Análisis y opinión

Mírenlo al lasherino Orozco: ¿quién lo baja ahora de la marquesina política?

Ya quisieran muchos políticos tener el nivel de exposición política que ha adquirido el lasherino Daniel Orozco en poco tiempo

El intendente radical de Las Heras, Daniel Orozco, está encendido. Ya quisieran otros políticos tener el nivel de exposición que ha adquirido en los últimos meses. Tiene a su favor el poseer una serie de características que lo han convertido en personaje. Este médico de pueblo devenido político está convencido que le ha devuelto la autoestima a los lasherinos.

Desde que anunció hace unos meses que quería ser precandidato a gobernador, se convirtió en uno de los más insistidores para que le hicieran un lugar en la mesa de los que toman decisiones en el radicalismo. Algunos lo miran con cara de "ya dimos, macho". Y muchos mendocinos se preguntan: ¿Le dará el cuero? ¿ Lo frenarán? ¿Está agrandado al cuete? ¿Es realmente un político "natural"?

Orozco funge de llano, de auténtico, de gente como uno, de tipo gaucho, de médico de los de antes, alguien que transpira en los actos, que juega a las bochas con los jubilados, que va a los casamientos, que ante cualquier acontecimiento organiza cenas.

Ha llenado el municipio de cartelería y pasacalles con eslóganes como "Las Heras, mi vida" o "Yo amo a Las Heras". No son pocos los vecinos que parecen haber olvidado que fueron peronistas. Ahora siguen a Orozco.

Su primera intendencia lo instaló con fuerza. Se recibió de hacedor. Ya nadie dice que Las Heras es la capital provincial del peronismo. Cuando fue reelecto para una segunda intendencia consecutiva sintió que había aprobado un posgrado en Yale sobre ciencia política. Y ahí empezó otra historia.

Antes de eso solía decir que se había metido en política para demostrar que se podían hacer las cosas bien. Y volver tranquilo a su consultorio. Ahora, ya como político profesional, tiene ante la gestión política la misma ansiedad de un hambriento ante la máquina de rostizar pollos.

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El intendente radical de Las Heras, Daniel Orozco.

El intendente radical de Las Heras, Daniel Orozco.

La complejidad

En 2019 obtuvo con amplitud la reelección. Su primera intendencia había sido bien conceptuada. En esta segunda gestión comenzó a vislumbrarse un Orozco más complejo. Le picó el bichito del poder. Intuyó que estaba para algo más que intendente.

En ese andarivel habría que ubicar su poco atinada decisión de postular a su novia, Janina Ortiz, actual secretaria de Gobierno de la Comuna, para que lo sucediera como candidata a intendenta, una decisión que puso en pie de guerra a buena parte del radicalismo, en particular a varios "cuadros" de la UCR lasherina que venían remando desde hace años para tener esa chance, sin "dedazo".

Desde mediados de 2022 Cornejo y Suarez tenían a raya a todos los precandidatos de la UCR para que no lanzaran precandidaturas, porque eso distraía a los que venían gobernando la Provincia. No obstante, Orozco no pudo aguantar más y a principios de octubre pasado probó con hacerse el rebelde way.

Vivaracho, postuló que quería suceder a Suarez, pero dejó en claro que si Cornejo se postulaba otra vez para el Sillón de San Martín, él se bajaba con la cola entre las piernas, como diciendo "yo tengo códigos, hermano" aunque en realidad quería decir "a este no le gano ni soñando".

En todo este tiempo de ansiedad no dudó en usar varios de los resortes políticos y partidarios que aparecen en la vereda de quien se ha descubierto con ansias de poder. Resortes que muchas veces terminan embarullando a los políticos en lugar de clarificarles el panorama. Hace rato que Orozco entendió que la política lo había movilizado tanto como la medicina. O más.

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La ansiedad

Cuando se largó para gobernador creyó estar en esa etapa crucial en la que el político dice es ahora o nunca. Y que sale a comerse la cancha. Algo que requiere de constantes desafíos. Por eso cuando tuvo que bajar su proyecto para gobernador, se postuló de inmediato para vicegobernador.

Pero Cornejo, zorro, se guardó esa designación hasta nuevo aviso para tener libertad de negociación. Ahora el lasherino ha dicho que podría aceptar un ministerio.

En el municipio, Daniel Orozco ha aprendido, entre otras cosas, a mandar. A tomar decisiones. A ser el centro de atención. A que lo sigan. Pero ese microcosmos que es un gobierno comunal ya le queda chico. Está experimentando ese arrolladora ansiedad que genera la obsesión política. Hay que estar muy bien parado para esos ventarrones.

En todos estos meses ha aprendido a decir cosas picantes para mantener alborotado el avispero. El miércoles en 7D, por Canal 7, le dijo al periodista Julián Imazio que su padrino político no fue Julio Cobos, como se dice, sino el finado Víctor Fayad. Quien, según contó, en 2014 lo fue a ver a Las Heras para proponerle la candidatura a intendente. Sardónico, explicó que en aquella ocasión "el Viti" estuvo acompañado de "un concejal que ahora es gobernador".

No se le conocía tal nivel de arrebato burlón.

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