo hacés bien. La sal reduce la actividad de la enzima y limita el oxígeno disuelto.
Proporciones exactas que debes usar:
- ½ cucharadita de sal (2–3 g) por 1 taza de agua (250 ml).
- Si hacés más cantidad: 2 cucharaditas por 1 litro.
El paso a paso lleva entre 2 y 5 minutos. Primero prepara el bowl con agua fría y sal. Mezcla hasta disolver. Después corta la manzana(gajos, cubos o láminas) y sumergí los trozos 3–5 minutos moviéndolos un poco.
Ahora escurrí y enjuaga apenas 5–10 segundos bajo agua fría para quitar el exceso de sal. Seca con papel de cocina, guarda en recipiente hermético con un trocito de papel absorbente y guárdala en la heladera hasta cuando desees comerla.





