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Primera Persona

Adriana Micale, amor por la historia de Mendoza, la lectura y la escritura

Editado por Raúl Adriazola
adriazola.raul@diariouno.com.ar
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Adriana Micale es una brillante historiadora mendocina, además de docente universitaria -también fue de secundario- y magister en Historia de las Ideas Políticas Argentinas.

También es autora de varios libros, y de todas sus actividades dice preferir "investigar y escribir". De esa febril actividad nacieron excelentes trabajos sobre distintos personajes de la historia argentina, y también de Mendoza. Como docente pudo constatar una situación alarmante: los jóvenes del secundario no se interesan por la historia; y lo que es peor: no quieren leer, ¡o no pueden leer!

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Micale, miembro de número de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, donde fue Secretaria General, y miembro titular del Instituto Argentino de Estudios Constitucionales y Políticos, estuvo invitada al programa Primera Persona, que se emite al mediodía por radio Nihuil.

Allí comenzó hablando sobre su pasión por la historia y la investigación sobre distintos personajes, a los que sabe encontrarles otro, o quizás su verdadero rostro. "En la historia, muchas veces uno elige el tema, y otras veces el tema lo elige a uno", confesó Micale.

Amor por el trabajo de archivo

“Estoy acostumbrada al trabajo de fuentes, al trabajo de archivos. Una cosa es lo que los historiadores han escrito sobre los actores políticos o actores sociales, y otra cosa es leerlos a ellos. Trato de buscar documentos. Si me encuentro con cartas, bienvenidas sean, pero fundamentalmente hago mucho trabajo de campo y mucho trabajo de archivo.

En sus distintos trabajos ahondó en los conocimientos que se tienen de figuras de provincia, como Juan Agustín Maza, al que rotula de "personaje disruptor". El congresal mendocino más conocido de la declaración de la Independencia es Tomás Godoy Cruz, pero Adriana dice que a Maza lo "descubrió" investigando para un trabajo sobre el bicentenario de nuestra independencia, al poder acceder a la "biblioteca" (lista de sus libros) de Juan Agustín Maza.

"Conociendo sus libros, uno se mete en la cabeza de ese personaje, sabe cómo se ha formado", explico la historiadora, que agregó: "Tenía a su familia en contra del republicanismo, y él puesto del lado de San Martín, que lo eligió para que vaya al Congreso de Tucumán".

El pensamiento femenino

Micale, que también escribió sobre otros actores del nacimiento de Argentina como nación, dijo que por su formación, eligió ese tema para la tesis de su maestría, le interesa el pensamiento femenino a primera mitad del siglo XIX. "He trabajado a Melchora Sarratea, que tenía un salón, un fenómeno que se había dado en Europa, como se dieron los salones en el Río de la Plata y también acá, en el interior del país, y entonces he ido recorriendo esos vericuetos de la historia", explicó sobre su trabajo "Mujeres y salones en tiempos de la Independencia americana".

"En el caso de los estudios de género, que tienen que ver con mujeres de una determinada época, en Mendoza es complicada. Aquí estuvieron históricamente relegadas, y aquellas que trascendían, lo hacían por ser la “esposa de”, “hermana”, o “hija de”. "En el caso de los estudios de género, que tienen que ver con mujeres de una determinada época, en Mendoza es complicada. Aquí estuvieron históricamente relegadas, y aquellas que trascendían, lo hacían por ser la “esposa de”, “hermana”, o “hija de”.

Adriana Micale, historiadora y docente de la UNCuyo

En Mendoza tenemos los restos de Mercedes, la hija de San Martín.
Ella vive prácticamente toda su vida con Mariano Balcarce, y después, cuando muere y se produce su repatriación y queda en Mendoza. Ella es un personaje, que, acompañando a su padre, obviamente él fue mucho más importante. Y hasta fue más importante luego, Balcarce que ella. Su gran obra fue ceder luego toda la documentación de San Martín al gobierno argentino.

Los chicos no valoran la historia

En otra parte de la entrevista realizada por Carina Scandura y Carlos Hernández, Micale habló de su vocación por la docencia, pero ahora, con ciertas restricciones. “Estoy en una etapa de mi vida donde la docencia secundaria ya ha sido remplazada por la docencia universitaria. Siento que los alumnos universitarios todavía son interlocutores que a uno le demandan conocimiento. En cambio, en el nivel medio, muchas veces, lamentablemente, la historia no es valorada por los chicos; y tampoco por los adultos, muchas veces", sentenció la investigadora mendocina.

Consultada sobre cuales pueden ser los motivos del desinterés de los adolescentes, si se trata de falta de incentivo o capacidad para hacerla atractiva por los profesores, por lo que la magister detalló: "Desde mi experiencia te puedo asegurar que le buscamos la vuelta por todos lados. Y muchas veces los chicos no valoran la historia porque desde la casa no les enseñaron, por ejemplo, a determinar de dónde venís. Quienes fueron tus abuelos. Donde vivíamos antes. Es decir, cosas que tiene que ver con las raíces de uno. Mal pueden querer saber esos alumnos sobre el país, el mundo", expresó.

"Ya estamos frente a generaciones de padres jóvenes que no leen. Fíjense en las casas de sus amigos quiénes tienen bibliotecas. El amor por la lectura se va perdiendo", explicó la mendocina, ganadora en 1995 del Primer Premio del certamen La Legislatura y Las Ciencias Sociales.

Luego agregó: "Antes se hacían segundas, terceras, cuartas y quintas ediciones de un libro porque se vendían como pan caliente. Félix Luna, por ejemplo, que ha sido uno de los grandes divulgadores de historia argentina, y creo, el más serio, con su Soy Roca, agotó siete ediciones. Quiere decir que había un público en ese momento –década del ’80- ávido de lectura"

"El argentino era mucho más lector y estaba más preocupado por su formación. Hoy, probablemente, las redes sociales han acaparado el interés por la lectura" "El argentino era mucho más lector y estaba más preocupado por su formación. Hoy, probablemente, las redes sociales han acaparado el interés por la lectura"

Respecto al fenómeno de falta de interés, acompañado por problemas de interpretación de la lectura, Adriana contó una anécdota de cuando era profesora de secundario. "Un día quería ver como leían mis alumnos, a una alumna le pedí que me leyera un texto en el aula, y me dijo: “Yo no lo puedo leer”. Sorprendida le pregunté ¿por qué; si tenía problemas de visión, o le daba vergüenza? Y ella me respondió -"Yo no sé leer". Entonces se me ocurre alcanzarle el celular, para que leyera un mensaje de WhatsApp, y lo leyó perfectamente", recordó la docente.

Continuando el relato la escritora dijo: "Cuando salí (del aula) fui a hablar al gabinete con la psicopedagoga y le dije, ¡explicame este fenómeno!. Entonces me comentó: para los chicos de hoy, un libro es un universo, muchas veces muy difícil de abarcar. En cambio, una pantalla pequeña es mucho más fácil".

"Estamos frente a una generación que tiene una percepción y una lectura más acotada y más recortada", dijo no con poca tristeza la mendocina criada en Godoy Cruz.

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