Adriana García asumió este sábado como nueva rectora de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y, en su primer discurso al frente de la institución, dejó en claro cuál será una de las principales posiciones de su gestión: la defensa de la universidad pública frente a los recortes presupuestarios y las críticas del Gobierno de Javier Milei.
Adriana García asumió en la UNCuyo: defendió la universidad pública y la vinculó con la producción y el empleo
Al hablar en su acto de asunción, la nueva rectora también planteó que la investigación universitaria debe convertirse en tecnología, empresas y empleo para Mendoza

Adriana García asumió como rectora de la UNCuyo.
García sostuvo que la educación universitaria gratuita no debe ser considerada un gasto, sino una inversión necesaria para el desarrollo de Mendoza y del país. Pero además buscó plantear una universidad con impacto concreto en la vida cotidiana de los mendocinos, capaz de transformar el conocimiento que produce en tecnología, empresas y puestos de trabajo.
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Una respuesta a las críticas y al ajuste
La nueva rectora cuestionó el discurso oficial que pone en discusión el funcionamiento y el financiamiento de las universidades públicas. En ese sentido, planteó que los cuestionamientos a estas instituciones terminan funcionando como una justificación para avanzar sobre sus recursos.
García defendió especialmente el carácter gratuito e inclusivo de la educación superior y remarcó la importancia de que cualquier hijo de trabajador pueda acceder a una carrera universitaria. Para la rectora, garantizar ese acceso es también una forma de sostener las posibilidades de desarrollo de la sociedad.
Su planteo se inscribe así en una discusión que atraviesa a las universidades nacionales desde la llegada de Milei al Gobierno: cuánto debe invertir el Estado en educación superior y qué lugar ocupa la universidad pública dentro del modelo de país.
La universidad como motor de la economía de Mendoza
Uno de los ejes que García buscó instalar durante su discurso fue la necesidad de que la investigación universitaria tenga una llegada más directa al sector productivo.
La rectora puso como ejemplo el aporte que la UNCuyo realizó en la elaboración de la Ley de Ordenamiento Territorial y planteó que ese tipo de conocimiento puede tener un impacto mucho mayor si logra transformarse en soluciones, productos y tecnología.
En esa línea, propuso profundizar la vinculación con empresas y con el Estado para que las innovaciones desarrolladas en la universidad puedan llegar al mercado y generar nuevas oportunidades de empleo en Mendoza.
La apuesta también apunta a evitar que los profesionales y científicos formados en la provincia tengan que emigrar en busca de oportunidades. La idea, según planteó García, es que el conocimiento producido en las aulas y laboratorios pueda convertirse en emprendimientos y empresas locales.
Inteligencia artificial, pero con estudiantes en las aulas
La tecnología tendrá otro lugar central durante su gestión. García anticipó que buscará ampliar las herramientas digitales disponibles para estudiantes y docentes y promover la capacitación en inteligencia artificial.
Sin embargo, dejó una definición clara: la incorporación de tecnología no significará abandonar las clases presenciales.
Para la rectora, la universidad no es solamente un espacio de transmisión de contenidos. El encuentro cotidiano entre estudiantes y docentes, el intercambio de ideas y la convivencia también forman parte de la experiencia universitaria y no pueden ser reemplazados completamente por una pantalla.
Una universidad con perspectiva de género
Otro de los puntos destacados de su discurso fue el lugar de las mujeres en la vida universitaria. García reivindicó la presencia femenina en los espacios de decisión y planteó la necesidad de profundizar las políticas destinadas a prevenir y abordar situaciones de violencia machista.
En ese sentido, destacó la importancia de los protocolos existentes en los ámbitos de estudio y trabajo y marcó la necesidad de que la universidad continúe siendo un espacio donde las mujeres puedan desarrollarse y acceder a puestos de responsabilidad.
El reclamo por los colegios de la UNCuyo
García también dedicó parte de su discurso a las escuelas secundarias que dependen de la universidad y reclamó un mayor reconocimiento institucional para esas comunidades educativas.
El planteo alcanza a los distintos establecimientos de la UNCuyo, entre ellos el Colegio Universitario Central (CUC), el Martín Zapata, el Magisterio, el Liceo Agrícola, la Escuela de Agricultura de General Alvear y la Martín Buber-Carmen Vera Arenas.
La rectora propuso avanzar hacia una mayor integración de estos colegios con la vida universitaria y habló de otorgarles una verdadera "ciudadanía universitaria".
De esta manera, Adriana García inició su mandato con una definición política clara frente al Gobierno nacional, pero también con una agenda que busca mirar hacia adentro de la UNCuyo: defender su financiamiento, modernizarla, fortalecer la investigación y conseguir que el conocimiento producido en la universidad tenga un impacto directo en la sociedad mendocina.
La vicerrectora, contundente: "No somos terroristas ni un reducto de vagos"
La vicerrectora Ana Sisti también tuvo un discurso contundente, con una defensa cerrada de la universidad pública y una respuesta directa a los cuestionamientos que recibe el sistema universitario.
Reivindicó la gratuidad, la excelencia académica, la inclusión y el papel de la universidad en la movilidad social, la ciencia y la cultura. “No somos terroristas. Somos generadores de pensamiento crítico”, afirmó, y rechazó que las universidades sean espacios de adoctrinamiento o un “reducto de vagos”.
También defendió las auditorías y los mecanismos de evaluación institucional y reivindicó los derechos humanos, las políticas de género y la pluralidad de voces. Hacia el final, aportó una dimensión personal al discurso al contar que es la primera generación de universitarios de su familia.
