Análisis y opinión

Milei: maltrata pero hace

Por qué hay quienes han decidido soportar los modos del presidente a cambio de que controle la economía. Adelanto de una encuesta. El odio a los periodistas

El dicho era bien conocido en provincias caudillistas durante el siglo XX, mucho antes de que existiera Javier Milei. “Roban, pero hacen”, decía. Se usaba mucho en lugares como Neuquén en el medio siglo de gobierno del MPN, la Formosa de Gildo, la antigua San Juan bloquista, o en territorio de nuestros vecinos puntanos con los Rodríguez Saá.

El refrán surgía siempre que había clima electoral, luego ganaban los oficialismos y la rueda volvía a girar.

El presidente Javier Milei podría encarnar una “reversión” de aquella parábola, que bien cabría en un registro de ocurrencias sobre política nacional. Milei maltrata, pero hace.

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El cierre de campaña de Adorni, acompañado por Milei, Karina y funcionarios.

El cierre de campaña de Adorni, acompañado por Milei, Karina y funcionarios.

La afirmación tiene que ver con el odio, el desprecio, y el maltrato como herramientas políticas poderosas, porque llevan a la polarización extrema y casi inevitable de la población. El otro es el enemigo. El problema es cuando hay cada vez más “otros”.

Los enemigos de Milei

A medida que fue avanzando el gobierno del presidente Milei, su dinámica de funcionamiento se fue haciendo evidente. El universo de enemigos fue creciendo. Primero fueron los “kukas”, luego los “econochantas” y después los “ensobrados”. Es decir sus adversarios políticos, los economistas que le cuestionan el rumbo o alguna medida, y finalmente el colectivo de medios y periodistas que critican algún aspecto de la gestión.

Luego de los descalificativos del presidente, los desafortunados caen en manos de las patrullas digitales -orgánicas o no- que defienden al gobierno a capa y espada y montan campañas feroces de fake news y de desprestigio a través de las redes.

Nos fuimos habituando a los malos modos de Javier Milei. Y lo que a muchos nos puede ofender, o incluso parecer un escándalo o una amenaza a la democracia, a muchos otros puede caerles perfecto. Así, casi de la noche a la mañana, el odio se transformó en una herramienta de uso político. “No odiamos lo suficiente a los periodistas” es una de las nuevas frases de cabecera del presidente. Las brigadas libertarias online la repiten martillando una y otra vez y en los programas de streaming afines multiplican las descalificaciones.

En medio del griterío, es difícil entenderse.

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Daniel Parisini, el "Gordo Dan", tuitero del presidente.

Daniel Parisini, el "Gordo Dan", tuitero del presidente.

El presidente exalta la agresividad y la dependencia emocional de sus seguidores en las redes, a través de los ataques a sus enemigos, especialmente al periodismo que no puede controlar. Así estimula la fragmentación que -deben creerlo en su laboratorio político- favorece al oficialismo.

Hay una calificación para este comportamiento. Lo explicó Ignacio Zuleta Puceiro el jueves de la semana pasada en “Primeras Voces”, en Radio Nihuil, el envío conducido por Andrés Gabrielli. “El estilo del populismo que nos toca vivir es de violencia verbal… que puede anteceder a la violencia física”, aseguró. “Tenemos un presidente demagogo ¿Qué hace un demagogo? Exalta los bajos instintos de la sociedad”, dijo el periodista y analista político, que es mendocino por nacimiento pero trabaja en la gran urbe desde hace muchos años.

Las pelotas que van al ángulo

Hagamos un sumario de aciertos económicos del presidente:

  1. Aguantó la turbulencia generada por la devaluación e inflación inicial y logró que se acomoden los precios relativos de la economía.
  2. Logró bajar la inflación a un dígito, que está hoy en menos del 3 %. Instaló fuerte la idea del déficit cero como valor social, la motosierra contra los “curros” de la política, los sindicatos… los prebendarios. Se acabaron los piquetes.
  3. Las desregulaciones del ministro Federico Sturzenegger van facilitando el comercio. El RIGI empuja las inversiones grandes en minería y petróleo.
  4. Levantó el cepo para personas físicas y la inflación bajó en vez de subir.
  5. Anunció que va a quitar los aranceles para bajar los precios de los celulares, y de paso desmontará el robo a mano armada de las ensambladoras de Tierra del Fuego.
  6. Hay cierto “clima” de normalidad económica, y tal parece que los ahorristas podrán usar los dólares del colchón sin que los persiga la AFIP, de acuerdo al último "anuncio del anuncio" del gobierno, con tinte electoral.

