El Coliseo de Roma es una monumental obra arquitectónica admirada por millones de personas cada año. Tiene una silueta inconfundible que hemos visto en imágenes, películas, ropa e incluso en joyas. ¿Alguna vez te preguntaste qué pasó con la mitad que falta?
Este gran anfiteatro fue construido sobre el lago artificial de la Domus Aurea (o Casa Dorada) de Nerón, como un gesto simbólico del emperador Vespasiano para devolver el terreno al pueblo romano. Sin embargo, la parte final de la obra estuvo a cargo de su hijo Tito, inaugurándose en el año 80 d.C. con un gran espectáculo de gladiadores.
Si alguna vez has visto el Coliseo en persona, o lo has visto por fotos seguramente has notado que le falta una gran parte. Su mitad sur está destruida casi por completo, mientras que el lado norte permanece casi intacto.
¿Qué ocurrió con la otra mitad del Coliseo de Roma?
Según el sitio web oficial, este monumento presenta su aspecto actual como consecuencia de diferentes factores, que a lo largo de siglos, deterioraron gran parte de su estructura. En 1349, un terremoto con epicentro en los Apeninos sacudió Roma, provocando el colapso masivo del anillo exterior del Coliseo, sobre todo del lado sur.
Estudios geotérmicos que se realizaron años después revelaron que el edificio fue construido sobre dos tipos de suelo. El lado norte se asienta sobre grava compacta, y por eso resistió, mientras que el lado sur reposa sobre terrenos aluviales más blandos, lo que amplificó la onda sísmica y aumentó el daño estructural.
Otro de los factores que contribuyó al deterioro fue el inicio de una etapa de abandono y decadencia que aceleró su desgaste con el paso del tiempo. Durante siglos su estructura fue saqueada para reutilizar sus materiales, piedra, marmol, y hierro, en nuevas construcciones.
Algunas piedras del emblemático monumento fueron utilizadas para construir la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el Palacio Barberini e incluso murallas y puentes en la ciudad. En la Edad Media fue destinado a otras tareas, fue ocupado como establo, almacén, fortaleza militar, e incluso personas acudían por las noches a "acudir demonios".
Del maltrato a la restauración
Tras años de ser ignorado y maltratado, en el siglo XIX comenzaron los trabajos de consolidación y restauración. Pontífices como Pío VII y Pío IX promovieron proyectos para evitar su colapso definitivo. En el siglo XX, el dictador fascista italiano Benito Mussolini lo utilizó como símbolo del antiguo esplendor imperial, así que mandó a restaurarlo.
En el año 2007 el Coliseo fue nombrado una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo. En 2010 el estado deplorable del monumento obligó a comenzar una compaña de recuperación que se extendería entre 2013 y 2021, empleando más de 40 millones de euros.