Una elección que rompió el pronóstico en la UNCuyo
Adriana García ya había dado señales de que quería disputar el poder universitario. En 2022, como candidata de Compromiso Universitario, había planteado una mirada diferente sobre el modelo de gestión de la UNCuyo, con una propuesta que ponía el foco en las personas y en una universidad más inclusiva.
Tres años después volvió a intentarlo, pero esta vez consiguió construir una alianza mucho más amplia. Encuentro Plural reunió a distintas expresiones del peronismo, sectores kirchneristas, agrupaciones estudiantiles independientes, espacios gremiales y universitarios que cuestionaban distintos aspectos de la conducción que llevaba años al frente de la institución.
En la vereda de enfrente estaba Sumar Universidad, con Gabriel Fidel como candidato a rector. Fidel era el actual vicerrector y representaba la continuidad de la gestión de Esther Sánchez, quien dejaba el cargo después de haber intentado proyectar una nueva etapa de conducción. El resultado terminó mostrando que esa continuidad ya no tenía garantizado el respaldo de la comunidad universitaria.
La elección se resolvió en segunda vuelta el 23 de junio. García y Sisti obtuvieron el 53,24% de los votos ponderados contra el 46,76% de Fidel. La diferencia fue suficiente para producir un cambio que, hasta ese momento, no parecía sencillo: el espacio opositor se quedó con el Rectorado después de más de 12 años de conducción del oficialismo universitario.
El contexto también votó en la UNCuyo
La elección se desarrolló en un escenario que excedía las paredes de la universidad. Durante la campaña, el conflicto entre las universidades públicas y el gobierno de Javier Milei ocupó un lugar central: la discusión por el presupuesto, los salarios docentes y el financiamiento de las instituciones atravesó buena parte del debate universitario.
Ese contexto puso en discusión el rumbo que debía tomar la UNCuyo frente a un escenario nacional adverso. Y también dejó expuesta una particularidad de la elección mendocina: el espacio que llevaba años administrando la universidad estaba asociado políticamente al radicalismo provincial, mientras que el gobierno de Alfredo Cornejo mantenía una relación de alianza con la administración de Milei.
La disputa, sin embargo, no se explicó solamente por las diferencias partidarias. La política universitaria tiene sus propios códigos y trayectorias, y en ese terreno la pertenencia a la institución, la carrera académica y el reconocimiento construido durante años también pesan.
En ese sentido, Adriana García tenía una ventaja: llegaba al proceso electoral con una trayectoria conocida dentro de la UNCuyo, después de haber sido decana de Filosofía y Letras y directora del Colegio Universitario Central. Fidel, en cambio, era identificado principalmente con la conducción saliente y con la continuidad del esquema que había gobernado la universidad durante los últimos años.
Después del triunfo llegó la transición
El 27 de junio, apenas cuatro días después del balotaje, comenzó formalmente el traspaso de mando. Esther Sánchez recibió en el Rectorado a García, Sisti y Fidel para poner en marcha la transición.
Las primeras imágenes mostraron una escena institucional y cordial, pero el proceso pronto dejó de ser solamente una formalidad. La nueva conducción comenzó a revisar información administrativa, contable y académica para conocer con precisión el estado en que recibía la universidad.
Uno de los principales focos de tensión apareció alrededor de la estructura política de la institución. García puso bajo revisión cerca de 200 cargos, además de contratos recientes y expedientes vinculados con concursos que todavía estaban en análisis en el Consejo Superior.
Desde el sector que asumió este sábado se cuestionaron movimientos realizados durante los últimos meses de la gestión saliente y se plantearon dudas sobre algunos pases a planta. La conducción de Sánchez, por su parte, defendió el cierre de su administración y sus balances positivos.
La discusión terminó convirtiéndose en uno de los primeros capítulos políticos de la nueva etapa, incluso antes de que García ocupara formalmente el despacho principal del Rectorado.
El desafío de gobernar después del batacazo
Mientras avanzaba la transición, García comenzó a definir el equipo con el que gobernará la universidad. La nueva estructura contempla siete secretarías y refleja, en parte, la diversidad de los sectores que confluyeron para conseguir el triunfo electoral.
Esa amplitud, que fue una fortaleza para ganar, será también uno de los desafíos de la gestión. La nueva rectora deberá transformar una alianza electoral heterogénea en una conducción capaz de tomar decisiones y administrar una universidad compleja.
Entre las primeras designaciones estuvo la de Adolfo “Toti” Cueto, historiador y esposo de García, quien ocupará la Secretaría General de la UNCuyo.
Pero el desafío más grande estará por fuera de la estructura interna. La nueva conducción deberá administrar una universidad pública en un escenario de restricciones presupuestarias, con salarios docentes deteriorados y una relación tensa entre el sistema universitario y el Gobierno nacional.
La llegada de Adriana García al Rectorado, entonces, no es simplemente el comienzo de otra gestión. Es el cierre de un ciclo político universitario y el comienzo de otro, después de una elección que consiguió alterar un equilibrio que durante años parecía consolidado.
En pocas palabras
- Adriana García: asumió como rectora de la UNCuyo tras imponerse en un balotaje histórico.
- Fin de ciclo radical: se cierra una etapa de 12 años de conducción del radicalismo en la universidad.
- Desafíos: la nueva gestión enfrenta un contexto de ajuste presupuestario y restricciones nacionales.