Por supuesto, falta muchísimo en un país donde sufren los pobres, los jubilados, y hasta los comerciantes porque el consumo no despega luego de 16 meses consecutivos de caída. Pero en un año y medio sería más lo que consiguió Milei que lo que no hizo. Y en todo caso, una parte probablemente considerable de la población aguantó el ajuste y apretó su propio cinturón “porque había que hacerlo”. Ese discurso caló hondo incluso en jubiladas de la mínima, o poco más, que hablan con los móviles de Radio Nihuil en las puertas de los supermercados.

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El presidente y un abrazo con el ministro de Economía, Toto Caputo.

El presidente y un abrazo con el ministro de Economía, Toto Caputo.

Buena parte de las medidas económicas y sociales del presidente y de su discurso exaltado contra enemigos -reales o imaginarios- parece dirigida a una clase votante media-baja, que ya no se percibe siquiera de clase media y que -con buena razón- culpa a “la casta” de su desgracia. Va de ejemplo el último anuncio antes de las elecciones de CABA, el endurecimiento contra la inmigración, especialmente contra los extranjeros que delinquen. En estas razones básicas de supervivencia se explica el nuevo odio a los periodistas. Las críticas a Milei, en la mente de sus votantes, ponen en peligro la estabilidad lograda.

El espejo negro

Claro, que hay razones para entender los arranques violentos del presidente. Sabe a la perfección cómo terminaron los gobiernos no peronistas de Raúl Alfonsín, Fernando De la Rúa y Mauricio Macri, una vez que perdieron unas elecciones legislativas, o en el caso de Macri, las PASO previas a las presidenciales. Los tres perdieron el control de la economía. Es entendible que Milei no quiera mirarse en ese espejo negro. Es una pena que no cuente con herramientas anímicas -y personalísimas- para afrontar de otra manera las opiniones que le contradicen.

Días atrás, el periodista del diario La Nación Joaquín Morales Solá contó una anécdota que ilustra el estado de ánimo de ciertas capas sociales, suponiendo que hay amplios sectores de la comunidad que están dispuestos a aceptar los arrebatos autoritarios del presidente -y los desplantes, insultos y maltratos- a cambio de que ordene la economía.

Dijo Morales Solá: “Hacía demasiado tiempo que no se le aplicaba a la economía nacional la ortodoxia y el sentido común. El ex presidente de la sucursal local del banco británico HSBC Gabriel Martino le dijo a este periodista en un encuentro casual: ‘Lo único que importa es que a Milei le vaya bien. Si le fuera mal, la Argentina habrá desaparecido para mi generación y para la de mis hijos. Ustedes, los periodistas, tienen que aguantar que los maltraten. Siempre alguien los maltrató. No es una novedad’”.

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Milei, Macri y Axel Kicillof.

Milei, Macri y Axel Kicillof.

El odio a un periodismo que parte de los votantes percibe militante, ensobrado u operador es un sentimiento extendido. Lo experimentamos en carne propia cuando intentamos explicar en nuestro programa “No tenés cara” de Radio Nihuil, que los periodistas no somos los malos en esta historia. Los mensajes de la audiencia justificando los maltratos del presidente o la supuesta justicia poética del mote de “ensobrados” llegan en andanadas. Las explicaciones -aun sobre aspectos constitucionales o cómo debe funcionar la democracia- son completamente inútiles. En esos momentos, entendemos el funcionamiento de la demagogia y el odio como herramientas políticas.

¿Hay sectores de la sociedad con rasgos institucionalistas? Son los que tal vez prefieren la economía de Milei a las anteriores, pero que ven mal los ataques a otros políticos, empresarios, jueces, artistas, y aún periodistas.

Lo que ocurre con el periodismo y los medios es novedoso. Las mismas personas que consumieron en el pasado -con fruición- los mayores casos de corrupción de la Argentina hoy critican a los periodistas, que pasaron de ser justicieros honorables a “ensobrados” de los enemigos del presidente.

Sin periodistas no habría casos como La Rosadita, ruta del dinero K, Vialidad, Cuadernos, Bolsos de López, Panamá Papers, entre muchísimos otros. Dos historias cercanas: Lobos no estaría preso ni Daniel Orozco y Janina Ortiz investigados, sin periodismo. Entonces… ¿Por qué empezamos a ser despreciados?

