Hay tradiciones culinarias que se resisten a desaparecer, y la preparación de conservas caseras es una de ellas. En tiempos donde la inmediatez manda, tomarse unas horas para preparar la receta de corazones de alcauciles al escabeche o en aceite es un verdadero acto de amor por la buena gastronomía.
Cómo hacer corazones de alcauciles en conserva: la receta casera que queda súper tierna y se hace fácil
Esta receta de corazones de alcauciles se hace con ingredientes básicos, un paso a paso fácil y es una de las conservas más preciadas

La receta de corazones de alcauciles sale riquísima y es especial para todo tipo de comidas.
El alcaucil es una hortaliza noble, de sabor inconfundible y muy arraigada a la herencia inmigrante de nuestra región. Si bien su limpieza requiere un poco de paciencia, el resultado final de esta receta, compensa con creces el esfuerzo: un bocado tierno, aromático y perfecto para realzar cualquier picada, acompañar quesos duros o darle un toque gourmet a una pizza casera.
A continuación, la receta definitiva para preparar corazones de alcauciles en conserva, de manera segura y con ese sabor a "hecho en casa" que no se consigue en el supermercado.
Recomendadas
Receta de corazones de alcauciles en conserva, ingredientes
- Alcauciles: 12 a 15 unidades (preferentemente medianos o chicos, que son más tiernos).
- Limón: 2 o 3 unidades (fundamental para evitar la oxidación).
- Agua: cantidad necesaria.
- Vinagre blanco o de alcohol: 500 cc.
- Aceite: cantidad necesaria (mitad de girasol y mitad de oliva es la mezcla ideal para que no quede invasivo al paladar ni se solidifique en la heladera).
- Aromáticas y especias: 3 dientes de ajo, 2 hojas de laurel, pimienta negra en grano y orégano o ají molido a gusto.
- Sal gruesa: 1 cucharada sopera.
Receta de corazones de alcauciles en conserva, ingredientes
- La limpieza (el paso más importante): el secreto de un buen alcaucil en conserva es llegar a su corazón más tierno. Para empezar, prepará un bol grande con agua fría y el jugo de los limones. A cada alcaucil, cortale el tallo al ras y la mitad superior de las hojas. Luego, con paciencia, andá desprendiendo las hojas exteriores más duras hasta llegar a las más claritas y amarillentas (el corazón). Pelá un poco la base y, si son muy grandes, cortalos al medio y retirales la "pelusa" del centro con una cucharita. Sumergilos inmediatamente en el agua con limón para que no se pongan negros.
- La cocción: en una olla amplia, poné a hervir partes iguales de agua y vinagre blanco (por ejemplo, 1 litro de agua y 1 litro de vinagre), junto con la cucharada de sal gruesa y una hoja de laurel. Cuando rompa el hervor, agregá los corazones de alcauciles escurridos. Dejalos hervir entre 10 y 15 minutos. El punto exacto es cuando al pincharlos en la base con un escarbadientes, este entra sin hacer demasiada fuerza, pero sin que la hortaliza se deshaga (tienen que mantener cierta firmeza). Retiralos y dejalos escurrir boca abajo sobre un repasador limpio hasta que se enfríen por completo.
- El envasado: utilizá frascos de vidrio previamente esterilizados (hervidos durante 15 minutos y secados al aire). Acomodá los corazones de alcauciles dentro de los frascos, intercalando con láminas de ajo, unos granos de pimienta, un trocito de laurel y las especias elegidas.
- El toque final: llená los frascos con la mezcla de aceite, asegurándote de cubrir por completo los alcauciles. Es vital que no queden burbujas de aire; podés ayudarte dando unos golpecitos suaves al frasco contra la mesada o pasando un cuchillo limpio por los bordes. Tapá herméticamente.
El tip del experto de la gastronomía: para que los sabores se asienten y la conserva exprese todo su potencial, lo ideal es aguantar la tentación y guardar los frascos en un lugar fresco y oscuro durante al menos 15 a 20 días antes de abrirlos. Una vez abierto el frasco, se debe conservar en la heladera.