¿Recupera su libertad luego de varios meses? ¿Enfrenta un juicio por un crimen? ¿Sigue arriesgando una potencial condena a prisión perpetua? Un fallo judicial será trascendental en el futuro inmediato de José Eliseo Funes, el policía de 41 años que baleó y cometió el asesinato de un presunto ladrón en Luján de Cuyo a mediados de octubre pasado.
Un policía pidió la libertad en la previa de un posible juicio por gatillo fácil
Un juez tomará decisiones claves respecto al policía José Funes (41), acusado del crimen del presunto ladrón Federico García (39)

El momento en que el policía disparó su arma de fuego.
El lunes pasado se realizó una audiencia judicial doblemente clave en la investigación por el crimen de Federico Rubén García (39), quien fue baleado cuando circulaba en un auto por Luján de Cuyo. Los disparos fueron efectuadas por el policía José Funes con su arma reglamentaria.
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Por un lado, la defensa del uniformado solicitó el cese de la prisión preventiva ya que prácticamente desde el momento del hecho se encuentra con arresto domiciliario. La teoría de la abogada Susana Soleti es que el policía actuó bajo los requisito de la legítima defensa.
Por el lado contrario, desde la Fiscalía de Homicidios sostienen que se trató de un caso de gatillo fácil -técnicamente un homicidio agravado por su condición de policía y por utilizar arma de fuego-. De hecho, en la misma audiencia solicitaron la elevación a juicio del expediente. En caso de que se confirme esta medida, José Funes enfrentará un debate ante un jurado popular donde podría ser condenado a prisión perpetua.
La doble decisión quedó en manos del juez Sebastián Sarmiento que, tras escuchar las diversas posturas, emitirá un fallo en los próximos días, según adelantaron fuentes judiciales.
Policía gatillo fácil o legítima defensa
En los primeros días de octubre pasado, el policía José Funes había sufrido un robo en su vehículo. Con un inhibidor de alarmas lograron vulnerar las aberturas de su auto y le sustrajeron una mochila donde tenía algunos bienes, entre ellos, su pistola 9 milímetros reglamentaria.
A los pocos días, el 6 de octubre, el policía con 21 años de trayectoria se encontraba comprando en un kiosco ubicado en Azcuénaga y Libertad, en Luján de Cuyo. Al salir, se encontró con un auto Chevrolet Prisma estacionado que tenía las mismas características del auto que utilizaron los ladrones. Pese a que estaba de civil, empuñó su arma reglamentaria que le había provisto nuevamente el Ministerio de Seguridad y encaró al conductor.
El hombre se identificó como policía e intentó aprehenderlo, pero Federico García aprovechó que estaba el semáforo en verde y aceleró el vehículo. José Funes efectuó 7 disparos. Todas las balas impactaron en el auto, excepto una que atravesó el cráneo del conductor y le quitó la vida al día siguiente.
La Fiscalía sostiene que se trató de un caso de gatillo fácil. Se basó principalmente en video de cámaras de seguridad que mostró la secuencia donde el policía de civil sale de comprar de un kiosco, se acerca a un auto -que había reconocido como el que utilizaron ladrones que le robaron días atrás-, se identifica, le pide al conductor que se baje y le empieza a disparar cuando huye del lugar cuando no había motivos para hacerlo.
La defensa pide un encuadre de legítima defensa argumentando que el hombre acutó bajo el procedimiento policial ya que se identificó ante el sospechoso, que fue una "casualidad" que se encontrara al supuesto ladrón y que está probado con pericias del Cuerpo Médico Forense (CMF) que Federico García lo atropelló y le produjo un esguince en su pierna cuando intentó escapar.