Con la campaña ya lanzada, en su paso por la ciudad de Santa Fe, el precandidato a diputado nacional por el partido 1ProyectoSantafesino, espacio liderado por Sergio Massa a nivel nacional, dialogó con UNO Santa Fe sobre la propuesta de pago por la deuda de coparticipación que elevará la provincia a Nación; se expresó sobre la situación económica y la crisis de las pequeñas y medianas empresas; se mostró preocupado por el reciente asesinato de Pablo Cejas; y también defendió la postura de Massa respecto de la discusión por los fueros en el Congreso.
-¿Qué opinión tiene de la propuesta de pago que la provincia elevará a Nación por la deuda por coparticipación?
-Yo creo que primero nos tienen que pagar lo que nos deben porque lo dice la Corte Suprema de Justicia, y lo único que uno espera es que no entremos en un cotilleo político, el mismo que se dio cuando la Corte, horas antes de que se fuera Cristina Fernández del gobierno, falló tardíamente y de manera oportunista por la verdad. Una verdad que quedó injustamente hundida durante muchos años. Por eso digo que no sea parte del cotilleo político. Ni aquello, que lo fue, ni esto: que en el medio de una campaña electoral, tengamos una reconsideración de este tema, y una propuesta de Santa Fe que yo diría, desde el punto de vista constitucional parece poco acertada. Porque el arreglo de la deuda externa e interna de la provincia le corresponde a la Legislatura, y en esto el gobernador se tomó una atribución.
-¿Cómo evalúa la amplia concurrencia a la convocatoria que realizó el gobernador?
-En el fondo y más allá de los temas jurídicos, tiene el criterio de apurar la devolución del 15%, y si esto inaugura un tiempo distinto en la provincia sería muy beneficioso. Porque yo creo que la mejor foto que tuvimos los santafesinos en los últimos años fue aquella en la que el gobernador Binner, que casi ni se hablaba con Reutemann, y que tenía una escasa relación con Obeid, estuvo junto a ellos ese día en el salón principal de la Corte Suprema haciendo el reclamo de Santa Fe. Por eso digo, si esto inaugura un tiempo de concordia para las grandes cuestiones que Santa Fe tiene pendientes, me parece muy positivo. Si es cotilleo político nos vamos a dar cuenta rápido, como nos damos cuenta cada vez que el socialismo hace este tipo de eventos preelectorales, generalmente con los candidatos muy presentes, y que en el fondo después termina con la elección.
-Según el gobierno la economía está levantando, pero sin embargo en distintos sectores hay indicadores preocupantes, uno de ellos la industria del calzado en la provincia. En este sentido, en relación a las pymes en crisis, ¿qué propone el Frente Renovador?
-Estamos planteando un análisis mucho más profundo de este tema. Muchas veces se tiene la cultura del subsidio focalizado, o la cultura del primer auxilio que termina siendo el último que se le da a una pyme, y en Santa Fe estamos acostumbrados a eso. Van con una especie de ambulancia, y al rato nos damos cuenta que ese se transforma en el último auxilio porque no se logra rescatar a una empresa de la manera que Santa Fe lo está haciendo. Es decir, con una queja interminable y con aportes absolutamente simbólicos. Son las dos características de la reacción de la provincia frente al problema económico. La propuesta de la provincia para la industria es totalmente simbólica, son tres millones para toda la industria. Es poco, y es nada al final. Es decir, simbología de la ayuda se termina rápido. Ahora, quién está generando este problema, es el mismo que también tiene que hacerse cargo, y en el caso concreto de la industria del zapato, yo me puse a recorrer y estuve en Acebal y Alcorta. Y la semana pasada estuve en Álvarez en una pequeña pyme que está dentro de la industria del calzado. Hablé con cada uno, y acá hay una cuestión, los mismos que se entristecen con lo que pasa, son los que lo generan. Se importaron 16 millones de pares en un semestre.¿Qué esperaban? Es decir, ¿Quién mide esto? ¿Cuáles son los fríos números que analiza el gobierno nacional para tomar decisiones de ese tamaño? Esto obviamente iba a causar lo que causó.
-¿Qué hace falta para que las pequeñas y medianas empresas salgan de esta situación?
-Acá lo que necesitamos es un cambio de políticas, y a lo mejor se tenga que trabajar junto con la provincia para hacerlo. Las pymes hoy están en alto riesgo y se han perdido 160 mil puestos de trabajo en Argentina, porque hay una política errada del gobierno nacional a la cual nosotros queremos ponerle freno. El rumbo equivocado hay que frenarlo ahora, en esta elección. Una política económica, con un tarifazo sobre las pymes del 400% y con una presión fiscal del 42% es muy difícil producir, y sobre todo con la competencia enorme que se da con la patria financiera. Sigue este ajuste que está haciendo el gobierno nacional con esta flotación entre Lebacs y dólar. Entonces, le digo al gobierno que está ahogando a los productores y a los trabajadores. Lebac o dólar es la única política de Argentina, y esto es producto de una mala política económica. Si no ponemos un freno el 13 de agosto, todos los errores, entrecomillados, del presidente se van a transformar en realidades y certezas. Creo que lo mejor que le puede pasar al presidente Macri es perder esta elección. Sé que nadie quiere perder, pero lo mejor que le puede pasar es perder porque eso va a rectificar el rumbo. Ganar va a significar profundizar los errores, y se van a entusiasmar y ya no van a volver atrás con las pensiones por invalidez, con el tarifazo, con designar ministros de la Corte por decreto, no van a volver para atrás con el hundimiento de los emprendedores en Argentina.
