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Golpe al bandolerismo político: Lobos condenado

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Luis Lobos ha tenido finalmente su primera condena judicial: cuatro años y seis meses de prisión e inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos.

Considerado como uno de los tipos más audaces y canallescos que ha dado la política mendocina en general, y el peronismo en particular, deberá cumplir prisión efectiva al ser hallado culpable en la causa inaugural de las varias que aún deben dilucidar los tribunales sobre este personaje.

En todas esas investigaciones el hilo conductor ha sido la corrupción y el fraude al Estado municipal de Guaymallén. En esta primera causa estaba acusado, junto a su mujer y ex vicejefa de Gabinete de la Comuna, Claudia Sgró, de fraguar la incorporación de agentes comunales para quedarse con los haberes de esos ñoquis.

El prontuario

En Guaymallén, donde concentró su carrera política, Lobos fue concejal, presidente del Concejo Deliberante e intendente. Arrancó como vivillo de pueblo y terminó destacándose con carnet habilitante en el bandolerismo político provincial.

Para esa época, otro intendente peronista, Sergio Salgado, de Santa Rosa,  terminó en la cárcel por un menú de tropelías delictuales vinculadas con el desmanejo de la cosa pública.

Los actos fuera de la ley de Luis Lobos fueron tan impúdicos y tan guaranga la exhibición de su riqueza malhabida, que llama la atención e indigna el silencio que todos estos años ha tenido el Partido Justicialista sobre estos políticos que dañaron la credibilidad política de la provincia.

Los próximos juicios que le esperan a Lobos son para un diccionario de la corrupción: contratación irregular de maquinaria vial y de vehículos; alquileres truchos; pagos irregulares a una planta de cemento; enriquecimiento ilícito (la más grave) y robo de combustibles, entre otras acusaciones.

Para la foto

Aún se recuerda el papel destacado que solía tener Lobos como intendente o presidente del Concejo de Guaymallén (el departamento más poblado de la provincia) en todos esos actos en los que el peronismo tenía que fijar posición durante los gobiernos de Celso Jaque y de Paco Pérez.

Su figura no faltaba nunca en las fotos importantes del PJ, a pesar de que ya por entonces era vox populi el ansia desbocada de poder económico que exhibían Lobos y su esposa, quienes formaban un dúo sorprendente por su desfachatez y falta de recato republicano.

Rápido para los mandados

Si bien las tropelías de Luis Lobos se iniciaron cuando era concejal, tuvieron su clímax entre 2011 y 2015 en tiempos en que la provincia era gobernada por Francisco Paco Pérez.

Por entonces la falta de escrúpulos del intendente se desbocó mal, con esa audacia propia de los que se creen con impunidad para delinquir.

Fue la época en que empezó a comprar bienes importantes, como una mansión con parque y piscina en un country, entre otras lindezas, y en que hasta intentaba situarse a los codazos como posible candidato para gobernador, lo  que despertaba risas y sornas entre la muchachada peronista que no se había ocupado de denunciarlo, para así empezar a limpiar la política desde adentro.

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