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Análisis y opinión

Hebe Casado, "cómoda sin partido", nunca deja de hacer política: ¿será una marca de época?

Dice estar "cómoda sin partido" como quien dice "a gusto sin marido, pero viviendo la vida". Cree que las coaliciones políticas llegaron para quedarse

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

"Estoy muy cómoda sin partido", dice la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, con esa soltura que le otorga su saludable nervio hipogloso, ese que permite hablar y con el cual ella incurre en desacatos a la formalidad partidaria. A esta sanrafaelina, de 50 años, con dos hijos y un marido al que llama "Guillito", le tocó perder las elecciones internas del PRO mendocino, pero ella actuó como si hubiera ganado. Luego Karina Milei le negó la afiliación a La Libertad Avanza (LLA) y parece que eso la ha favorecido porque le permitió libertad de acción, algo que nunca iba a tener como supernumeraria austríaca-libertaria.

La N° 2 de la Provincia ha entendido que eso de no poder manejarse únicamente con un partido es como una marca de época. Alfredo Cornejo lo comprendió hace rato, para más datos, desde Cambiemos con Mauricio Macri. Eso no significa que haya que dejar de hacer política y anular banderas. Eso, por el contrario, es la oportunidad de hacer política con las herramientas que generan las coaliciones.

Consignas similares habían movilizado a Cornejo hace más de tres lustros: ¿por qué el radicalismo de Mendoza y de varias provincias, que sigue vivo, no se va a aliar con el mileísmo, aunque sea críticamente, si eso es una forma de apoyar una tendencia que en 2023 votó una mayoría de la ciudadanía del país y, sobre todo, si se traduce en una forma de frenar extremismos y populismos?

Vaticinio fallido

La sanrafaelina está acostumbrada a las cuotas de libertad que se ha ganado en Cambia Mendoza. En ese ámbito ella mantiene una simbiosis inusual con el gobernador Alfredo Cornejo. Muchos dudaban de esa entente y vaticinaban que iba a volar por los aires porque las incompatibilidades estaban, supuestamente, a la vista.

Esta mujer llegó al escenario provincial primero como diputada sureña del PRO (2019-2023) y empezó a hacerse medianamente conocida por una indómita pasión tuitera. Eso y su "lengua Gillette" hicieron que el entonces gobernador Rodolfo Suarez la bloqueara temporalmente en sus redes por ponerse densa en algunos temas que no encastraban con el libreto oficial del momento.

Casado, médica inmunóloga (especialidad que estudia las defensas del cuerpo humano) parece haber trasladado parte de esas batallas sanitarias a la política. En ese devenir hizo primero horas extras guerreando contra Omar De Marchi, por entonces jefe provincial del macrismo, donde ella había depositado sus consignas liberales, esas que había macerado "cuando todavía no estaban de moda".

La "doc" acusaba fieramente al lujanino de haber manejado esa agrupación como "un dictador" y de ignorar cualquier voz disonante. En un partido liberal no pueden aceptarse déspotas, afirmaba. Terminó yéndose del PRO señalando que en Mendoza esa agrupación se había transformado en un "grupo vecinalista".

Cuando avanzaron los acuerdos de Cornejo con el gobierno de Javier Milei, la muchas veces irritante protagonista de esta columna lanzó a los cuatro vientos su adhesión a La Libertad Avanza (LLA), pero siempre desde su rol en Cambia Mendoza. Se sacó fotos con Milei (Javier) en la Rosada e incluso posó con la motosierra, pero tal vez no reparó debidamente que en todo lo referente a política partidaria el apellido Milei significa Karina, no Javier.

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Hebe Casado junto a Karina Milei.

La hermana del presidente, quizás el personaje más denso del gobierno nacional, fue quien dispuso que había que sacar a Casado vendiendo almanaques y ordenó al titular del partido en Mendoza, Facundo Correa Llano, a quien llaman "gardeliano" por lo "mudo", que le rechazara a esa mendocina la ficha de afiliación que ya estaba presentada en la Justicia Electoral.

Las especulaciones fueron variadas. Es que "otra que bien baila", la también mendocina Lourdes Arrieta, ya había cubierto el cupo anual de "avispero alborotado" permitido por la vieja usina política de Karina Milei.

Sarcástica

Una de las características de Casado -no siempre presente en otras figuras políticas- es la de haber llegado a su cargo portando un humor sarcástico con el que se hizo famosa. Algunos dicen que ahora está un poco domado, otros que "las mañas" ya las tiene buriladas en el orillo. "Yo sigo trabajando como apartidaria en la alianza electoral entre La Libertad Avanza y Cambia Mendoza", responde ella "en personaje".

Otro acierto es el de hacernos creer que nada la afecta de manera rotunda. No se considera una mujer chirle ni mucho menos temerosa. Un periodista que trajina la Legislatura me dijo una vez: "Es extraño, a veces parece una mujer áspera y brava; y en otras ocasiones, cuando baja un poco la guardia, un pollito mojado".

En el peronismo kirchnerista y en la izquierda clásica la detestan por su habilidad para instalarse en plataformas de poder. También porque no la pueden "herir" con los dardos tradicionales de esos sectores. Y no soportan que siendo de derecha (republicana, dice ella) tenga algunas actitudes contestatarias y revulsivas más propias de un "progre" líbero.

Ya boceta el que será su próximo gran proyecto político: ser intendenta de San Rafael bajo el escudo de la coalición Cambia Mendoza y La Libertad Avanza para ganarles a los peronistas hermanos Félix que "han transformado a esa comuna en una empresa propia". Aún le queda un año y medio de trabajo como vicegobernadora y está empeñada en no meter la pata, pero manteniendo su estilo. Si no, no sería "la Hebe liberal".

Los sanrafaelinos son gente especial. Tienen eso de que no son menos que nadie. Sufren, muchas veces con razón, que el Gran Mendoza no les otorgue la debida importancia ¿Hebe Casado se salta la "norma"? No lo sabemos. Sí creemos que ella aporta una diferencia. Maneja todo ese tipo de cosas con bienvenido y ácido humor.

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