Las imágenes de adultos mayores entrenando —como el caso del presidente brasileño Lula da Silva, que a los 80 años realiza rutinas de fuerza— reabren una pregunta: ¿hasta dónde es seguro entrenar cuando envejecemos? La respuesta de los especialistas es clara: la actividad física es una de las mejores herramientas para un envejecimiento saludable, siempre que se practique con supervisión.
Actividad física en personas mayores: hasta dónde es seguro entrenar después de los 60
La actividad física mejora la salud y el envejecimiento, pero debe adaptarse a cada persona. Qué es seguro, qué evitar y cómo entrenar bien después de los 60.

La actividad física es una de las herramientas más poderosas para un envejecimiento saludable. No existe una edad límite para entrenar: lo importante es hacerlo de forma progresiva, constante y adaptada a cada persona. Crédito: Freepik.
El ejercicio ideal para mayores: multicomponente y adaptado
La doctora Rocío Menéndez, geriatra del Hospital Universitario La Paz, explica que el entrenamiento más efectivo para personas mayores es el multicomponente, que combina:
- Fuerza y potencia muscular.
- Resistencia cardiovascular.
- Equilibrio.
- Flexibilidad.
Entre todos, el trabajo de fuerza es el que más retrasa la discapacidad y mejora la autonomía.
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Además, la evidencia muestra que entrenar de forma regular puede:
- Reducir el riesgo de mortalidad.
- Prevenir enfermedades cardiovasculares.
- Mejorar la función muscular.
- Aumentar la independencia en actividades cotidianas.
Ejercicio y envejecimiento: por qué es tan importante
Según informa EFE, la actividad física no solo fortalece músculos y huesos: también impacta en la salud mental, la memoria y el estado de ánimo. Moverse con regularidad mejora la atención, la motivación y reduce síntomas de ansiedad o depresión.
El componente social también es clave: caminar acompañado, entrenar en grupo o asistir a clases mejora la adherencia y la calidad de vida.
Cuerpo y mente: un entrenamiento que debe ser doble
La geriatra destaca que, así como se prescribe ejercicio para mejorar la movilidad, también es necesario estimular la memoria cuando aparecen fallas cognitivas. Ejercicio físico + estimulación cognitiva = mejor ánimo, mejor autonomía y mejor envejecimiento.
¿Existe un límite? Sí: el que marca cada cuerpo
Aunque el ejercicio es seguro para la mayoría, los especialistas recomiendan:
- Supervisión profesional, sobre todo al inicio.
- Progresión lenta y constante.
- Evitar cargas excesivas sin preparación.
- Adaptar el entrenamiento a enfermedades preexistentes.
- No copiar rutinas de personas con otro nivel de condición física.
Entrenar muchas horas una semana y luego abandonar no aporta beneficios. La clave es la regularidad.
Riesgos del ejercicio extremo en mayores
Un entrenamiento mal planificado puede generar:
- Roturas de fibras.
- Sobrecargas articulares.
- Caídas.
- Descompensaciones en personas con múltiples medicaciones.
La recomendación es clara: no hay que tener miedo a moverse, pero sí hacerlo con guía y sentido común.
La actividad física es una de las herramientas más poderosas para un envejecimiento saludable. No existe una edad límite para entrenar: lo importante es hacerlo de forma progresiva, constante y adaptada a cada persona. Moverse es invertir en salud, autonomía y calidad de vida.