En 1991, Vickie Lynn Hogan, una joven de 23 años que más tarde sería conocida mundialmente como Anna Nicole Smith, trabajaba como bailarina exótica en un club de striptease en Houston, Texas. Su vida dio un giro inesperado cuando se convirtió en la protagonista de una disputa histórica por una herencia.
La batalla por una herencia de 1.500 millones de dólares y la stripper acusada de cazafortunas
Se trata de uno de los casos de disputa de herencia más recordados en la historia de Estados Unidos

El casamiento que derivó en la pelea por la millonaria herencia.
Todo comenzó cuando conoció a Howard Marshall, un magnate petrolero de 86 años, que entró al club y quedó fascinado por ella. Cuya fortuna se estimaba en más de 1.500 millones de dólares, comenzó a cortejarla con regalos extravagantes: autos de lujo, joyas deslumbrantes, dinero en efectivo y propiedades.
La diferencia de edad y la opulencia de los obsequios levantaron sospechas, pero para Anna Nicole, según ella, era el comienzo de una historia de amor. Esa discusión, se mantendría durante varios años.
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La disputa legal por la herencia
En 1994, tras 3 años de relación, Anna Nicole (26) y Howard Marshall (89) se casaron. Pero el matrimonio fue efímero. Apenas 14 meses después, el hombre falleció, dejando tras de sí una herencia colosal y el escenario para una de las disputas legales más notorias de Estados Unidos.
El testamento de Howard Marshall, para sorpresa de muchos, no incluía a Anna Nicole. Todos sus bienes fueron destinados a su hijo, Pierce Marshall. Este hecho desató una batalla sucesoria por la herencia que se prolongaría por más de 2 décadas.
Anna Nicole afirmó que su relación con el magnate había sido genuina y que le había prometido verbalmente la mitad de su fortuna, una afirmación que nunca pudo respaldar con pruebas documentales. Por su parte, el hijo del hombre la acusó de ser una cazafortunas.
La disputa legal comenzó en Texas, donde los tribunales respaldaron el testamento de Howard Marshall, declarando que Anna Nicole no tenía derecho a la herencia. Sin embargo, ella no se dio por vencida. Llevó el caso a tribunales federales, alegando que el testamento no reflejaba las verdaderas intenciones de su esposo.
El caso escaló hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, no una, sino dos veces, en 2006 y 2011. Para entonces, la tragedia había marcado a los principales involucrados. Pierce Marshall falleció en 2006 y Anna Nicole en 2007, tras una sobredosis. A pesar de sus muertes, la batalla continuó impulsada por los herederos de ambas partes.
Tras más de 20 años de litigios, el desenlace llegó con una serie de fallos que validaron el testamento original de Howard Marshall. Los tribunales concluyeron que no había pruebas suficientes de intenciones claras del hombre para beneficiar con la herencia a Anna Nicole.