Una carnicería de Chubut despertó una controversia a nivel país al ofrecer carne de burro a $7.500 el kilo. El precio, notablemente inferior al de los cortes vacunos y de cerdo tradicionales, generó curiosidad y presión por una posible apertura del mercado, aunque las autoridades advirtieron que su consumo masivo aún está lejos de ser una realidad legal.
¿Carne de burro en la mesa de los mendocinos? Polémica y debate tras una prueba en la Patagonia
La reciente comercialización de carne de burro en Chubut más barata que la vacuna generó un debate sobre su regulación, seguridad alimentaria y ética

Polémica por la posible comercialización de carne de burro en Argentina.
A pesar del interés que generó la noticia, el consumo de carne de burro -al igual que la de caballo o guanaco- no está permitido para la comercialización general en Argentina. Daniel Rabino, del Departamento de Inocuidad Alimentaria de Mendoza, aclaró que el Código Alimentario Argentino no contempla estas especies en su definición de carne.
"No se puede comercializar algo que no está dentro de la normativa", explicó el funcionario en diálogo con Canal 7.
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Es que para que la carne de burro llegue de forma legal a las carnicerías, no basta con el interés comercial. Por el contrario, Rabino explicó que se necesita un marco normativo que garantice al menos dos puntos:
- Crianza controlada: los animales deben ser criados para consumo, con controles sobre su alimentación y el uso de medicamentos para evitar residuos químicos
- Faena higiénica: los establecimientos deben estar habilitados y cumplir con requisitos sanitarios para evitar contaminaciones
Otro de los problemas es que el precio de $7.500 podría ser ilusorio porque las autoridades advierten que, al sumar todos los controles y costos de una producción a escala, el precio final podría variar.
Voces a favor y en contra del consumo de carne de burro
El móvil de Canal 7 consultó la opinión de la gente en la calle y relevó una opinión mixta. Mientras algunos fueron tajantes al rechazarla (alguno que otro dijo que preferiría hacerse vegetariano antes que comer carne de burro), otros se mostraron abiertos a la posibilidad bajo el argumento de que "carne es carne", mencionando haber probado otras especies como conejo o mulita.
Desde el lado del ambientalismo la postura es bastante crítica. Jennifer Ibarra, de la Fundación Cullunche, cuestionó el tratamiento de estos animales como "mercadería". "Estamos hablando de seres sintientes que sufren y piensan", afirmó y señaló que más allá de la legalidad, existe un dilema moral en seguir expandiendo la lista de animales "destinados al matadero".
Contexto internacional
Aunque en Argentina es una novedad, la carne de burro se consume en otros lugares del mundo. En China, por ejemplo, se utiliza tanto la carne para consumo como la piel para preparados medicinales. En Europa, países como España son grandes exportadores y hay un consumo, aunque marginal, que existe. En Italia, en las regiones de Piamonte y Sicilia también se consume.
Por ahora, el "boom" de la carne de burro en la Patagonia quedó como un experimento aislado y el camino hacia su legalización formal en todo el país dependerá de los resultados de los estudios científicos y de un debate profundo sobre los hábitos alimenticios de los argentinos.