Un equipo de científicos de la Universidad de Cornell, liderado por Lisa Kaltenegger, seleccionó un grupo reducido de cuerpos celestes con altas probabilidades de albergar vida fuera del sistema solar. Tras analizar una base de datos de más de 6.000 exoplanetas conocidos, el estudio filtró aquellos que presentan una composición rocosa y se encuentran en regiones espaciales favorables. Esta investigación permite que la búsqueda de una civilización extraterrestre cuente con objetivos mucho más precisos para las misiones de observación actuales.
Científicos los eligieron: los 45 planetas que tienen más posibilidades de tener vida extraterrestre
Un grupo de científicos identificó casi medio centenar de mundos rocosos con las condiciones ideales para albergar organismos fuera de la Tierra

¿Podremos encontrar vida en otros planetas?
La selección final de estos planetas surgió tras un análisis exhaustivo de los datos proporcionados por la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea. El catálogo resultante destaca 45 mundos rocosos como los candidatos más sólidos para futuros estudios atmosféricos. Al reducir la lista de miles de opciones a unas pocas decenas, los astrónomos optimizan el uso de telescopios avanzados, cuyas horas de operación resultan sumamente costosas y limitadas.
Condiciones de habitabilidad en otros sistemas
Para determinar cuáles de estos planetas califican como hogares potenciales, los científicos utilizaron el concepto de zona habitable. Este término define la región alrededor de una estrella donde la temperatura permite que el agua permanezca en estado líquido sobre la superficie. Aunque el agua líquida no garantiza por sí misma la aparición de vida, constituye el entorno químico necesario para que los procesos biológicos ocurran. La Tierra ocupa un lugar privilegiado en esta franja, mientras que otros vecinos cercanos como Venus o Marte quedaron fuera de los límites térmicos adecuados.
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La distancia respecto a nuestro hogar también jugó un papel fundamental en la confección de la lista. Algunos de los mejores candidatos para encontrar una señal extraterrestre se sitúan a unos 40 o 50 años luz de distancia. Estos sistemas solares resultan más sencillos de observar debido a que orbitan estrellas pequeñas y con poco brillo. Al ser astros menos intensos, los instrumentos actuales logran detectar y seguir los movimientos planetarios con una claridad superior.
Observación de atmósferas
El estudio publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society detalla cómo los telescopios analizan la luz para buscar rastros de vida. Cuando uno de estos cuerpos transita frente a su estrella, una pequeña fracción de luz atraviesa su capa gaseosa. Este fenómeno permite a los expertos verificar si existe una atmósfera y qué elementos químicos la componen. Otros métodos, como la imagen directa, intentan aislar la débil luminosidad del mundo rocoso del resplandor cegador de su sol.
Muchos de los destinos seleccionados poseen una edad superior a la de la Tierra. De los sistemas estudiados, 24 planetas orbitan estrellas más antiguas que el Sol, lo que sugiere que los procesos químicos tuvieron más tiempo para desarrollarse. Aunque factores como la geología o los impactos de asteroides pueden alterar cualquier evolución, un sistema con una larga historia ofrece pistas atmosféricas invaluables. Los científicos esperan que misiones como el telescopio James Webb comiencen pronto a examinar estos objetivos prioritarios en busca de biofirmas.