-Anteayer se produjo el asesinato Pablo Cejas, un crimen que genera mucha repercusión, y muchas dudas porque se trata de un policía que denunció connivencia de autoridades policiales y políticas en temas de narcotráfico. ¿Qué lectura hace de este hecho?
-El asesinato de Cejas no es solo el asesinato de un policía, sino de un testigo protegido por el Estado. Es gravísimo, y me lleva a pensar algo que quiero resaltar: En Santa Fe no sabemos de dónde vienen los tiros. Porque un policía ultimado después de hacer una denuncia es un hecho gravísimo, pero un testigo protegido por la provincia, que además era policía, y que había hecho denuncias por narcotráfico es de una gravedad institucional diría muy difícil de mensurar. Esto está a la altura del día en el que metieron preso al Jefe de Policía de la provincia y decían que era una jugada política. Estamos en el mismo nivel, el mismo estrépito provoca esta noticia. No hay que desdramatizarlo. El ministro de Seguridad salió a decir que no tenían nada que ver sus denuncias, pero es muy difícil creerle en esto. Uno le cree a Cejas o al ministro, y Cejas está muerto. Salir a decir rápidamente que no tiene nada que ver, me preocupa tanto como lo que sucedió. Tenemos una policía perforada por el narcotráfico, una provincia que como consecuencia de eso ha tenido aumento en los índices de violencia gravísimos. Se duplicó la media nacional, y triplicamos a Córdoba que es una provincia espejo en muchas cosas. Entonces algo pasó, no es un hecho de la naturaleza, no es un maremoto. Lo que nos pasó es una total ausencia de políticas públicas y la consecuencia es esta. Me parece que esta incertidumbre que provoca en todos nosotros es para hacer un alto en la campaña. Estamos hablando de cuestiones que obviamente son producto de un análisis judicial (las denuncias de Cejas), yo no me anticipo a los resultados, pero me parece que necesitamos una justicia que esté sobre las cosas, y no sobre el obituario. Está analizando las cosas después de que tenemos las víctimas fatales.
LEER MÁS: Giuliano: "A nosotros no nos dan miedo las grietas inventadas por estrategas"
-Paralelamente, la provincia y la Nación exhiben cifras sobre una disminución de víctimas fatales en Santa Fe, ¿Cuál es el análisis que hace al respecto?
-Si los hechos delictivos han disminuido, bienvenido sea. Igualmente, pido que no se manipulen las cifras, que seamos muy responsables en esto, y segundo que no se festeje. Porque 81 muertos en un semestre no nos pueden dar por resultado un festejo. Y en la ciudad de Santa Fe estamos en niveles mucho más altos, entonces las dos metrópolis más grandes de la provincia son las ciudades más violentas de la Argentina. Esto no es algo que venía de antes, es de ahora. Nos pasó durante este mismo gobierno provincial, y si no hacen una autocrítica y se dejan de festejar números dudosos, las cosas no van a mejorar.
-Se está discutiendo en el Congreso la expulsión de De Vido y el tema fueros. En esa línea, el jefe de bloque de Cambiemos, Nicolás Massot, criticó duramente a Massa, al decir que discute los fueros en los medios, pero no en el Congreso ¿Cuál es su visión?
-Massa es el dirigente político más incómodo de la Argentina. Le es muy incómodo a Cambiemos porque le marca los incumplimientos de campaña, y además le dice cómo hacer distinto las cosas; y es muy incómodo para el kirchnerismo porque ya le puso un freno en 2013, y se lo va a poner ahora de nuevo. Entonces, la verdad que es incómodo para los dos sectores que se eligieron como rivales. Es una estrategia de Mauricio y de Cristina, y lo han hecho con una eficacia muy alta. Sucede que ahora de alguna manera estamos entendiendo el juego, y lo ve el trabajador en su casa a esto de la grieta, y estas diferencias ficticias. Digo ficticias porque hay grietas en algunas cosas y en otras no. En el aumento de las dietas de los legisladores no existió. Lo que si existió fue un dirigente incómodo, Sergio Massa que dijo: No la cobramos, no corresponde. Existió en el tema de los fueros, algunos se esconden en el ropaje legal y terminan defendiendo los fueros. Massa otra vez incómodamente, les explicó cómo se hacen las cosas. Massa fue al Colegio de Abogados de Buenos Aires, convocó a un escribano público, juntó a sus 40 diputados, y a nosotros que somos candidatos y nos dijo renuncien a los fueros. Esto es cómo hacer las cosas, hay que renunciar a los fueros y ponerse a disposición de la Justicia. Somos ciudadanos comunes de este país, y de lo único que nos tienen que defender es cuando enfrentamos a un adversario del bien común, y ahí se tiene que proteger la resolución de lo que la Cámara haga, pero no para defender licitaciones truchas, o para quedarse con una parte del bien común.
