Exportaciones

Sin "dólar vino", la COVIAR reclama menos retenciones y un cambio competitivo a la Nación

La Corporación Vitivinícola Argentina espera reunirse con autoridades nacionales la semana que viene. No pedirá un dólar sectorial; pero el titular de la entidad, José Zuccardi, insiste en que el vino suma valor agregado y merece mejores condiciones que las exportaciones de materias primas

Con esa idea irá COVIAR a la próxima ronda de negociaciones con la Nación. La postura es sencilla y en cierto sentido se contrapone con el abanico de medidas de emergencia que se han multiplicado en las últimas semanas, entre "dólar soja", "dólar tech" y un menú de excepciones que amenaza con ampliarse.

Zuccardi analizó: "Quienes exportan materias primas entran y salen de los mercados rápidamente, de acuerdo al precio. Con el vino es diferente. Hay que trabajar mucho para ingresar a los mercados, hacer que se conozca tu etiqueta y la marca país; y si uno se va, paga un costo. Abandonar un mercado genera pérdidas importantes".

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El vino implica un universo de actividades asociadas, desde el diseño hasta la agricultura, pasando por la gastronomía y el turismo.

El vino implica un universo de actividades asociadas, desde el diseño hasta la agricultura, pasando por la gastronomía y el turismo.

Lo que le planteará COVIAR a la Nación

La vitivinicultura, en consecuencia, no puede permitirse la retirada de las góndolas internacionales, ya que recuperarlas implicaría un trabajo mayor.

COVIAR repite que el vino agrega valor porque su cadena productiva excede por mucho a la mera extracción de materia prima. Incluye a enólogos, especialistas en márketing, diseñadores, toda una rama del turismo, etcétera.

"Las retenciones tendrían que disminuir en la medida en que una industria suma valor agregado" (Zuccardi) "Las retenciones tendrían que disminuir en la medida en que una industria suma valor agregado" (Zuccardi)

"Por eso nosotros hemos planteado que necesitamos un tipo de cambio permanente que siga la inflación y que recupere lo que perdimos; además de la eliminación de las retenciones", apuntó Zuccardi.

Actualmente, las retenciones para el vino están en el 4,5%. Zuccardi se opone: "Entendemos que exista ese tipo de impuestos para quien no añade valor. Nuestra condición es diferente. Sumamos valor por todas partes, y eso debería considerarse. Las retenciones tendrían que disminuir en la medida en que una industria suma ese valor agregado".

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José Zuccardi, titular de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).

José Zuccardi, titular de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).

A la espera de los corchos

Otro frente abierto tiene que ver con las restricciones para traer insumos del extranjero. Las medidas recientes han complicado la llegada de elementos que se usan en la elaboración de vinos, desde corchos hasta chips de madera.

En Mendoza se elaboró una lista de productos estratégicos, a la espera de que el gobierno central flexibilice los criterios de ingreso.

-Desde la Nación les dijeron que cuando arrancara la primavera ablandarían las condiciones para traer insumos importados, debido a que se iban a ir menos dólares en la compra de energía. Ahora estamos en octubre, ¿hubo algún cambio?

-Eso fue lo que nos dijeron, pero hasta ahora no ocurrió. Sabemos que últimamente hay más divisas en el Banco Central, por lo que intuyo que eso debería estabilizarse. Ojalá la baja en las importaciones de energía nos permita traer esos elementos con más comodidad.

-¿Pero cuál es la balanza comercial de la vitivinicultura? ¿Se traen muchos componentes de afuera?

-Nosotros tenemos una balanza comercial altísimamente favorable. Generamos, sólo en exportación de vinos, 1.000 millones de dólares. Y la facturación total del sector incluyendo al mercado interno es de 3.000 millones de dólares. Frente a eso, hemos estudiado lo que importamos y equivale a sólo 300 millones; el 10% de la facturación total y 30% de la facturación de exportaciones. La industria automotriz, en contraste, importa mucho más de lo que exporta.

-Cómo sigue el cronograma de reuniones con la Nación?

-Le hemos enviado al secretario de Comercio, Matías Tombolini, varias inquietudes. La semana que viene esperamos retomar conversaciones. Creo que hay conciencia sobre lo que pedimos, que se entiende. Ojalá eso se traduzca en mejoras.

