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Recambio en el Poder Judicial

La historia del juez número 18, que presentó la renuncia a Suarez y se arrepintió

Editado por José Luis Verderico
verderico.joseluis@diariouno.com.ar

"Me apresuré y cometí un error", explica del otro lado de la línea telefónica en diálogo con Diario UNO. Se llama Sergio Javier Simó, tiene 59 años y es juez laboralista del Gran Mendoza; de hecho integra la Séptima Cámara del Trabajo hace 10 años.

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Renunció al cargo y a los pocos días se arrepintió. Todo sucedió en abril. Como una ráfaga. El usía asegura que nunca dejó de trabajar en su despacho, en el quinto piso del edificio judicial situado en San Martín 322 de Ciudad, junto al Colegio Universitario Central.

Su primer nombre de pila, su apellido y el puesto laboral figuran en la nómina de 21 magistrados mendocinos que dimitieron en lo que va de la gobernación de Rodolfo Suarez. De hecho, ocupa el puesto 18. Hasta ahí, nada extraordinario.

Lo curioso, lo noticiable, es la leyenda que aparece en el último cuadrito de la planilla oficial respecto del juez Simó: "SE RETRACTÓ DE LA RENUNCIA PRESENTADA". Así, en mayúsculas lo dice.

Este proceso de marcha y contramarcha quedó asentado puramente en los papeles: la mencionada planilla de Excell y dos cartas documento que el magistrado despachó a Casa de Gobierno.

La primera, para anunciarle al gobernador que renunciaba para jubilarse desde cuando ANSES le asignara el retiro. La segunda, para dejar sin efecto la primera. Como si nada hubiera pasado.

Pero pasó. Y mucho. El juez Simó lo explica.

"Advertí de que no estaban dadas las condiciones jurídicas ni médicas para retirarme" "Advertí de que no estaban dadas las condiciones jurídicas ni médicas para retirarme"

Sergio Javier Simó, juez

Simó aun no tiene la edad mínima de 60 años exigida por la vieja ley de jubilaciones para iniciar el trámite; menos aun los 65 exigidos según la nueva legislación.

La clave para entender esta marcha y vuelta atrás es un problema de salud que acompaña al juez desde hace varios años: dos hernias de disco cervicales que comprimen el canal medular y le provocan dolores, calambres y entumecimientos en los brazos.

El laboralista, según explicó, había analizado seriamente la posibilidad de ser operado a futuro y jubilarse por incapacidad, trámite retroactivo a la norma anterior. Pero cuando le explicaron que esto último sería imposible y que la intervención quirúrgica sería de altísimo riesgo, decidió retirar la renuncia.

Frente a lo curioso del proceso, ¿habló con alguien del Gobierno para explicar lo ocurrido?

No hablé con nadie del Gobierno. Cometí un error y lo subsané.

¿Su salud está afectada?

Sufro de dolores muy grandes que me dificultan trabajar, pero sigo haciéndolo a base de tratamiento con medicación específica.

La Junta Médica del Poder Judicial había tratado la situación sanitaria del juez en 2016. "La cirugía asomaba como una solución, pero desde entonces me advirtieron de que sería de altísimo riesgo", evocó.

Se hizo juez de grande

Simó es maipucino y llegó a la magistratura en 2009. Antes había ejercido la abogacía de modo particular durante 25 años. Es padre de Hernán Simó, fiscal en materia civil y comercial.

Hoy el juez Sergio Simó preside la Séptima Cámara Laboral que integra junto con Federico Fioquetta y Ana María Salas.

A Fioquetta se lo conoció públicamente hace un año porque practica Ironman y porque, en su rol de conjuez y mientras esperaba el aval del Senado para ser juez, le tocó remplazar al juez Antonio Sánchez Rey en la Quinta Cámara del Trabajo, cuando este usía fue suspendido por el Jury de Enjuiciamiento por mal desempeño.

Ana María Salas es parte de los 20 jueces que renunciaron para jubilarse desde que Rodolfo Suarez llegó a la gobernación; de hecho espera el aval de ANSES para dejar el cargo.

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