Hay asesinatos que se convierten en un misterio durante años. Hay otros que quedan casi esclarecidos desde las primeras horas de la investigación. En este último grupo están tres homicidios ocurridos en distintos puntos de Mendoza en la última quincena de noviembre. Los crímenes de Adriana Navarro (30), Rodrigo Baigorria (27) y Diego Mosca (41) fueron muy distintos. Una discusión motivada por el alcohol, un problema de celos y un intento de asalto, respectivamente. Pero todos se parecen en algo: los testigos y evidencias científicas complican a los detenidos. Y mucho.

Tal es así que entre este lunes y este martes, distintos jueces dictaron la prisión preventiva para los tres sospechosos. Es decir, seguirán alojados en la cárcel mientras avanzan los expedientes.

Te puede interesar...

Pero, ¿cuál es el podio de las pruebas en cada investigación?

Crimen en Las Heras

Lorena Pereyra.jpg
Pereyra, la única sospechosa por el crimen de Adriana Navarro.

Pereyra, la única sospechosa por el crimen de Adriana Navarro.

Era de madrugada en el asentamiento Güemes. Adriana Navarro tenía un trago en su mano. Enfrente suyo estaban su novio y una amiga que, según la acusación, era Margarita Lorena Pereyra (43). Minutos después, un auto estaba trasladando a Adriana Navarro hasta el Hospital Carrillo. Allí, el 16 de noviembre, murió con un puntazo en el cuello.

El ataque fue totalmente sin sentido. No estaban discutiendo y ni siquiera existía una bronca entre las mujeres. Tal es así que en un primer momento se dudó si Pereyra estaba en sus capacidades psicológicas, hasta que un informe confirmó que era imputable.

Calificación: homicidio simple –8 a 25 años de cárcel-. Las tres principales pruebas:

  • La pareja de Adriana Navarro declaró, reconstruyó el ataque y señaló a Pereyra como la asesina.
  • Se incautó el arma blanca con la cual se habría producido el ataque.
  • Llamados al 911 al momento del hecho donde se alertaba sobre el crimen.

Crimen en Ciudad

Roberto Cataldo.jpg
Harán rueda de personas con el supuesto asesino de Diego Mosca.

Harán rueda de personas con el supuesto asesino de Diego Mosca.

Diego Mosca tenía 41 años. Había atrás su pasado como futbolista de varios clubes en la provincia. Solía salir de sus pagos, en Luján de Cuyo, para entretenerse en el Casino de Mendoza. Y el 22 de noviembre no fue la excepción. Luego de una larga noche de juego, salió y se quedó esperando el micro a la vuelta, en Rioja y Brasil. Allí fue asesinado de dos disparos en el pecho.

Días después, Roberto Cataldo había sido detenido. El Negro Cata tenía una batería de antecedentes, entre ellos varios asaltos. Y el asesinato de Diego Mosca no fue la excepción.

Calificación: homicidio criminis causa –prisión perpetua-. Las tres principales pruebas:

  • En el lugar del crimen se encontraron dos barbijos. Uno de Diego Mosca y otro con rastros de ADN de Cataldo.
  • Cámaras de seguridad que filmaron al asesino y tenía los mismos tatuajes en los brazos que Cataldo.
  • Testigos que reconstruyeron el momento posterior a los disparos.

Crimen en San Carlos

Víctor Duarte.jpg
Duarte habría baleado a Rodrigo Baigorria.

Duarte habría baleado a Rodrigo Baigorria.

Los problemas entre Víctor Emanuel Duarte (27) y Rodrigo Baigorria eran constantes. El lugar común de discusión era cuando Baigorria iba hasta la casa de su expareja para visitar a su hija. Allí siempre surgía alguna diferencia con Duarte, el actual novio de la mujer.

El 23 de noviembre fue el detonante. Según la Fiscalía, Duarte tomó un rifle y le disparó en el pecho a Rodrigo Baigorria. Le quitó la vida a los pocos segundos de haber apretado el gatillo. Y a los pocos minutos, tenía sus manos esposadas por policías tras entregarse.

Calificación: homicidio agravado por el uso de arma de fuego –de 10 y medio a 33 años de prisión-. Las tres principales pruebas:

  • La declaración de la novia de Duarte que presenció el ataque y lo señaló como el autor.
  • El barrido electrónico arrojó que tenía rastros del disparo –partículas metálicas- en sus manos.
  • Un testigo declaró y dijo que el acusado reconoció haber matado a Rodrigo Baigorria tras el ataque.