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Fiscal Diego Luciani. Consiguió la condena contra Cristina. Los casos de corrupción no serían visibles sin periodistas.

Fiscal Diego Luciani. Consiguió la condena contra Cristina. Los casos de corrupción no serían visibles sin periodistas.

Después de las elecciones de hoy en la CABA, probablemente el domingo próximo, se conocerá una encuesta de Zubán-Córdoba y Asociados, -una de las más consultadas en el círculo rojo y los medios- sobre el rumbo del país, la economía, la imagen del presidente y varias cuestiones sociales. Experto en comunicación política, Gustavo Córdoba -director técnico del estudio- nos había adelantado algunos rasgos de esta encuesta en nuestro programa “No Tenés Cara”.

El sondeo de opinión realizado sobre 1.300 casos indaga en profundidad sobre el aspecto central de esta columna: qué porcentaje de la población está dispuesto a aguantar lo que “no le gusta” del presidente con tal de que mantenga firme la economía.

Los resultados de la investigación son sorprendentes. En el módulo “relación con el periodismo” se advierte la grieta. En rasgos generales, hay porciones de la población que consideran al periodismo una parte importante de la democracia, que los ataques del presidente están mal y ponen en peligro la libertad de expresión, y que en todo caso el hostigamiento empeora la calidad de la información que reciben las audiencias. También hay una mayoría abrumadora que quiere asignar al periodismo un rol de neutralidad, aun crítico, pero sin tomar posición.

Por supuesto, cargamos con culpas. El periodismo militante nos ha hecho mucho daño a todos desde que el kirchnerismo aprendió a usar medios y periodistas para profundizar la grieta, hace casi 20 años. Hubo una contraofensiva militante también desde el otro lado y las audiencias quedaron en medio de una guerra que sólo afectó la calidad de la información y el prestigio de medios y periodistas.

Todos somos sospechosos a los ojos de una audiencia bombardeada.

Hay quienes buscan contrarrestar los ataques frecuentes y obscenos del presidente. Jorge Fontevecchia, director accionista del Grupo Perfil, denunció penalmente a Javier Milei la semana pasada por incitación al odio y persecución a los periodistas. Dice que el jefe de Estado ha montado una campaña de desprestigio y hostigamiento casi desde el inicio.

Hay más. El viernes se conoció un dictamen judicial por una denuncia que el presidente hizo contra otro periodista, Carlos Pagni. El fiscal federal Ramiro González dictaminó que Pagni no cometió ningún delito de acción pública contra el presidente, en una columna de diario y TV. Milei le había adjudicado al periodista una frase que no dijo, y el fiscal hizo una seria advertencia por la garantía constitucional que significa la libertad de expresión.

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Abrazos kirchneristas cuando fracasó Ficha Limpia en el Senado.

Abrazos kirchneristas cuando fracasó Ficha Limpia en el Senado.

Las elecciones de este domingo en la CABA resultarán cruciales mucho más allá de los porteños y han puesto los nervios de la política a flor de piel. Las diatribas de Milei a los periodistas se multiplicaron, pero el objeto de escarnio de los últimos días fue el PRO. La acusación contra Mauricio Macri de haber pactado con Cristina la caída de Ficha Limpia es un ejemplo de ello. Si era ley, los corruptos quedarían afuera de las listas este año. Pero no pasó. En ese escándalo las únicas huellas conducen al oficialismo. El presidente también habló de “fracasados amarillos” en el cierre de campaña de Manuel Adorni el miércoles último. El ex presidente Macri respondió duro, y dijo que Milei padecía alguna “alucinación seria”. Nada constructivo.

En la víspera de las elecciones porteñas, el enfrentamiento escaló. Las principales cuentas de LLA difundieron un video fake de Macri que enfureció al PRO. Su principal candidata Silvia Lospennato denunció "delito electoral".

Pensar que fueron los primeros aliados. Sobre todo cuando Milei necesitó de los votos de Juntos por el Cambio para convertirse en presidente. El amor duró poco, porque el odio “garpa” más y los argentinos juegan siempre a ganador, nunca al segundo ni al tercero.

Esta es la nueva grieta en la que otra vez hemos quedado metidos. Bienvenidos, y búsquenla en el ángulo, orcos...

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