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De Florencia Romano a Agostina Vega: 3 casos que revelan un patrón de violencia brutal contra adolescentes

El hallazgo del cuerpo de Agostina Vega en un descampado revivió el recuerdo de los crímenes de Johana Chacón y Florencia Romano, ambas de 13 y 14 años

Editado por Melisa Stopansky
stopansky.melisa@diariouno.com.ar

La conmoción por el hallazgo de los restos de Agostina Vega en Córdoba volvió a poner en agenda una de las formas más brutales de violencia contra niñas y adolescentes. La joven de 14 años había desaparecido el pasado 23 de mayo y, tras varios días de búsqueda, la Justicia confirmó este sábado que fue asesinada pocas horas después de haber salido de su casa. El principal sospechoso fue pareja de su mamá.

El caso recuerda inevitablemente a dos femicidios que marcaron a Mendoza y que todavía permanecen grabados en la memoria colectiva: los asesinatos de Johana Chacón (13) y Florencia Romano (14). Distintos en tiempo y circunstancias, pero atravesados por un mismo patrón: adolescentes vulnerables, adultos que se aprovecharon de su confianza y un intento posterior de ocultar los cuerpos para garantizar la impunidad de las formas más brutales: descuartizadas, quemadas y haciendo desaparecer los cadáveres.

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Claudio Gabriel Barrelier es el único imputado por el caso Agostina Vega. El hombre fue pareja de su madre y según el caso la engañó para que fuera a su casa. Nada se supo de la adolescente hasta este sábado en el que apareció muerta.

Johana Chacón: el caso que sacudió a Mendoza

El 4 de septiembre de 2012, Johana Chacón desapareció en Lavalle cuando tenía apenas 13 años. Durante meses no hubo respuestas claras y la investigación avanzó en medio de denuncias por demoras y errores.

La presión de docentes, familiares y vecinos fue determinante para mantener vivo el reclamo de justicia. Con el tiempo, la Justicia logró reconstruir lo ocurrido: Mariano Luque, pareja de una de las hermanas de la adolescente, la asesinó, quemó su cuerpo en un horno de finca y enterró los restos para eliminar pruebas.

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Mariano Luque fue condenado a 24 años de cárcel por el femicidio de Johana Chacón.

Luque fue condenado a 24 años de prisión.

La desaparición de Johana marcó un antes y un después en Mendoza. Su nombre se convirtió en símbolo de la lucha contra la impunidad y dio origen a una de las movilizaciones sociales más importantes de la provincia.

Florencia Romano: el femicidio que generó indignación nacional

Ocho años después, otra adolescente mendocina volvió a convertirse en víctima de un crimen que conmocionó al país.

Florencia Romano tenía 14 años cuando desapareció en diciembre de 2020 tras pactar un encuentro con un hombre al que había conocido por redes sociales.

La investigación determinó que Pablo Arancibia, de 33 años, la engañó para concretar la cita. Cuando la menor se resistió a un ataque sexual, fue golpeada brutalmente y asesinada. Luego intentó quemar el cuerpo para borrar rastros y finalmente lo abandonó en una acequia.

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Una de las tantas manifestaciones para el esclarecimiento del crimen de Florencia Romano en 2020. (Imagen de archivo).

Arancibia recibió una condena de prisión perpetua.

El caso generó una fuerte crisis institucional luego de que se conociera que una llamada al 911 alertando sobre gritos de auxilio fue desestimada por los operadores. La revelación provocó multitudinarias marchas y graves incidentes frente a la Casa de Gobierno de Mendoza.

Agostina Vega: una historia que vuelve a repetirse

La desaparición de Agostina Vega volvió a exponer mecanismos similares. La buscaron durante una semana y este sábado se conoció su fatal descenlace.

Según la investigación que lleva adelante la Justicia cordobesa, la adolescente fue captada por Claudio Gabriel Barrelier, de 33 años, ex pareja de su mamá. El sospechoso habría utilizado una falsa excusa relacionada con una sorpresa familiar para lograr que la joven acudiera al encuentro.

El fiscal Raúl Garzón confirmó que la adolescente fue asesinada durante las primeras horas posteriores a su desaparición y que posteriormente el cuerpo fue trasladado y abandonado en un descampado.

descampado donde encontraron a Agostina Vega- La Voz

El descampado donde hallaron los restos de Agostina Vega de 14 años. Hacía 7 días que era intensamente buscada. Foto: gentileza La Voz del Interior.

La noticia provocó una fuerte reacción social y episodios de tensión frente a dependencias policiales de Córdoba.

Un patrón que se repite

Aunque ocurrieron en contextos distintos, los tres casos presentan coincidencias alarmantes.

Las víctimas tenían entre 13 y 14 años. Los agresores eran hombres adultos que aprovecharon relaciones de confianza, vínculos familiares o mecanismos de manipulación para acercarse a ellas.

En los tres expedientes también aparece otro elemento común: el intento de ocultar el crimen mediante la destrucción o el descarte del cuerpo. Fuego, entierros clandestinos, acequias o descampados fueron parte de estrategias destinadas a dificultar la investigación.

Los especialistas suelen señalar que este tipo de conductas buscan no sólo borrar evidencias, sino también prolongar la incertidumbre de las familias y retrasar la acción judicial.

La respuesta estatal bajo la lupa

Otro aspecto que atraviesa las tres historias es el cuestionamiento al accionar de las autoridades durante las primeras horas.

En el caso de Johana Chacón, familiares denunciaron durante años la falta de profundidad en las investigaciones iniciales. En Florencia Romano quedó al descubierto la falla del sistema de emergencias tras la desestimación de un llamado clave. En Córdoba, las demoras en algunos procedimientos de búsqueda y análisis de cámaras también generaron críticas y reclamos. Incluso, que no se activó la Alerta Sofía.

La consecuencia fue similar en todos los casos: el dolor social derivó en marchas masivas, protestas y pedidos de justicia.

A catorce años de la desaparición de Johana Chacón, seis años después del femicidio de Florencia Romano y mientras Córdoba intenta cerrar una de sus páginas más dolorosas, las historias vuelven a mostrar una realidad que interpela a toda la sociedad: la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, búsqueda temprana y protección de niñas y adolescentes frente a situaciones de violencia y captación por parte de adultos.

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