Lourdes Arrieta me parece una mala dirigente política. Se muestra mal preparada; probó suerte en dos o tres agrupaciones antes de llegar a La Libertad Avanza (lo que me hace dudar de su “fervoroso convencimiento”), es improvisada en sus decisiones, inmiscuye a sus padres en asuntos públicos en los que no deberían tener nada que ver; su círculo tiene graves denuncias de aprietes, ejecuta actos muy poco serios, como su enroque absurdo en el PAMI (si no lo sabés, puso a un director al que habría conocido casi por las redes y lo hizo renunciar meses después para poner a otro de su arbitrio), y encima, en suma y como corolario de todo, tiene más poder del que parece ser capaz de manejar.
Lourdes Arrieta, la diputada que cuida asesinos
Denunciaron que la diputada se reunió con Astiz en la cárcel de Ezeiza. Además de ser una afrenta a la democracia y a la Justicia, los que lo hicieron no dan la cara

La legisladora mendocina suele usar un pato de juguete en la cabeza.
Recuerdo la única vez en que la vi ser consultada de forma contundente, en una entrevista que ocurrió en febrero, una de las pocas veces en que habló con el periodismo en on (porque en general se esconde de él). Tuvo que atenerse a preguntas concretas sobre un tema puntual -el DNU- y dio un testimonio que, ya con el diario del lunes, terminaría siendo fundacional y descriptivo de lo que pasó meses más tarde: ante los cuestionamientos del periodista sobre un punto del proyecto, se enredó completamente y se mostró ofendida. Parecía no tener idea de qué contestar y simplemente dijo lo siguiente: “No, no, no. Yo, si ustedes le buscan la quinta pata al gato, no me puedo prestar para estas cosas; adiós”. Y cortó la comunicación.
Ver ese recorte me da un poco de vergüenza ajena. Aunque también algo de vergüenza propia, ya que es diputada por Mendoza. Es como cuando se le oyó a la peronista -diputada por Buenos Aires- Natalia Zaracho- decir que el proyecto era “muy largo” como para leerlo. Zaracho también fue un papelón y también me avergüenza, pero al menos fue bastante más sincera.
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Recuerdo este punto porque la propia Lourdes ha cuestionado con fiereza al periodismo en las últimas horas. Pero el asunto central es otro: la legisladora sumó una jugada más que nadie esperaba y que esta vez es particularmente grave: denuncian que fue a visitar a asesinos, torturadores y genocidas que participaron de la última dictadura militar. Entre los que estaba, por ejemplo, Alfredo Astiz. Todo se cree que fue ratificado por ellos mismos, pero sus descargos han sido muy neblinosos y, por supuesto, en off.
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Por si hay gente muy joven leyendo esto o que simplemente no lo sabe, Astiz es un represor condenado a cadena perpetua por ser responsable de que secuestraran y mataran a doce activistas por los derechos humanos en 1977. Fueron capturados gracias a que Astiz se infiltró en las Madres de Plaza de Mayo con un nombre falso (Gustavo Niño), los traicionó, los "marcó" y entregó. Todos fueron arrojados al Río de la Plata en los llamados Vuelos de la Muerte, se cree.
¿Por qué es grave que estos libertarios hayan ido hasta la cárcel de Ezeiza a visitar a Astiz, Adolfo Donda, Mario Marcote, entre otros? Porque son criminales que desprecian a la Justicia y a la democracia argentinas. Porque son asesinos, que mienten diciendo ser presos políticos cuando en realidad son sólo delincuentes. Juzgados y condenados. Que además, por la magnitud de las atrocidades que cometieron, tienen que morirse presos. En cárcel común. Así lo dictaminó la Justicia. Negar eso es desafiar a un pilar democrático básico de nuestra sociedad.
¿Qué quiere hacer esta falange del oficialismo que los pondera? ¿Cruzar qué línea? ¿Dónde están parados nuestros diputados respecto a la legalidad? A la ley, en definitiva. ¿Dónde se paran respecto a las instituciones jurídicas a las que deberían respetar? Y peor: ¿dónde se paran frente a la moral, si están defendiendo al sadismo torturador de los años 70?
Sería bueno que lo contesten todos los que fueron. Pero particularmente, como mendocinos, a nosotros sería bueno que nos lo conteste Lourdes Arrieta. ¿Está de acuerdo con una revisión a la pena a estos homicidas? ¿Es el camino hacia un nuevo indulto? ¿En verdad los cree inocentes? ¿Los cree héroes? Que lo diga abiertamente, no en comunicados difusos, de dudosa procedencia, que filtran a puñaditos de periodistas para decir sin decir.
Si quiere que los asesinos salgan de la cárcel, que lo diga
Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Irá a hacer algo desde su rol de diputada para cambiarles su condición de presos?
Bueno, si uno mira su actividad parlamentaria, no debería preocuparse demasiado: de las 12 ideas que aparecen impulsadas por ella en la página oficial del Congreso, diez son propuestas casi inútiles si se las compara con los temas importantes: en una repudia el piedrazo que le tiraron a Milei en su asunción, en diciembre; en otra repudia al ministro de Turismo español por maltratar -también- a Milei; en otra expresa que vería con "beneplácito conmemorar el Día de la Fuerza Aérea”... Así, diez de los doce proyectos que figuran.
Boludeces, bah.
Estos diputados dicen que fueron a la cárcel a comprobar posibles violaciones a los Derechos Humanos. Que, si fuera así, no estaría tan mal. Pero hay que decir dos cosas sobre esto.
Uno: parece una broma de mal gusto que, en la primera declaración que surge, justamente ellos hablen de violaciones a los Derechos Humanos. Pero bueno, es discutible. Puede ser.
Dos: ¿a qué otros presos han ido a visitar para ver si se cumplen sus derechos en la cárcel? ¿Han ido a otras unidades penales a ver cómo viven los internos? ¿O es un privilegio (uno más) que tienen sólo las personas con las que parte de LLA tiene una -preocupante- afinidad ideológica?
El mundo no suele retroceder en sus condenas a criminales de lesa humanidad. Desde la Alemania nazi hasta nuestro país hay una señal unívoca, salvo algunos tropiezos.
Sin embargo, parece que algunos ahora quieren jugar con la impunidad, reivindicar a asesinos y volver al pasado.
Lo malo es que justo son los que nos aseguraban ser el futuro.
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