-La soja y la industria del conocimiento gravitan de forma notable en el centro del país ¿Cree que la postergación de políticas para la vitivinicultura se relaciona con el centralismo que desde hace siglos afecta a la Argentina?

-Tal vez en estos asuntos puntuales no se sienta tanto el centralismo. Pero sí lo percibimos, por ejemplo, cuando legisladores de Buenos Aires y CABA defienden una ley de tolerancia cero al volante sin tener en cuenta cómo afecta eso a las provincias vitivinícolas. Hay una mirada sesgada ahí, sin empatía. Sin duda, el federalismo es un reclamo que no ha perdido vigencia.

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Las cooperativas también se quejan

Desde la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro), entidad que agrupa al sector cooperativo agrario, tampoco ocultaron su inquietud ante la suma de "dólares sectoriales" y la posibilidad de que se prorroguen las retenciones para los productores de economías regionales.

"Insistir con prorrogar retenciones a través del proyecto de ley de Presupuesto 2023 que propone que el Poder Ejecutivo Nacional pueda ejercer las facultades de fijar Derechos de Exportación hasta el 31 de diciembre de 2023 va en contra del sentido productivo", se leía en un comunicado que la organización difundió el martes.

"Estas maniobras aumentan la elevada presión fiscal. Es muy preocupante que esto se plantee en un año en que la seca va a provocar un efecto devastador en sectores productivos", continuó el escrito.

Y cerró: "Desde el sector cooperativo insistimos en la baja de impuestos que asfixian a los productores y en abordar la discusión contemplando una reforma fiscal integral donde se antepongan impuestos a las ganancias y no impuestos regresivos como ingresos brutos y Derechos de Exportación".

Coninagro coincide en que la brecha cambiaria atenta contra los precios internos, lo que tarde o temprano golpea a las cooperativas. De ahí que, para sus representantes, mantener la brecha poniendo el parche de los "dólares por sector" no resulta una solución de fondo.

En tanto, desde el gobierno nacional dejaron trascender que, si bien no se trata de una medida simpática, el dólar soja permitió que un área determinante de la economía argentina liquidara sus granos y colaborara -no sin cierto desgano- con la moderación de la falta de divisas.

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El ministro Sergio Massa se reunió con referentes de Coninagro, pero todo indica que falta ajustar la sintonía fina.

El ministro Sergio Massa se reunió con referentes de Coninagro, pero todo indica que falta ajustar la sintonía fina.

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El dólar soja y la estrategia de comprar tiempo

Más allá de las críticas, el dólar soja le permitió a Argentina comprar tiempo. El presidente del Banco Central, el mendocino Miguel Pesce, declaró que la estrategia implicó para las arcas nacionales el ingreso de más de 8.000 millones de dólares.

"Aquellos que requieren acceso al mercado de cambios por razones productivas lo han tenido. Hoy estamos con récord de importaciones de insumos bienes de capital", subrayó Pesce, antes de decir que si Argentina no estuviera precisando tanta energía las importaciones andarían por los 5.000 millones de dólares, "una cifra perfectamente abordable con el nivel de exportaciones de nuestro país".

Al "dólar soja" se le añadió más tarde el "dólar tech", una serie de beneficios destinados a fomentar las inversiones en la industria del conocimiento. El ministro de Economía, Sergio Massa, se entusiasmó al decir que en breve ese sector podría ubicarse en el podio de las actividades que traen divisas al país, alcanzando los 10.000 millones de dólares anuales.

Tiempo. De eso parece tratarse, aunque su contracara es la ansiedad. El 7 de octubre, debería llegar un nuevo desembolso del FMI; y en el gobierno nacional habían prometido que desde el 15 de este mes el consumo de energía mermaría y ya no se esfumarían tantas divisas en compras externas.

A ello se le suma la puesta en marcha del gasoducto Néstor Kirchner -junio de 2023, en teoría- y el oleoducto Neuquén-Chile -marzo de 2023-. Con esas cartas, desde la Nación esperan paliar la escasez de verdes y aflojar la cincha.

Quizá entonces la vida se vuelva más sencilla para quienes se dedican al vino. Pero hasta que no lo vean, los empresarios vitivinícolas no lo creerán.

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