Mihaíl Gorbachov murió este martes a los 91 años, después de haber sido uno de los factores fundamentales de la caída -para muchos sorpresiva- de la Unión Soviética. Un fino hilo existencial une a la biografía del referente ruso con Mendoza. Y es que, poco después de la disolución del bloque socialista, visitó la provincia y hasta almorzó en la bodega Peñaflor.
Murió Gorbachov: cómo fue el día en que el último líder de la Unión Soviética visitó Mendoza

Mihaíl Gorbachov el 3 de diciembre de 1992. A su lado, el gobernador Rodolfo Gabrielli.
Fue el 3 de diciembre de 1992. "Era como un predicador que iba por el mundo explicando sus ideas", recordó ante la consulta de UNO el exgobernador justicialista Rodolfo Gabrielli, quien lo recibió por estos pagos en aquel momento.
Gorbachov había llegado a Buenos Aires el 29 de noviembre, iniciando un raid de entrevistas con personalidades como el presidente Carlos Menem y Raúl Alfonsín. También asistió a canales de televisión y fue entrevistado por Bernardo Neustadt y Mariano Grondona.
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Un "predicador" en Mendoza
"Cuando nos visitó en Mendoza, dio una conferencia en el Teatro Independencia y luego tuvimos el almuerzo en Peñaflor. Por entonces, la URSS ya se había disuelto. Pero la impresión que me dejó es que él había comprendido muy bien que aquel sistema había dejado de dar respuestas a las necesidades de la gente. Lo quiso reformular y las consecuencias posteriores no estaban dentro de sus planes", analizó el exgobernador Gabrielli.
La memoria popular dice que el hombre de la cara manchada paseó por el Parque General San Martín junto a su esposa y que a las pocas horas siguió viaje hacia Chile, que se asomaba a la democracia tras la larga dictadura de Augusto Pinochet.
Por su parte, el "Rolo" visitó la URSS en varias oportunidades, porque el gobierno mendocino le compraba a ese país las bengalas para la lucha antigranizo. "Mendoza gastaba unos 10 millones de dólares en ese material, y empezamos a venderles nuestros productos, especialmente conservas y hasta maquinaria metalúrgica", subrayó.
"Pero me acuerdo -siguió el exmandatario- que cuando llegué a Moscú por primera vez, en 1988, me impactó como un sitio demasiado gris, con la gente vestida en colores deslucidos. Hasta los juguetes de los niños parecían viejos, anticuados".
Sin embargo -explicó Gabrielli- la imagen de Gorbachov en Mendoza lo sorprendió: "Para los mendocinos, la URSS significaba la cortina de hierro. Una cosa dura, rígida. De pronto te encontrabas con este hombre muy amable, muy tranquilo y muy moderno, que a pesar de lo que había ocurrido seguía pregonando sus ideas. Me quedó esa imagen: la de un predicador".
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Gorbachov: del tractor al secretariado general de la URSS
Mijaíl Gorbachov nació en Privólnoye (Rusia) el 2 de marzo de 1931, en un entorno rural.
Desde pequeño participó de las famosas "competencias de producción" en las que los trabajadores medían sus capacidades y ganaban premios. Él, de hecho, se destacó en esas y otras actividades promocionadas por el Estado y así es como fue perfilándose como dirigente.
A los 15 años ya había entrado a la Unión Comunista de la Juventud, mientras que en la década del 50 comenzó sus estudios y se recibió a los 24 años como licenciado en Derecho, en la Universidad de Moscú.
Cuando alcanzó el máximo escalafón en la URSS, su interpretación de la coyuntura fue sombría. No lo sabía, pero su mandato como secretario general del Comité Central del Partido Comunista (1985-1991) y del Soviet Supremo -también ejerció como presidente- sería el último que tendría lugar dentro de esa entidad política.
Durante aquel período, Gorbachov intentó reformar el sistema soviético a través de la glásnost -que buscaba "transparencia y libertad de expresión"- y la perestroika -"reforma"-.
De hecho, cuando las protestas se extendieron por el bloque soviético de la Europa del Este comunista en 1989, se abstuvo de utilizar la fuerza, como habían hecho sus predecesores en el Kremlin, que enviaron tanques para aplastar los levantamientos en Hungría en 1956 y en Checoslovaquia en 1968.
Procuró bajar las tensiones y apoyar el desarme nuclear, entablando un diálogo con los EE.UU. Por esas gestiones recibió el premio Nobel de la Paz en 1990.
Sus medidas, no obstante, fueron resistidas por algunos sectores del partido y se desató una interna feroz que terminó con su renuncia y, eventualmente, con la disolución de una de las principales superpotencias del siglo XX, lo que derivó en el actual capitalismo globalizado con énfasis en la actividad financiera.
En el mismo proceso, la Unión Soviética se separó, por ejemplo, de Bielorrusia y Ucrania. Ese fraccionamiento tiene hoy sus ecos en el conflicto armado que afecta a la economía mundial.
El "Rolo" Gabrielli reseñó un chiste que le contaron los propios soviéticos en uno de sus viajes a la URSS. Dice así: "Lenin puso en marcha el tren del socialismo. Stalin lo modernizó. Krushov se dio cuenta de que el tren no estaba funcionando muy bien y dijo 'a ver que pasa si ponemos adelante los vagones que están atrás'. Así pareció que era algo nuevo. Luego vino Breshnev y sugirió que todos se movieran de un lado para el otro, de forma que creyeran que el tren seguía marchando. Y luego Gorbachov dijo lo evidente: que el tren se había detenido".
Desarticulada la Unión Soviética, aquel campesino ruso que llegó a gobernar el país más grande del planeta y sus satélites no tuvo empacho en participar en programas de TV e incluso spots comerciales, como uno muy viralizado en las últimas horas en la que promociona a Pizza Hut.
Su muerte fue confirmada este martes por el Hospital Clínico Central de Rusia. Hace algunos años, un entrevistador le preguntó cuál deseaba que fuera el epitafio de su tumba. Él respondió: "Quiero que diga 'lo intentamos'".
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