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Salud y actividad física

Actividad física en personas mayores: hasta dónde es seguro entrenar después de los 60

La actividad física mejora la salud y el envejecimiento, pero debe adaptarse a cada persona. Qué es seguro, qué evitar y cómo entrenar bien después de los 60.

El ejercicio ideal para mayores: multicomponente y adaptado

La doctora Rocío Menéndez, geriatra del Hospital Universitario La Paz, explica que el entrenamiento más efectivo para personas mayores es el multicomponente, que combina:

  • Fuerza y potencia muscular.
  • Resistencia cardiovascular.
  • Equilibrio.
  • Flexibilidad.

Entre todos, el trabajo de fuerza es el que más retrasa la discapacidad y mejora la autonomía.

Además, la evidencia muestra que entrenar de forma regular puede:

  • Reducir el riesgo de mortalidad.
  • Prevenir enfermedades cardiovasculares.
  • Mejorar la función muscular.
  • Aumentar la independencia en actividades cotidianas.
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El trabajo de fuerza es el que más retrasa la discapacidad y mejora la autonomía. Crédito: Freepik.

Ejercicio y envejecimiento: por qué es tan importante

Según informa EFE, la actividad física no solo fortalece músculos y huesos: también impacta en la salud mental, la memoria y el estado de ánimo. Moverse con regularidad mejora la atención, la motivación y reduce síntomas de ansiedad o depresión.

El componente social también es clave: caminar acompañado, entrenar en grupo o asistir a clases mejora la adherencia y la calidad de vida.

Cuerpo y mente: un entrenamiento que debe ser doble

La geriatra destaca que, así como se prescribe ejercicio para mejorar la movilidad, también es necesario estimular la memoria cuando aparecen fallas cognitivas. Ejercicio físico + estimulación cognitiva = mejor ánimo, mejor autonomía y mejor envejecimiento.

¿Existe un límite? Sí: el que marca cada cuerpo

Aunque el ejercicio es seguro para la mayoría, los especialistas recomiendan:

  • Supervisión profesional, sobre todo al inicio.
  • Progresión lenta y constante.
  • Evitar cargas excesivas sin preparación.
  • Adaptar el entrenamiento a enfermedades preexistentes.
  • No copiar rutinas de personas con otro nivel de condición física.

Entrenar muchas horas una semana y luego abandonar no aporta beneficios. La clave es la regularidad.

Riesgos del ejercicio extremo en mayores

Un entrenamiento mal planificado puede generar:

  • Roturas de fibras.
  • Sobrecargas articulares.
  • Caídas.
  • Descompensaciones en personas con múltiples medicaciones.

La recomendación es clara: no hay que tener miedo a moverse, pero sí hacerlo con guía y sentido común.

La actividad física es una de las herramientas más poderosas para un envejecimiento saludable. No existe una edad límite para entrenar: lo importante es hacerlo de forma progresiva, constante y adaptada a cada persona. Moverse es invertir en salud, autonomía y calidad de vida.

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