A la hora de pensar en el menú diario o en la juntada, muchas veces caemos en la monotonía. Sin embargo, salir de la rutina culinaria no siempre requiere horas en la cocina ni ingredientes exóticos. El pollo a la mostaza es la prueba fehaciente de esto: una receta de la cocina que tiene aires de plato de restaurante gourmet.
La magia de esta receta radica en el equilibrio de sabores. La intensidad de la mostaza se suaviza con la crema de leche, mientras que el pollo absorbe todos los aromas, resultando en una carne tierna y jugosa. ¿Lo mejor? Se prepara en una sola sartén, ensuciando poco y rindiendo mucho.
A continuación, la receta definitiva para que te luzcas en casa, calculada para 4 personas:
Receta de pollo a la mostaza, ingredientes
- Pollo: 4 pechugas o 4 pata-muslos (deshuesados o con hueso, a gusto).
- Mostaza: 3 cucharadas generosas (si es posible, combinar 2 de mostaza clásica tipo Savora y 1 de mostaza de Dijon para darle un toque especial).
- Crema de leche: 250 ml.
- Cebolla: 1 mediana, picada bien fina.
- Ajo: 2 dientes, picados.
- Vino blanco: 1 vaso (ideal un Chardonnay o Sauvignon Blanc mendocino).
- Caldo de gallina o verduras: 1 taza.
- Aceite de oliva y manteca: cantidad necesaria.
- Sal y pimienta negra: a gusto.
- Perejil o ciboulette fresco: para decorar.
Receta de pollo a la mostaza, paso a paso
- Sellar para conservar los jugos. En una sartén grande o cacerola de fondo grueso, colocar un chorrito de aceite de oliva y una cucharada de manteca a fuego medio-alto. Salpimentar las piezas de pollo y dorarlas muy bien de ambos lados. Este paso no es para cocinarlas por completo, sino para "sellar" la carne y generar esa costra dorada que aportará muchísimo sabor. Una vez doradas, retirar el pollo y reservar en un plato.
- El alma de la salsa. En la misma sartén (¡sin lavarla!), bajar el fuego y agregar la cebolla y el ajo picados. Si hace falta, sumar una pizca más de manteca. Sofreír hasta que la cebolla esté transparente y tierna, raspando el fondo con una cuchara de madera para levantar los jugos que dejó el pollo.
- Desglasar y dar sabor. Subir el fuego levemente y verter el vaso de vino blanco. Dejar cocinar por unos 2 o 3 minutos hasta que se evapore el alcohol. Este paso es fundamental para darle acidez y complejidad a la salsa.
- El toque maestro. Incorporar el caldo y las cucharadas de mostaza. Mezclar bien para que la mostaza se disuelva de manera uniforme. Volver a colocar las piezas de pollo en la sartén junto con los jugos que hayan soltado en el plato. Tapar a medias y dejar cocinar a fuego medio-bajo durante unos 15 o 20 minutos, dependiendo del grosor del pollo.
- La cremosidad final. Cuando el pollo esté completamente cocido, bajar el fuego al mínimo y agregar la crema de leche. Revolver suavemente para integrar. Dejar cocinar unos 5 minutos más sin que llegue a hervir a borbotones fuertes (para que la crema no se corte). Probar la salsa y rectificar sal y pimienta si es necesario.
El consejo del chef sobre la receta
Para coronar la receta, espolvorear con perejil o ciboulette fresco recién picado antes de llevar a la mesa.
¿Con qué acompañarlo? La salsa es la gran protagonista, por lo que necesita una buena guarnición para no desperdiciar ni una gota. Un puré de papas bien cremoso, unas papas rústicas al horno, arroz blanco o una pasta cinta (como unos buenos tagliatelle) son las opciones infalibles para este clásico que nunca pasa de moda. ¡Buen provecho!





