El prontuario de Mauricio Sebastián Franco (43) es una caja de sorpresas. Deambula desde delitos gravísimos, como descuartizar a un preso, como a otra nimiedades como sustraer un cochecito de bebé. Ahora, el hombre volvió a ser condenado por un robo ocurrido en un depósito de la Justicia ubicado en Maipú.
De jugar al fútbol con la cabeza de un preso a robar un cochecito de bebé y una bolsa de nueces
El preso de 43 años, con antecedentes por un recordado descuartizamiento en la cárcel, ahora fue atrapado tras robar elemento insólitos de secuestros judiciales

El peligroso preso que ahora volvió a ser condenado por un robo.
En los primeros minutos del 9 de septiembre pasado, personal policial detectó movimientos extraños de personas en la Oficina de Archivos y Secuestro Judiciales, un depósito ubicado en la ex bodega Giol, en Maipú.
Recomendadas
Los delincuentes habían realizado un boquete en el techo, ingresaron y se llevaron distintos elementos que están en ese lugar porque son secuestros de causas judiciales. El curioso botín del robo fue un cochecito de bebé, un rollo de cable de 15 metros, herramientas, una bolsa de nueces y una mochila.
Personal policial realizó un patrullaje y logró detener a los sospechosos a pocos metros del lugar del robo. Se trataba de Mauricio Sebastián Franco y Ariel Carranzani Zapata (35), ambos con varios antecedentes.
En los últimos días, los sospechosos admitieron el hecho y fueron condenados en un juicio abreviado. Recibieron penas superiores a los 3 años de cárcel por el delito de robo agravado por escalamiento y por ser cometido en lugar poblado y en banda.
Un robo menor pero un preso peligroso
El 4 de diciembre de 2004, el pabellón 7 de la cárcel de Boulogne Sur Mer fue el escenario de uno de los asesinatos más sangrientos y recordados en el ámbito penitenciario de Mendoza. El preso Sergio Salinas fue apuñalado y descuartizado. El crimen tuvo detalles dantescos: el cadáver del recluso fue desmembrado de forma casi profesional -uno de los asesinos trabajaba en un frigorífico- y su cabeza fue utilizada como una pelota de fútbol durante algunos minutos.
Nueve presos fueron condenados por el hecho. Algunos como los autores del homicidio, otros como partícipes. En este segundo grupo se encontraba Mauricio Franco, quien se encontraba alojado en la cárcel tras varias condenas por robos y hurtos que arrastraba desde el año 2000.
Mauricio Franco recibió una pena de 20 años de prisión por el asesinato intramuros. A mediados de 2020 se fugó de una salida transitoria, pero fue recapturado al día siguiente. El 15 de mayo de 2025 cumplió la pena y recuperó la libertad. Pero meses después cayó por el robo al depósito judicial de Maipú, así que ahora deberá estar al menos 3 años y 6 meses en la cárcel.