Las películas de Hollywood han popularizado la idea de rayos invisibles capaces de atrapar naves, pero un equipo de científicos busca transformar esa fantasía en una herramienta pragmática. El objetivo no es capturar enemigos, sino enfrentar una amenaza creciente en la órbita terrestre: los desechos que se acumulan peligrosamente alrededor del planeta debido a la actividad humana y el auge de la industria aeroespacial comercial.
Científicos creen haber resuelto el problema de la basura espacial con un artefacto de ciencia ficción
Un grupo de científicos desarrolló un rayo tractor electrostático para mover satélites viejos y limpiar la órbita terrestre sin contacto físico.

La ciencia ficción utilizó rayos tractores en series y películas.
El aumento exponencial de satélites activos conlleva un incremento inevitable de la chatarra orbital. Para mitigar el riesgo de colisiones catastróficas que podrían inutilizar la infraestructura de telecomunicaciones o impedir la exploración del espacio, se propone el uso de un "tractor electrostático". Este dispositivo utilizaría la atracción entre cargas positivas y negativas para empujar los objetos peligrosos hacia una órbita cementerio sin necesidad de tocarlos físicamente.
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La inspiración detrás de este proyecto proviene de la necesidad de evitar desastres como la colisión de 2009 entre un satélite Iridium y uno ruso fuera de servicio. Ese evento dispersó miles de fragmentos en el espacio, demostrando que los métodos de limpieza que implican contacto físico, como redes o arpones, son riesgosos. Si esas herramientas fallan y golpean el objetivo, podrían fragmentarlo, empeorando el problema que intentan solucionar.
Obstáculos financieros y viabilidad futura
Aunque la tecnología "sin contacto" presenta ventajas claras de seguridad sobre los métodos mecánicos, el costo sigue siendo una barrera significativa para su implementación. Los responsables del proyecto estiman que el desarrollo de un prototipo funcional y su lanzamiento requerirán una inversión de decenas de millones de dólares, una cifra que aún no ha sido asegurada.
Si se logra superar el desafío económico, este remolcador electrostático podría estar operativo en una década. Expertos externos coinciden en que, si bien la ingeniería se encuentra en una etapa temprana, los principios físicos son sólidos. La capacidad de limpiar la órbita sin arriesgar nuevas colisiones convierte a esta propuesta en una alternativa prometedora para garantizar la sostenibilidad de las futuras operaciones en el espacio.